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jueves 26/5/22
Ignacio Sánchez Galán

Hace unos días, Ignacio Sánchez Galán -Galán para los amigos-, afirmó que quienes se acogían a la tarifa eléctrica regulada eran tontos porque pagaban mucho más que quienes seguían sus consejos. Galán, perdón por la confianza, es un hombre inteligente, así lo demuestran sus estudios en los centros católicos de enseñanza llamados ICAI e ICADE, de todos conocidos por su notoriedad a la hora de formar cuadros directivos reaccionarios para las principales empresas de España y del mundo vaticano. Siguiendo las doctrinas milenarias que emanan de los Santos Evangelios, ICADE e ICAI, ambos pertenecientes a la Universidad Pontificia de Comillas y, por tanto, a la Compañía de Jesús, han formado a los principales directivos del empresariado español, destacando, además del mencionado Sánchez Galán, a personajes tan patrióticos como Iván Espinosa de los Monteros, José Ortega Smith, Gonzálo Gortázar (Caixabank), César González Bueno (Sabadell), Javier Marín Romano (Santander), Iñaki Ereño (Sanitas), José Bogas Galvez (ENDESA), Marcelino Oreja Arburúa (ENAGAS), Javier Benjumea (Abengoa), Juan Béjar Ochoa (FCC), Jorge Pérez de Leza (Metrovacesa), Rafael Miranda (Acerinox), Adriana Domínguez (Adolfo Domínguez), Pilar López Álvarez (Microsoft Ibérica), Rafael Sánchez-Lozano (Iberia), Fernando Vives Ruiz (Garrigues), Juan Fernández-Armesto (CNMV), Fátima Báñez, Begoña Villacís, Marcial Maciel y Elena de Borbón y Grecia. Como se puede ver un nutrido grupo de acérrimos seguidores de las doctrinas cristianas dispuestos a construirse en esta vida -con la ayuda de Dios- el paraíso que las Sagradas Escrituras prometían para la otra, la eterna, vida esta que debido a su infinita generosidad donan graciosamente a los más pobres para que la puedan disfrutar sin competencias desleales.

Además de inteligente, Sánchez Galán es rico, muy rico, no porque haya montado de la nada un negocio magnífico, no, ni mucho menos, sino porque es el jefe máximo de una de las cuatro empresas que en régimen de oligopolio suministran gas y electricidad a los hogares y empresas españolas desde que el mundo existe, eso sí vaciando pantanos, recibiendo subvenciones, protegido durante años por la ley que ponía un impuesto al sol con la finalidad de que nadie se atreviese al autoabastecimiento eléctrico mientras las eléctricas se situaban en el sector de las renovables, poniendo postes y estructuras metálicas donde les ha venido en gana, muchas veces sin consultar ni pagar nada a los propietarios de los terrenos que ocupan,  llenando de cables las ciudades más bellas, en fin, haciendo y deshaciendo a su antojo sin que nadie haya sido capaz de decirle hasta aquí has llegado, que para eso están los amigos, las puertas giratorias y los consejos de administración donde dar cobijo a los desamparados que han dejado de ser ministros, directores generales o subsecretarios.

El mencionado Sr. Galán ingresó la nada despreciable suma de 13,2 millones de euros según los datos que ofrece la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Ignoro si Ignacio llega bien a fin de mes

Pero esto no es nuevo. La empresa que dirige Sánchez Galán nació de la fusión de Iberduero e Hidroeléctrica y en sus cuadros directivos han figurado y figuran personajes tan comprometidos con las libertades, la justicia social y el bienestar de los españoles como Jose María Oriol y Urquijo, Íñigo Oriol Ibarra, Pedro de Careaga, Pedro de Areitio o Antonio María de Oriol y Urquijo, Consejero del Reino, Presidente del Consejo de Estado, ministro de Justicia, miembro de Consejo Nacional del Movimiento y persona muy próxima al general Francisco Franco de Mingorrubio. Entre todos crearon el actual oligopolio eléctrico español, modelo que habría sido imposible sin la aquiescencia y complicidad de los poderes públicos, sin el trasvase de egregios a los consejos de administración y de ejecutivos a los consejos de Ministros, de tal manera que si examinamos la trayectoria de la empresa dirigida por Sánchez Galán y de sus antecesoras será difícil encontrar algún año en que no se de esta relación tan maravillosa como fructífera, una relación que ha permitido ganar mucho dinero a unos pocos y pagar mucho por los servicios prestados a la inmensa mayoría, lastrando, además, la competitividad de las empresas españolas que se ven obligadas a pagar un precio mayor por la electricidad que sus competidoras.

Como decíamos, Sánchez Galán es rico. Nada que objetar si paga sus impuestos y lo hace desde una empresa que no tiene ningún tipo de privilegio. En 2021, el mencionado Sr. Galán ingresó la nada despreciable suma de 13,2 millones de euros según los datos que ofrece la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Como es natural, y dados los muchos compromisos que atiende, ignoro si Ignacio llega bien a fin de mes o a de recurrir a alguna ayuda financiera de los amigos con los que compartió aulas en la Pontificia, pero en caso de necesidad, siempre que sea perentoria, aquí estoy yo para lo que haga falta.

El salario base español, gracias a la subida aprobada por el actual Gobierno, no llega a los mil euros, el salario medio asciende a los 26.537 euros según la OCDE, aunque hay que tener en cuenta que más de un tercio de los españoles no superan los 14.000 euros al año. Ahí, en esa media, unos por encima y otros por debajo, están médicos, cirujanos, profesores, limpiadores, científicos, obreros, dependientes, cajeros, pensionistas, ingenieros y currantes de todas las clases, es decir todos los trabajadores que nos hacen la vida más llevadera. No así Sánchez Galán porque es más inteligente, porque es más guapo, porque es pontificio y porque el sistema recompensa disparatadamente a sus más fieles servidores aunque el trabajo que desarrollen pudieran hacerlo exactamente igual miles de personas de este país que sobreviven buscándose la vida como pueden pese a su magnífica cualificación y disposición. Sánchez Galán pertenece a ese grupo de ejecutivos retribuidos en demasía que viven en una nube sobre las leyes que afectan al resto de los mortales. Son una élite suprapolítica cuyo máximo exponente son los jefes y directivos de las grandes tecnológicas, una élite que se está situando muy por encima del poder político y que está a muy pocos años de cargarse el poder democrático, que según todos los vaticinios y de no mediar movimientos o acciones políticas y ciudadanas contundentes para someterlos a la Soberanía Popular, terminarán por implantar distintos gobiernos oligárquicos perfectamente engranados a escala mundial con potentes aparatos policiales que harán de los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad un recuerdo de viejos. Aún así, y aunque no sirva de mucho, considero oportuno recordarle al Sr. Galán aquel aserto genial del matemático, médico y filósofo persa Al-Juarismi al ser preguntado por el valor de las personas: “Si tiene ética, entonces su valor es igual a 1; si además es inteligente, agréguele un 0 y su valor será igual a 10; Si es rico, súmele otro 0 y su valor llegará a 100; sí además de todo eso es una persona de buen parecido, agréguele otro 0 y su valor ascenderá a 1000; pero si pierde el 1, que corresponde a la ética, perderá todo su valor, pues solamente le quedarán los ceros”. Pues eso, ahí estamos.

Sánchez Galán y Al-Juarismi