viernes 27/11/20
SALARIO MÍNIMO EUROPEO

Una propuesta de Directiva de la Comisión Europea

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El pasado mes de junio señalaba, más bien lamentaba, que este tema era una especie de “guadiana sindical”. Y lo sigue siendo. Sin noticias, y sin propuestas, desde entonces en los ámbitos sindicales, el 27 de octubre la Confederación Europea de Sindicatos enviaba una breve nota señalando que el 28 se iba a presentar nada menos que una PROPUESTA de DIRECTIVA al respecto. Y efectivamente, ayer 28 de octubre Nicolas Schmit, Comisario europeo de empleo, presentó una propuesta de Directiva sobre el tema.

Culmina así un proceso iniciado en enero de este año por la Comisión Europea y que se cerraba el 4 de septiembre de este año con las respuestas de todas las instituciones interesadas a una encuesta al respeto. No se han publicitado las respuestas sindicales en el supuesto de que se hayan producido.

En la tarde de ayer la Confederación Europea de Sindicatos (CES) publicó la información sobre la presentación de la propuesta de Directiva con una breve nota que no constituye una propuesta sobre un tema que debe considerarse de primerísimo interés sindical. De interés sindical si, como se afirma periódicamente, el sindicalismo europeo pretende serlo.

A la misma hora, ninguna noticia, y menos propuesta, en las páginas web de las dos grandes Confederaciones sindicales españolas, CCOO y UGT. Pero no se trata de una cuestión que haya pasado desapercibida en el mundo sindical. Como he recordado en diversas ocasiones, ya en 2007 en el Congreso de la CES de Sevilla, se abordó el tema con una amplia discusión. Cierto es que en este Congreso, como en los siguientes hasta ahora, no se consiguió una posición clara del sindicalismo europeo, y, menos, una propuesta sindical a integrar en la acción sindical nacional y supranacional.

Pero el salario es precisamente el eje de las relaciones laborales. El precio de la fuerza del trabajo, la negociación de cuyo valor es esencial en la organización y avance de derechos de la clase trabajadora en todos los ámbitos.

Ahora tenemos numerosos datos sobre salarios y costes salariales en los países de la Unión Europea. Son datos de evidente interés. Pero, desde el sindicalismo organizado, desde las opciones sindicales que afirman su opción europeísta, deberíamos asistir a una voluntad de construir sindicalismo en el ámbito europeo, y para ello es imprescindible abordar el tema salarial con propuestas claras, desde el centro de trabajo hasta los más amplios ámbitos de la globalización de las relaciones de trabajo.    

Ciertamente la heterogeneidad de la realidad salarial en los diversos países de la Unión, con salarios mínimos que en este 2020 van de los 312 €uros mensuales en Bulgaria a los 2.142 € en Luxemburgo, indica la complejidad del tema. Complejidad que no se resolverá ignorándola cuando la transnacionalidad de las empresas, y mas de sus cadenas de producción, señala ámbitos de intereses sindicales coincidentes que van mucho más allá de las fronteras nacionales. Unas fronteras que por otra parte apenas lo son para las empresas multinacionales que muchas veces trasladan a sus trabajadores de uno a otro país para desarrollar su actividad. Ya hace años que las consecuencias de ello se han traducido en conflictos laborales puntuales, también en emplazamientos y resoluciones de los órganos jurisdiccionales europeos. 

En la presentación ayer de la propuesta de Directiva, el Comisario europeo afirmaba que “la pandemia puede elevar las desigualdades”. Deberíamos considerar que la pandemia, con la crisis económica que está provocando, acentúa las tendencias corporativas en todos ámbitos de la sociedad. Razón de más para asumir que se trata de un problema sindical de primer orden si queremos hacer frente a tendencias involucionistas. Es necesaria una clara y firme respuesta de las organizaciones sindicales, la asunción de la significación de la actual problemática por los colectivos de trabajadores organizados de los diversos países europeos, conscientes de que el tema salarial (cuantía de las retribuciones y condiciones del trabajo correspondiente) constituye en muchas ocasiones el núcleo de las propuestas sindicales. Un posicionamiento claro, con propuestas, con exigencias, con reivindicación, del sindicalismo europeo, de la Confederación Europea de Sindicatos y de las Federaciones Sindicales Europeas de los diversos sectores de actividad.

Sirvan estas notas para remover las aguas, demasiado tranquilas en su superficie cuando las corrientes subterráneas pueden acabar siendo peligrosas para el objetivo formalmente asumido de construir más Europa, más modelo social europeo, más solidaridad transnacional en defensa de los derechos fundamentales del trabajo.

La propuesta de la Comisión Europea sobre el salario mínimo y los apuntes sobre negociación colectiva que acompañan, es muy imprecisa, son recomendaciones más que directrices, pero constituye sin duda un aldabonazo sobre un tema, insisto, de evidente y gran interés sindical. Podría, debería, servir para abrir un serio y amplio trabajo sindical al respecto en todos los ámbitos, y desde los centros de trabajo hasta los órganos de dirección sindicales transnacionales.

Una propuesta de Directiva de la Comisión Europea
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