sábado 27/11/21

Parece que los votantes de izquierdas de Madrid, aunque ni siquiera sea seguro que vayamos a acudir en masa a votar el próximo día 4, casi todos vamos a conseguir un huequecito en alguno de los escasos diarios no controlados por la caverna, para enviar nuestra correspondiente matización, critica y puntualización a cualquiera de los 3 partidos que nos ofertan sus listas.

Poco importa el efecto, porque para eso somos “diferentes”, mientras que otros se ufanan, aparentemente con éxito, en ver, de qué modo son más eficaces para ganar las elecciones que les permitirán seguir perpetuándose en el poder, (eso de las think tank y tal). Lo nuestro es la crítica, nos viene de atrás, aquello de la crítica de la crítica critica; criticar, criticar, criticar que para eso somos de izquierdas y (además ahora, no faltaba más,  todos antiestalinistas, antileninistas si cabe).

Todos lo hacemos para que nos lean los votantes, y que se enteran de las cosas que hacen mal o que no hacen los nuestros, ¡que vienen los nuestros! ¡cuerpo a tierra!

Y poco a poco vamos consiguiendo nuestro  objetivos, alguno de los más importantes es disparar con tino sobre cualquiera que aparezca al frente de nuestras huestes. ¡Delendaest el Jefe! poco importa que lo hayamos elegido diez minutos antes, en breve será un déspota, un engreído, un vago, cuando no un traidor o,(ahora se lleva mucho) un macho alfa.¿Para qué necesitan la derecha a los Inda y los Maluenda, ni siquiera al fino Javier Marias?

Un poco mas difícil nos lo ponen cuando aparecen personas completamente nuevas, educadas y limpias, a las que hay que buscar urgentemente alguna mácula, aunque todo se andará, las cloacas siguen funcionando aunque el de la gorra este en el maco;  tampoco es fácil, si alguno de nuestras cabezas visibles adopta alguna actitud  lejana a lo de apegarse al puesto, ¿Cualquiera sabrá que maniobra estará urdiendo?

 Y cuando teníamos programa en la época de Julio Anguita, era un plasta y ahora resulta que el problema es que no lo tenemos; tanto da, 

Siento autentico pudor a recomendar cualquier actitud, porque confieso que necesito pocas razones, me bastan las sinrazones, y necesito pocas encuestas, ya voy conociendo las amplia panoplia que nos deparan los “técnicos” y los “politólogos” a través de las tertulias a las que acuden cada vez más gente “lista e informada” desconocida hasta cinco minutos antes de aparecer en el programa,  que nos ofrecen titulares a demanda de las Anas Rosas o los Antonios de turno, y  veo los cambios de programación de las cadenas de TV,  la sutil variación de los perfiles de los invitados los ¡cómo no¡ traspasos- fichajes,  para ocupar puestos “de salir” más o menos explicados.

Tampoco hace falta esmerarse mucho.(también tenemos nosotros de eso) pero sobre todo veo las reacciones de “los malos” ya sé, ya se, aquello de “manca finezza” pero no se me ocurre otra manera de llamar a los que nos quitan la sanidad, la educación, se cuelan en las listas de las vacunas, cobran sobresueldos con dinero robado a las arcas públicas, descendientes de los que con su larga vista vieron las armas de destrucción masiva de Sadam Hussein y tengo pocas pero necesito menos razones.

Terminaría haciendo un llamamiento a que todos votásemos a pesar de todo esto, pero tengo miedo de conseguir el efecto contrario, aunque yo si iré.

Sin razones (Manca finezza)