miércoles. 21.02.2024
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Ayuso en un acto del PP de Madrid.

Son palabras de David Gauke, ex ministro conservador de justicia con Theresa May, que parecen el blasón del conjunto de los movimientos populistas. Y tanto da si la raíz de su populismo es de corte religiosa como en Turquía o en Polonia, si su desfachatez tiene el origen en lo étnico como en USA o Hungría, si su deriva proviene de lo estrictamente económico como ocurre en Rusia o en el Brasil de Bolsonaro, o si su melopea es resultado de mezclar toda clase de idea loca, como le ocurre al populismo español. Los populistas se alinean tras la consigna del político tory: los problemas están ahí para explotarlos, no para resolverlos.

Es fácil comprobar lo que digo. Teniendo en cuenta que aquí la enloquecida facción se organiza en dos marcas, PP y Vox, las pruebas de contraste deben buscarse indistintamente en políticos de ambas formaciones. Esperanza Aguirre está en lo cierto cuando dice que la gente que vota a Vox son “nuestros votantes desanimados” que hay que recuperar mediante prácticas de guerra, cultural pero guerra, o sea conflicto. Léase Ayuso pisando charcos por aquí y por allá, quien ayer mismo nos dejó su última perla al corresponsabilizar a Sumar y por ello al gobierno de Xanxe de la barbaridad que está ocurriendo en Gaza. ¿Argumentos? pues ya se sabe a quién le gusta y a quién no el vestir el pañuelo palestino, ¿más pruebas de connivencia con el terrorismo? 

El populismo que ha vampirizado a la derecha encontrará la forma de rentabilizar y explotar el desencuentro y reventar cualquier alternativa

Ese reproche es tan estúpido y ejemplificador como el lanzado por el vicesecretario del PP Miguel Tellado sobre la honradez y patriotismo del chalado que montó un pollo a Oscar Puente en el AVE (tipo que ha vuelto a ser detenido una vez más por matonismo) que define claramente eso que el conservador inglés defiende como táctica política: los problemas están ahí para explotarlos, no para resolverlos. Si tenemos un problema con la articulación territorial y la definición del modelo de relaciones entre unos y otros territorios, pues genial, problema tocho que va a dar rédito mil. Da igual el tipo de acercamiento que quiera darse para solucionar la cuestión, el populismo que ha vampirizado a la derecha encontrará la forma de rentabilizar y explotar el desencuentro y reventar cualquier alternativa. Resolverlo… si eso, ya tal.   

Ahora están entretenidos con el tema catalán (y vasco y gallego) en el que despliegan toda su vocación artillera, pero no cierran los ojos ante cualquier otra fisura por dónde oteen jaleo. Y si no hay problema pues se inventa, como la imposición del pin parental en lugares en los que nunca ha habido necesidad alguna. Son tan fieles a sacar provecho de cualquier conflicto que hacen del mayor reto de nuestros días su gran oportunidad. Me refiero al problema de la vivienda y su conexión directa con la caída de la natalidad, la gentrificación de barrios y el encarecimiento insoportable de un bien necesario. Éste es un problema real que afecta al conjunto social que reta a toda entidad político administrativa. Los populistas de la derecha optan por sacar provecho directo del desequilibrio inmobiliario rechazando toda revisión de la legislación sobre vivienda y apostando por favorecer lo que está en la base del mismo: la codicia y la especulación.

Y se forran de paso. Lo de explotar los problemas no siempre es una metáfora referida a la acción política, no amigos no, se trata de una cuestión de dineros, de los jurdós esperando en operaciones Chamartín, Campamento, Cocheras, etc. Si comprobáis los nombres que se ocultan tras las socimis que arrasan barriadas y cercenan el comercio de proximidad, veréis un sinfín de ilustres asistentes a concentraciones patrióticas.

Y lo peor es que están tan concentrados en buscar problemas a los que sacar rédito que cuando tienen uno delante no lo entienden y pierden buenas oportunidades para adquirir una posición un poco más allá de la falsa denuncia, el improperio por delante y la opinión desinformada. Me explico, desde hace unos meses se está produciendo un desfase entre los indicadores de evolución económica, básicamente el PIB, y los datos aportados por Hacienda sobre la recaudación relacionada con la actividad económica, IVA, beneficios, Irpf, etc. Creyendo haber detectado conflicto estadístico, comenzaron a lanzar sospechas sobre cierta manipulación de datos cuyo fin era apoyar al gobierno del perro xanxe, agravado por la hipótesis de que el respaldo internacional a las cuentas que manifiestan la evolución de la economía española se deben a las cesiones continuas del gobierno de progreso. Los datos sobre la evolución española, muy por encima de la media que hoy mismo ha publicado el FMI, no valen, todo argucias en su opinión, son incapaces de ver que la reforma laboral no solo actúa como garante de los derechos de los trabajadores, sino de motor de las empresas al haber eliminado el dopaje del despido fácil y obligado a concentrar la energía de las empresas en ser competitivos, pues había y hay recursos para ello.

La mejora de las condiciones laborales impacta en la actividad de las empresas y su productividad está creciendo por efecto de medidas que tenían por fin amortiguar un problema enquistado en el mercado de trabajo, pero a ellos no les da ni el tufo, prefieren explotarlo espuriamente y augurar cataclismos en lugar de sincronizar su apuesta con los intereses intrínsecos de las empresas fortalecidas por la medida.

Ahí está el problema, su incapacidad para entender la realidad, pero parece que esta es una disfunción que no saben explotar.

Los problemas están ahí para explotarlos, no para resolverlos