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Todos los miércoles, en el centro de Zaragoza (capital de la Comunidad Autónoma de Aragón, 700 000 habitantes), tiene lugar una manifestación de solidaridad con los palestinos que sufren y mueren en Gaza, acompañada de «caceroladas». La Plaza de España está llena de banderas palestinas y pancartas contra el «genocidio», y por los megáfonos se escucha 'Desde el río hasta el mar: Palestina libre', todo muy ruidoso pero pacífico, con poca presencia policial.
El eslogan 'Desde el río hasta el mar: Palestina libre' no tiene absolutamente nada que ver con una amenaza de exterminio de la población judía
Según una encuesta realizada en julio por el instituto español de sondeos Elcano, el 82% de los españoles encuestados considera que la actuación de Israel en Gaza es un genocidio, una cifra que ha aumentado considerablemente desde la última encuesta. Por el contrario, el porcentaje de españoles que «no simpatiza» con los judíos se ha mantenido constante: el 23%. Por lo tanto, la acusación de «genocidio» no parece estar alimentada por un creciente «antisemitismo». Si se pregunta por el lema 'Desde el río hasta el mar: Palestina libre' (en Berlín, suficiente para una denuncia), a la gente le viene a la mente la Nakba, en la que los colonos sionistas pusieron fin al plan de partición de Palestina de la ONU, al no estar satisfechos con la zona que se les había asignado, el 55% del territorio bajo mandato británico que se iba a repartir. Destruyeron más de 500 pueblos palestinos y expulsaron por la fuerza, masacres incluidas, a los habitantes. Resultado: a finales de 1948, más de un millón de refugiados palestinos. Esto puede considerarse el nacimiento del eslogan que ahora la policía alemana persigue como «antisemita», pero con signos inversos. Y los actuales planes del Gobierno israelí por crear un «Gran Israel» equivaldría, de hecho, a la extinción definitiva del pueblo palestino. En este contexto histórico, el eslogan de los manifestantes mencionados no tiene absolutamente nada que ver con una amenaza de exterminio de la población judía.
Lamentablemente, no hay cifras comparativas en Alemania sobre el reproche de «genocidio», ya que la propia palabra es «tabú». Este tabú no pudo impedir una encuesta global realizada por la prestigiosa revista «Legal Tribute Online» (LTO) entre once expertos de alto nivel en derecho internacional: ocho de ellos consideran que se trata de un caso claro de genocidio, mientras que tres consideran que las pruebas aún no son suficientes. Y para quién eso no fuera suficiente, las dos organizaciones israelíes de derechos humanos B'Tselem y PHRI también documentan y denuncian un «genocidio» en informes detallados.
No obstante, al menos, en las encuestas mucho más «esponjosas» realizadas en Alemania, más del 80% de los encuestados critica la actuación de Israel en Gaza. Y una mayoría de los encuestados acoge con satisfacción el tono más crítico del actual Gobierno hacia Israel. Por otra parte, una mayoría ya no confía en la cobertura informativa de los «medios de calidad» alemanes sobre el tema «Gaza», incluida la televisión pública. Por lo tanto, no es de extrañar que Alemania haya bajado este año del puesto 10 al 11 en la «clasificación» de Reporteros sin Fronteras sobre la libertad de prensa. Incluso sobre este descenso en la clasificación, la mayoría de los medios de comunicación alemanes informaron de forma manipulada: no mencionan ni con una palabra la presión a la que se ven sometidos los periodistas por parte de sus redacciones, de los políticos o del lobby judío en Alemania a la hora de informar sobre Gaza, de lo que resulta una «autocensura»: un tema de este informe. En cuanto al «tono más crítico» del canciller Friedrich Merz hacia Israel, dicho sea de paso, un presentador de televisión se atrevió recientemente a preguntar si este nuevo tono podría tener que ver con las más de mil denuncias penales presentadas contra él por «participación en crímenes de guerra».
Volviendo a España: Estos días, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha anunciado nueve medidas de España, después de que Alemania bloqueara casi todas las sanciones a nivel de la UE. El objetivo: posicionarse de la forma más clara posible frente al Gobierno israelí y demostrar que, esta vez, España está «en el lado correcto de la historia». Tras una firme declaración a favor del derecho de Israel a tener su propio Estado y la condena de la masacre de Hamás, explica las medidas:
- Un decreto real para un embargo total de armas.
- Cierre de los puertos españoles al transporte de combustible a Israel.
- Cierre del espacio aéreo español al transporte de armas.
- Prohibición de entrada a España a personas relacionadas con los crímenes de guerra israelíes.
- Prohibición de importación de todos los productos procedentes de los asentamientos ilegales israelíes.
- Restricción de los servicios consulares para los españoles que viven en los territorios ocupados.
- Tres medidas adicionales para aumentar la ayuda humanitaria en Gaza.
La respuesta del Gobierno israelí no se hizo esperar: prohibición de entrada a la vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Díaz, y a la ministra Sira Rego, todo envuelto en una declaración ofensiva. A raíz de ello, el gobierno convoca al embajador israelí y retira a la embajadora española en Tel Aviv. A nivel de la UE, la vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, deja al menos una «marca olfativa» de la posición española: habla por primera vez desde la presidencia de la UE de genocidio en Gaza y provoca la indignación en Bruselas, encabezada por los representantes alemanes.
Sorprendentemente, la presidenta de la Comisión Europea, Von der Leyen, ¡una alemana!, hizo ante el Parlamento Europeo una propuesta, aunque mucho más 'blanda', para sancionar a Israel, que fue inmediatamente rechazada por el Gobierno alemán. Sin embargo, esta iniciativa probablemente no la hizo muy en serio: se trataba más bien de un «coqueteo» dirigido a los diputados críticos con Israel, en el contexto de su poco glorioso informe de 'rendición de cuentas' tras un año en el cargo. Su 'broche de oro', el «acuerdo arancelario» con Donald Trump, le ha valido el enfado incluso de muchos compañeros de su propio partido. De todas formas, esto no cambiará el hecho de que muchos españoles entretanto ven a Alemania como cómplice de los «crímenes de guerra» israelíes.




