lunes 10/8/20

Reflexiones sobre el sector turístico español

Reflexiones sobre el sector turístico español

Durante los últimos años, y especialmente durante el período de la última crisis económica, el sector turístico español ha actuado como motor de crecimiento del conjunto de la actividad económica en nuestro país. Debido a su relevante crecimiento cuantitativo en número de visitantes y su tirón para muchas actividades anejas. Si queremos que el turismo, además, suponga un desarrollo cualitativo, sostenible y con efecto multiplicativo en otros sectores, es muy conveniente reflexionar sobre el conjunto del impacto del turismo en nuestra sociedad y no sólo sobre su impacto cuantitativo e inmediato a nivel económico.

El viaje es un antiguo acompañante del ser humano. Se piensa que hoy el viaje, reducido al turismo, ha perdido no sólo el significante sino el significado del concepto. Para millones de personas el turismo es hoy más huída que placer. Sea éste último estético, ético, contemplativo, descubridor de nuevos mundos, nuevas gentes, aventurero, estimulante, ocioso. Muchos vuelven de sus salidas más cansados de lo que se han ido. Y no sólo físicamente. Y vuelven a salir porque en realidad no saben lo que buscan. Es posible que el llamado síndrome posvacacional tan comentado en los últimos tiempos tenga que ver algo con esto. Hay gentes que confiesan que desean volver al trabajo.

Ulises, Estrabón, Heródoto, Plinio el Viejo, Marco Polo, nuestros descubridores de los siglos XV y XVI, Malaspina en el s. XVIII, los nobles ingleses de los siglos XVIII y XIX en el Grand Tour y en Andalucía, Darwin y tantos otros, hasta los actuales, fueron viajeros, no turistas.

Tenemos recursos naturales, siempre que no los destruyamos. Tenemos recursos culturales, siempre que los cuidemos y los promocionemos. Y tenemos posibilidades de alcanzar un gran prestigio internacional, a través de nuestros visitantes

Las diferencias entre turista y viajero son importantes. Por eso, al calor del negocio del turismo, han ido abriéndose camino negocios que ofrecían algo más.

g1Nuestro turismo ha crecido muy significativa e incluso iconográficamente como turismo familiar de sol y playa. Sobre esos cimientos naturales se ha ido complementando con ofertas de diversión para jóvenes, ofertas masivas de baja calidad e impactos externos muy negativos, sobre la naturaleza, el paisaje, el urbanismo y los recursos sociales y públicos de todo tipo.

La masificación y la baja calidad se han levantado sobre la falta de competidores en ese segmento de mercado, posibilitado por la inestabilidad política, incluido guerras y terrorismo, desde hace varios años en países mediterráneos con idénticas ofertas a menores precios para un turista próximo procedente de Europa. Eso ha facilitado bastante la falta de innovación por una gran parte de empresarios acomodaticios y beneficiados por economías externas. La competitividad se ha buscado en bajos precios y no en calidad, para un sector amplio de la demanda. La política turística por parte de las autoridades, a distintos niveles, se reflejaba muy bien en la película “Bienvenido Mr. Marshall”.

El desastre medioambiental mantenido y la especulación inmobiliaria, con casos sonados en los que se han visto implicados casi siempre políticos municipales, ha terminado afectando gravemente en los últimos años a la convivencia social en zonas urbanas de primer nivel. El maná que nos ha llegado llovido del cielo en forma de sol y playas ha sido aprovechado por los de siempre. Los trabajadores han conseguido empleos precarios, temporal, estacional, mal pagado e infra asegurado en el mejor de los casos y sin perspectivas de seguridad, sometido a la incertidumbre cada temporada. Falta de formación y profesionalidad de la mayoría de los trabajadores. Las condiciones de salud laboral han sido denunciadas reiteradamente en los últimos años por las mujeres de la limpieza organizadas en los Hoteles, pero es sólo uno de los muchos sectores de riesgo.

Ese tipo de turismo de masas se ha convertido en un fenómeno planetario e implica a lo largo del año a cientos de millones de personas. A ello hay que sumar el incremento de turismo en segmentos de clientes y agentes antiguos y nuevos. Todos con sus características específicas que hay que tener muy en cuenta a la hora de diseñar políticas turísticas. Congresos, Ferias, Acontecimientos Internacionales de todo tipo: Culturales, Deportivos, Musicales, Religiosos, etc. Los objetivos del turista o visitante son muy distintos en cada caso. Y provocan una competencia impresionante para conseguir el lugar de celebración. Se compite no sólo por los recursos que aporta al lugar sino por el prestigio que conlleva.

Los objetivos de los gobiernos deben promover el turismo en los segmentos más convenientes para los intereses de nuestra sociedad. Desmotivar el turismo depredador y promover y apoyar el sostenible y respetuoso con nuestro patrimonio material e inmaterial. El laissez faire, laissez passer no sirve a los intereses de la mayoría de la sociedad, sobre la cual recaen los estropicios de una actividad descontrolada con impresionantes costes externos. Políticas fiscales selectivas y finalistas;  sanciones administrativas y actuaciones de los poderes públicos  en materia civil y penal deben de revertir las prácticas delictivas en materia de urbanismo, intrusismo, ilegalidad y precariedad laboral, seguridad, orden público, impactos en la naturaleza, etc.

Nuestro rico patrimonio cultural, paisajístico, histórico, artístico, religioso, gastronómico, antropológico, arquitectónico, lingüístico, nos permite una oferta de calidad, hacia segmentos de viajeros menos asilvestrados, con unas demandas más  enriquecedoras y variadas y un poder adquisitivo más elevado.

Esas cualidades, tan ricas y singulares, bien promocionadas y dirigidas, nos permitirían alcanzar un prestigio mundial del que no gozamos en otras actividades, por nuestro retraso o por nuestro escaso peso, en el panorama internacional.

Tenemos recursos naturales, siempre que no los destruyamos. Tenemos recursos culturales, siempre que los cuidemos y los promocionemos. Y tenemos posibilidades de alcanzar un gran prestigio internacional, a través de nuestros visitantes, y nuestra imagen en materias en las que destacamos.

La Reconstrucción también pasa por otro turismo.

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