miércoles 8/12/21

Con el tema de la Reforma Laboral el PSOE se juega su credibilidad como fuerza de izquierdas.

No se trata de juegos de palabras se trata de  derogar o no  la Reforma la Laboral y/o sus aspectos más lesivos. De lo que se trata es de volver a unas reglas de juego laborales que fueron quebradas por la “Contrarreforma Laboral del PP” que se efectuó de forma unilateral, sin consenso social y significó una quiebra de los equilibrios entre patronal y sindicatos en favor de los primeros.

Cabe añadir que el PP llevó a cabo su actuación a principios del 2012 justo dos semanas después de que los interlocutores sociales establecieran el “II Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva” del que el Gobierno de Rajoy hizo caso omiso.

Derogar la Reforma Laboral sin subterfugios significa superar una situación creada donde el trabajo está en inferioridad frente al capital, donde los sindicatos negocian en condiciones de inferioridad frente a los empresarios. Derogar la Reforma Laboral significa volver a equilibrar el diálogo social entre los interlocutores sociales eliminando las condiciones de prepotencia de que disfrutan los empresarios en la actualidad especialmente en la Negociación Colectiva.

Si se quiere una sociedad menos desigual, más equilibrada, con trabajos más dignos, con menos temporalidad y precariedad es preciso derogar esta  Contrarreforma Laboral del PP eliminando el “dumping” laboral que permite la supremacía del convenio de empresa sobre el convenio de sector y que da lugar a las subcontrataciones abusivas por debajo de las condiciones sectoriales de las llamadas “empresas de multiservicios” que son en realidad prestamistas de trabajadores. De lo que se trata es de que los trabajadores de la empresa principal y de las subcontratadas tengan las mismas condiciones laborales.

El PSOE y Sánchez en este tema se juegan toda la credibilidad de su proyecto político

Derogar es superar la Contrarreforma Laboral del PP y significa acabar con la eliminación de la ultractividad de los convenios que sitúa en una situación de superioridad en la negociación colectiva a la parte empresarial ya que en el caso de la falta de acuerdo no se mantienen las situaciones previas del anterior convenio sino que pueden rebajarlas hasta los mínimos del Estatuto de los Trabajadores. De lo que se trata es de que los acuerdos alcanzados en la negociación colectiva a su finalización sólo se sustituyan por nuevos acuerdos de las partes.

Derogar significa limitar la capacidad omnipresente de la parte empresarial tanto para modificar unilateralmente las condiciones de trabajo, como para efectuar Expedientes de Regulación de Empleo sin autorización de la autoridad laboral. Es decir evitar el exceso de poder de los empresarios.

El PSOE debe definirse claramente de una vez y plantearse si quiere que las relaciones laborales y su marco normativo sea de equilibrio entre las partes donde prime la negociación o sea como hasta la fecha un campo donde priman los intereses empresariales. Aquí no cabe decir de forma farisaica que se estará a lo que decidan los interlocutores sociales porque se parte de una situación de discriminación, de una Contrarreforma Laboral, la del PP, impuesta sin acuerdo ni negociación de ningún tipo. No puede ser que para devolver el equilibrio entre las partes se pretenda un acuerdo que no se dio en el origen de la situación discriminatoria.

El PSOE debe definir de una vez y de forma clara con quien está. Aquí no hay medias tintas que valgan. O está por una regulación que sitúe en condiciones de equilibrio a las partes o está a favor de mantener el privilegio empresarial.

No es un problema de personalidades entre Yolanda Díaz o Nadia Calviño sino de  posiciones políticas. Es decir se quiere un marco laboral donde se priorice el trabajo estable digno con condiciones laborales y salariales adecuadas o se quiere mantener, como hasta ahora, la prioridad de los intereses empresariales.

El PSOE debe dejar de “marear la perdiz”, no cabe hacer llamadas a la socialdemocracia y defender políticas social-liberales. Los sindicatos y los trabajadores estarán atentos a su proceder en este tema y actuarán en consecuencia. Si nuevamente como ya hizo González  y como Zapatero se vio obligado a hacer se inclina por dar la espalda a las legítimas demandas de mayor ecuanimidad en los marcos de relaciones laborales defraudará nuevamente a una buena parte de sus electores que creyeron en el “nuevo PSOE” renovado de Sánchez que puede dar por prácticamente enterrado su proyecto político sirviendo en bandeja la puerta del poder a la derecha.

Esta apuesta no es de “relatos” aquí se plantean actuaciones de repercusión sobre la vida y el futuro de la clase trabajadora. O sea que aquí no caben dudas ni posiciones intermedias. Que aprendan por una vez de la derecha que tiene claro a quien defiende.

Un PSOE que tanto ha alardeado en su congreso de socialdemócrata no solo debería tener muy claro que para serlo debe derogar de una vez por todas los aspectos más lesivos de la Contrarreforma laboral del PP.

Sólo a partir de esta derogación o si prefieren superación, situando unas condiciones equilibradas entre los interlocutores sociales, se podrá ir más allá hacia la negociación de un Nuevo Estatuto del Siglo XXI. Y en esta futura negociación como ya  planteó la socialdemocracia en muchos países en el pasado siglo debería plantearse ir más allá en el terreno del equilibrio entre las partes en un tema como es el de la participación de la representación de los trabajadores en la gestión de los procesos productivos en las empresas.

El PSOE y Sánchez en este tema se juegan toda la credibilidad de su proyecto político.

El PSOE se juega su credibilidad