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jueves. 30.06.2022
 

Este viejo aforismo se ha visto una vez más confirmado en las últimas semanas en las que el querido país vecino se ha visto inmerso en unas nuevas elecciones generales provocadas por el desacuerdo sobre los presupuestos entre los partidos de la izquierda portuguesa.

Contrariamente a lo ocurrido hace unos años cuando las izquierdas españolas ponían como ejemplo a las diferentes formas de llegar acuerdos de sus hermanos lusos (se debatía incluso si era mejor entrar al gobierno o apoyar desde fuera como ocurrió aquí en Podemos), el silencio se ha impuesto en las filas del PSOE, de Izquierda Unida o de Podemos. Todos aprietan los dientes y miran hacia otro lado.

Es una incógnita lo que va a pasar en Portugal. Nada hay definitivo a estas horas que los portugueses están votando

Muy poco se ha dicho y explicado sobre los motivos que llevaron a la ruptura entre los socialistas, comunistas y el Bloco portugués. El Partido Socialista busca con esta convocatoria de elecciones conseguir la mayoría absoluta que le permita no negociar ni tener en cuenta a sus incómodos y exigentes socios y no descarta gobernar o pedir que le dejen gobernar a los partidos de derechas. Algo parecido a lo ocurrido en España donde el PSOE sólo llegó a un acuerdo con su izquierda cuando ni Ciudadanos ni Partido Popular le permitieron ni por activa ni por pasiva alcanzar la Moncloa.

Los partidos socialistas sólo pactan con otros partidos que se reclaman de la izquierda cuando no tienen otro remedio. A la fuerza ahorcan se decía tradicionalmente. Su voluntad de hegemonía y partido único de la izquierda (la conocida como casa común) no se puede decir que les haya ido mal a los partidos socialistas y socialdemócratas que siguen siendo decisivos en la conformación de gobiernos de media Europa.

Es una incógnita lo que va a pasar en Portugal. Nada hay definitivo a estas horas que los portugueses están votando. Se habla de una alta abstención provocada por diversos factores como el alto número de confinados, el rechazo a unas elecciones anticipadas y el enfado por los desacuerdos en la izquierda de una parte de sus votantes.

Todas las encuestas, que últimamente se equivocan bastante como se está viendo en numerosas elecciones, apuntan a un acercamiento en los votos y diputados entre el Partido Socialista y el principal partido de la derecha encabezado por Rui Silva.

Tampoco parece que la decisión de no apoyar los presupuestos de Costa que adoptaron el Bloco y el Partido Comunista les vaya a generar más votos y más diputados. Es obligatorio mencionar a la extrema derecha Chega, la Vox portuguesa, que parece sube en apoyos si bien en mucha menor proporción que sus colegas españoles.

Desde el PSOE obviamente lo que se vería como un excelente resultado es que el Partido Socialista Portugués consiguiera una cómoda mayoría absoluta. Eso les daría una posición de mayor fuerza negociadora con sus socios de Unidas Podemos y acompañantes de la investidura, a los que bastaría con hacer un gesto con la cabeza e indicar de forma condescendiente: “Mirad hacia el Oeste y tomad nota de lo que pasa”.  

Afortunadamente en España los presupuestos están aprobados y una vez se pase el mal trago de la Reforma laboral (Que es de esperar se apruebe por lo civil o por lo militar) después quedarán dos años para gobernar y preparar las elecciones generales.

La solución de Portugal esta noche…o en jornadas sucesivas.

Portugal-España. Tan cerca y tan lejos