domingo. 14.07.2024
Debate electoral en RTVE
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Toda elección al Parlamento Europeo tiene efectos nacionales, como se puede ver en Francia o en Bélgica, donde la política comunitaria ha trastocado la política nacional hasta llegar a la disolución del Parlamento o a la dimisión del Primer Ministro. Nada de eso va a ocurrir en España (aunque lo soñara Núñez Feijóo), pero es inevitable que ese tipo de elecciones proyecte sus efectos sobre la política interna de los veintisiete Estados. Concretamente, vamos a examinar: a) el triunfo/fracaso del Partido Popular; b) el fracaso/triunfo del PSOE; c) la crisis de Sumar; d) la maldición española de los pseudo-partidos; y e) el fracaso del independentismo catalán.

  1. EL TRIUNFO/FRACASO DEL PARTIDO POPULAR
  2. EL FRACASO/TRIUNFO DEL PSOE
  3. LA CRISIS DE SUMAR
  4. LA MALDICIÓN ESPAÑOLA DE LOS PSEUDO-PARTIDOS
  5. EL FRACASO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN

El Partido Popular ha ganado las elecciones, pero es posible que ese triunfo se viva como una derrota. El motivo es muy sencillo: haber considerado estas elecciones como un “referéndum” contra Pedro Sánchez y haber puesto sus esperanzas en una derrota tan rotunda (como la del PSOE en 1995) que obligara al Presidente a dimitir o a convocar elecciones a Cortes. Nada de eso ha ocurrido. La diferencia entre ambos partidos ha sido de dos Diputados y un cuatro por ciento y vuelve a darse la situación de julio de 2023, esto es, el Partido Popular es el más votado, pero eso no supone alcanzar el Gobierno. Los resultados del partido conservador no son malos pero sus dirigentes habían puesto tantas esperanzas en el fracaso del PSOE (más que en su propio triunfo) que viven como fracaso un triunfo aceptable.

Me temo que estas elecciones van a incrementar la frustración de Núñez Feijóo y de la derecha, que seguirá maquinando más formas de oposición desleal

Es cierto que Núñez Feijóo no acaba de rematar su éxito. Algunos comentaristas de la prensa más afín al Partido Popular han señalado la dificultad del partido para ser una alternativa creíble y suficiente y la rareza de que se conforme con este tipo de victorias que no llevan a ninguna parte (José Peláez: “No es suficiente”, ABC, 10 de junio de 2024; Lucía Méndez: “Plebiscito no, sólo europeas”, El Mundo, 10 de junio de 2024). Porque Núñez Feijóo va de victoria en victoria… hasta la derrota final. Y con esa frustración, vuelve a pedir disolución parlamentaria y nuevas elecciones. Pero esa petición de elecciones empieza a entrar en el ámbito inconstitucional porque el Gobierno, todo Gobierno, tiene derecho a la presunción de legitimidad mientras dure la confianza parlamentaria y no respeta el principio democrático, ni el principio parlamentario, la constante petición de elecciones, sobre todo cuando el Presidente del Gobierno no va a disolver, con lo que se evidencia la impotencia del que pide.

Me temo que estas elecciones van a incrementar la frustración de Núñez Feijóo y de la derecha, que seguirá maquinando más formas de oposición desleal. ¿No hay en la élite económica y empresarial alguien que le diga al Presidente del Partido Popular que hay que aceptar la realidad y los fracasos y que esa oposición destructiva daña, sobre todo, a la propia democracia, a la vez que alienta a las diversas expresiones de extrema derecha? Incluso me atrevo a apuntar que es precisamente esa imagen de peticionario frustrado lo que impide que el triunfo del Partido Popular sea pleno para poder gobernar o para arrastrar al PSOE a la gran derrota.

EL FRACASO/TRIUNFO DEL PSOE

Evidentemente, el PSOE no ha sido el ganador de las elecciones, pero ha salido muy bien librado de una convocatoria que podía hundirle como partido. Dos motivos, a mi modo de ver, han impedido que el PSOE no rebasara al Partido Popular. Por una parte, el desgaste de la Ley orgánica de amnistía para la normalización institucional, política y social de Cataluña. Es claro que hay todavía personas progresistas que no han asumido la importancia de esta Ley para derrotar políticamente al independentismo y que siguen pensado que es sólo el precio para obtener la investidura con los votos o la abstención de Junts y de Esquerra. Tardará tiempo en comprenderse sus efectos positivos en toda España, pero es cierto que hay una franja de electores progresistas dolidos con la amnistía que hoy por hoy se abstienen e incluso votan al Partido Popular. Se recuperarán para el progresismo, pero después de mucha pedagogía que la izquierda debe aplicar con urgencia.

