domingo. 14.07.2024
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Pere Aragonés.

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La "singularidad" como tantas cosas perversas del lenguaje político va por barrios o territorios. El metalenguaje a que nos hemos acostumbrado cada día hace más insoportable la realidad. Como los dramas familiares en que sale lo peor de cada casa en el reparto de la herencia. Y casi siempre como decía el gran Miguel Delibes "me tengo maliciado que los intereses suelen coincidir con lo justo".

Ahora estamos en otro capítulo de un inacabable procés donde se sustituye "España ens roba" por nuevos eufemismos. Y que nutre de su permanente realimentación la derecha nacionalista española ¿Que vienen los "nacionales", no? Nos bombardean las tres derechas ahora con las agresiones a la "igualdad" de los españoles y a la constitucionalidad de un pacto económico para garantizar la gobernabilidad de Catalunya. Cantinela a la que se apuntan algunos otros presidentes autonómicos para la defensa del terruño propio. Cosas del querer.

Todos los eufemismos, slogans, agit-prop de consumo, triquiñuelas lingüísticas y metalenguajes varios suelen disfrazar como ideología o valores los puros intereses en juego

De manera que todos los eufemismos, slogans, agit-prop de consumo, triquiñuelas lingüísticas y metalenguajes varios suelen disfrazar como ideología o valores los puros intereses en juego que son los del poder a cambio de privilegios. En el Medioevo eran más claritos en la negociación de los fueros. Y no existe conflicto desde los albores de la humanidad sin que los "justiprecios" económicos estén por medio.

¿Entonces de que hablamos? Porque más cercanamente para los que "abominan" de este tipo de negociaciones del poder y de los intereses en juego, cayéndose del caballo para magnificar la pureza política, entre supuestos iguales, la realidad no soporta tanto fariseísmo al uso. Claro que como ya no hay clases o todo es “nueva clase media”, pues a todos nos iguala la constitución y la ley. Hasta los reyes jefes de Estado. De risa. Y por supuesto las diferencias económicas entre españoles son territoriales porque en Madrid o en Galicia todo es ya comunismo. O en Castilla la Mancha… Según estas tesis tan marcianas lo único que encubren es que nos cabrea lo del vecino rico. Otrora Francia… Ahora va por CCAA. Todo cambia en la vida. A veces a peor.

Porque habida cuenta las financiaciones singulares desde el siglo XX en adelante. Como la foral de Navarra en premio del dictador a la sublevación de los requetés en la guerra civil. O El concierto vasco de Felipe González. O Las transferencias de Aznar a la Generalitat. U otros “perdones”, aolo por citar algunas cositas de antes de ayer. Pues vaya, qué desmemoria de derecha a izquierda (de orden). Porque todos esos pactos de “singularidad” fueron a cambio de poder del gobierno central por aritmética parlamentaria. Desde el supuesto bonito 78 a nuestros días. Pues esta de ahora no sería otra cosa que una más. Ni menos.

El tema fundamental es saber el para qué de ese posible acuerdo. Que es la pregunta del millón. Y dejarnos de tanta maleza fraseológica

Porque el tema fundamental es saber el para qué de ese posible acuerdo. Que es la pregunta del millón. Y dejarnos de tanta maleza fraseológica. Pues toda negociación de intereses económicos y repercusión territorial, si es legal, supone un pacto de alcance constitucional. A partir de ahí el “café para todos” tiene sus interpretaciones varias. No lo digo solo por este asunto. Las propias rentas diferenciales, entre todos los territorios y ciudades de España,  establecen diferencias de costes en bienes y servicios para los consumidores que es el día a día de nuestra ciudadanía. Parecería lo importante pero no lo parece.

A modo de ejemplo, las tasas de esfuerzo para comprar una vivienda en León no son las mismas que una en Madrid (aunque real ese es un ejemplo fácil). Pero es que sin hacer 400 km. Las tasas de esfuerzo para adquirir una vivienda en Villamantilla (CAM a 40 km de puerta del sol y 1/2 hora por autovía) son casi la mitad del coste de una vivienda en Madrid Ciudad o Barcelona. Y todavía más cerca las mismas diferencias existen entre zonas de Latina y Chamartín. Y sucede lo mismo en todas las aéreas metropolitanas de Barcelona, Valencia, Sevilla o Bilbao y sus respectivas CCAA, sean naciones, singularidades, o lo que les pete al personal. Porque, en efecto, “es la economía estúpidos”. Cosa que no por repetida parece que hace más efecto.

Porque esto del debate político de "igualdad" entre españoles casa poco con la igualdad efectiva en derechos económicos y sociales. De manera que en economía como en todo hablamos de rolex o hablamos de setas. Lo mismo todos tenemos que repasar no pocas lecturas y nuestra contemporaneidad. Pero le pongamos en apellido político que le pongamos cuando se trata de pactos fiscales hablamos de pasta a cambio de poder. Ahora si el personal quiere llamarlo otras cosas pues lo mismo que cuando le llamas amor cuando la cosa va de sexo. Cada uno se engaña con lo que quiere y como quiere.

Vayamos pues con la pregunta del millón y mi particular respuesta (nada políticamente correcta y, redundando, no apta para oídos políticamente castos). Si los acuerdos e incluso privilegios (digámoslo clarito) permiten un gobierno estable en Catalunya y con ello encaje territorial de España con este federalismo asimétrico que de hecho existe, superando, aun con dificultades añadidas, el drama “procesístico” que llevamos desde 2017, pues doy por bueno ese pacto y soy de los que lo apoyan sin más profundidades submarinas. Pero que no me hablen de singularidades cuando quieren decir pasta. Porque no tengo edad para tanta tontería y singulares somos todos. Eso en la península ibérica sí que es de seguridad absoluta.

La Singularidad. El Poder. La Pasta