Amnistía y campaña judicial contra el PSOE explican que éste no haya sido el primer partido, pero visto con frialdad los resultados han sido buenos

El segundo motivo por el que posiblemente el PSOE no ha rebasado al Partido Popular es la feroz campaña en la que la derecha política, la derecha judicial y la derecha mediática han iniciado contra el Presidente, su familia. Es una campaña muy bien programada en el tiempo, con la complicidad de Jueces francotiradores que ya actúan quitándose la careta. Son Jueces políticos al servicio de la derecha que entran en campaña electoral incluso con un acto han bochornoso como la autorización el día de reflexión y el día de las elecciones de la concentración ante la sede de un partido que concurre a esas lecciones. Hará bien el PSOE en recurrir esa autorización ante el Tribunal Constitucional, al menos para avergonzar a los Jueces-políticos que autorizaron las concentraciones.

Amnistía y campaña judicial contra el PSOE explican que éste no haya sido el primer partido, pero visto con frialdad los resultados han sido buenos, para lo que estaba cayendo, como diríamos coloquialmente. Un resultado digno que permitirá al Gobierno centrarse en los grandes problemas de la sociedad y en la renovación del Consejo General del Poder Judicial.

LA CRISIS DE SUMAR

El mismo lunes 10 de junio se ha conocido la dimisión de Yolanda Díaz como máxima dirigente de Sumar. Llama la atención que, conforme a las declaraciones de algún dirigente de Sumar, pretenda conservar mucho tiempo su posición preeminente en el Gobierno que, en todo caso, deberá corroborar la nueva dirección de Sumar. No debe extrañar este fracaso, anunciado ya en las elecciones autonómicas de Galicia y del País Vasco.

Tengo la sensación que hay una opinión pública progresista, más próxima a la extrema izquierda que a la socialdemocracia, que empieza a estar harta de la sucesivas crisis de Podemos y de Sumar. Se siguen desconociendo los motivos de la huida de Iglesias Turrión y más recientemente de Alberto Garzón. Tampoco se entiende la guerra civil entre ambos partidos y tampoco se entienden gestos donde no se distingue bien al partido de lucha y al partido de gobierno, con la consiguiente confusión en los militantes y simpatizantes. Todo ello explica el fracaso de Sumar y Podemos, a fortiori cuando Podemos despegó electoralmente en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 con cinco Diputados cuando era un grupo desconocido. Que diez años después, tras cuatro años en el Gobierno, ambos partidos no hayan pasado de cuatro escaños, es para preocuparse.

Lo importante de las elecciones europeas en Cataluña es la disociación entre el comportamiento de sus ciudadanos y las habituales maniobras de los independentistas

LA MALDICIÓN ESPAÑOLA DE LOS PSEUDO-PARTIDOS

Hace mucho tiempo que España sufre una pequeña maldición electoral, la de los pseudo-partidos y agrupaciones de electores que concurren a las elecciones, tienen resultados muy dignos y, como sus dirigentes no saben hacer política ni tienen solidez, desparecen al cabo de algunas legislaturas. Así pasó con Ciudadanos a partir de 2005, con UPyD a partir de 2008 y las varias candidaturas del estilo de “Teruel existe” y similares. Son partidos y candidaturas que parecen pensadas para restar votos a los partidos principales y acaban desapareciendo por su falta de representatividad social. En las últimas elecciones hemos visto aparecer a un demagogo populista, vinculado antes a Ciudadanos, que está a la derecha de Vox. En estos partidos siempre hay un grupo de empresarios que financia bajo cuerda y aún no sabemos quién ha financiado a este nuevo demagogo que en todo caso ha recibido la legitimación gracias a los guiños que el Partido Popular Europeo y el Partido Popular español han hecho a la extrema derecha.

EL FRACASO DEL INDEPENDENTISMO CATALÁN

El vencedor de las elecciones en Cataluña ha sido el PSC, pero ese triunfo se ha visto ensombrecido el 10 de junio con la elección de un Mesa de mayoría independentista en el Parlamento catalán. Mesa que puede ser un hándicap serio para un futuro Gobierno socialista. Lo importante es que el independentismo sigue cuesta abajo, aunque todavía puede hacer mucho daño. El PSC tiene un horizonte de gran complejidad por la presión de Puigdemont por gobernar sin apoyos suficientes y la habitual inconsistencia y volatilidad de Esquerra, que sigue descendiendo porque los ciudadanos catalanes van comprendiendo que ni sabe gobernar ni tiene otra política que el constante complejo de demostrar que es más independentista que nadie (síndrome muy antiguo, ya lo sufrió Companys y tuvo que sublevarse contra la República para demostrar que era más catalanista que nadie).

En todo caso, lo importante de las elecciones europeas en Cataluña es la disociación entre el comportamiento de sus ciudadanos y las habituales maniobras de los independentistas que no aprenden de la experiencia. Veremos en qué nuevos problemas acabaran metiéndose.

Dimensión española de las elecciones al Parlamento Europeo