jueves. 04.06.2026
TRIBUNA DE OPINIÓN

El patriotismo de VOX, una auténtica farfolla

¿Es ser patriota votar en contra de todas las políticas sociales del Gobierno de Sánchez que benefician a millones de españoles?

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Me llama poderosamente la atención que, desde la gran mayoría de los medios, bien a través de artículos o encuestas de opinión, y en las redes ya se sobrepasa el límite de lo razonable, se difunde la idea del crecimiento inevitable de la extrema derecha, es decir de VOX, cual si fuera la ley de gravedad. Ante tal hecho, no hay posibilidad alguna de evitarlo. Haga lo que haga y si no hace nada da igual, siempre in crescendo. Es algo a meditar. De este “protagonismo” de VOX, yo me pregunto y también deberíamos hacerlo los españoles: ¿quién está detrás?, ¿cuáles son sus apoyos? Muy simple, el gran Capital. Al gran Capital lo que le provoca auténticos quebraderos de cabeza, es un gobierno de izquierdas. No le genera ningún problema el acceso al poder de la extrema derecha. Así ha ocurrido en la historia. Tras los medios están los grandes poderes económicos, vía propiedad o vía publicidad. Es decir, fondos de inversión, bancos, empresas de energía, de seguridad, etc. Me pregunto: ¿qué partido es más peligroso para la democracia, VOX o Podemos? La respuesta para mí es obvia. Y, sin embargo, los ataques a Podemos fueron brutales desde todos los frentes: políticos, económicos, mediáticos, y desde las cloacas del Estado. Cabe recordar la policía patriótica, o toda la Brunete mediática. ¡Y qué decir de las palabras de Josep Oliu, presidente del Banco de Sabadell! “Necesitamos un Podemos de derechas. Y su petición fue cumplida por Ciudadanos. En cambio, hoy, VOX es poco criticado, y cuando recibe críticas son muy atenuadas. En cuanto a la visión del PP estas palabras de Tellado son muy claras: “La relación que tiene el PP con Vox es una relación correcta. Lo que corresponde de un partido que comparte un espacio ideológico. Nosotros somos de centro y centro derecha y Vox está más a la derecha que nosotros. Tenemos discrepancias y concordancias con Vox. Y desde luego, yo no voy a hablar nunca mal de Vox. En Vox hay más sentido de Estado que en cualquiera de los socios de investidura de Sánchez. Vox tiene más sentido de Estado que Sumar, que Podemos, que el conjunto de partidos que acompañan a Pedro Sánchez y que el propio Partido Socialista. Está claro. Supongo que nadie dudará que si Feijóo necesita de VOX para gobernar recurrirá a él. Y le concederá lo que le pida: que cante “cara el sol”, recuperar Formación del Espíritu Nacional en la escuela. Lo que sea. Retorno a la visión de los medios sobre VOX. 

Al gran Capital lo que le provoca auténticos quebraderos de cabeza es un gobierno de izquierdas

Poco antes de escribir estas líneas acabo de leer un artículo de El País, escrito por Estefanía Molina Vox desafía la España boomer. La idea que expresa es que la precariedad laboral y las dificultades de acceso a la vivienda para los jóvenes explican y justifican el crecimiento de VOX. Y en gran parte, los culpables somos los jubilados por tener unas pensiones superiores a los sueldos precarios de muchos jóvenes y que frente a los jóvenes que no tienen acceso a la vivienda, nos acusa de que ya disponemos de ella y además pagada. Vamos a ver, si nos aclaramos un poco. Los jubilados cotizamos en nuestra vida laboral de acuerdo con lo que marcaba la ley, y en función de nuestras cotizaciones cobramos determinada pensión, también de acuerdo con la ley vigente. En cuanto a que disponemos de una vivienda ya pagada, ¿acaso nos la regalaron? Bueno, yo puede que sea la excepción, me tocó en una tómbola en las fiestas de mi pueblo. De los sueldos bajos y la no accesibilidad a la vivienda de los jóvenes la responsabilidad recae en el sistema capitalista, no en los jubilados.

No niego que haya votantes de VOX entre los jóvenes por la problemática laboral y de la vivienda, pero hay muchos votantes que no les afectan tales problemas. Hay muchos jubilados, muchos agricultores, muchos miembros de las Fuerzas de Orden Público, así como muchos altos cargos de la administración, votantes de VOX. Muchos jóvenes del Barrio de Salamanca no creo tengan ni problemas laborales ni de vivienda.

Todos esos jóvenes votantes de VOX deberían exigir cuáles son las propuestas de VOX para solucionar sus problemas citados

Todos esos jóvenes votantes de VOX deberían exigir cuáles son las propuestas de VOX para solucionar sus problemas citados. ¿Incrementará los salarios de los jóvenes a tutiplén y la construcción de viviendas sociales en propiedad y alquiler por toda la geografía española? ¿Cómo lo hará, con qué recursos, recortando impuestos a los más ricos? Que lo digan. ¿Será suficiente con la pulserita en la muñeca, iniciando la campaña electoral en Covadonga, anunciando el inicio de la Reconquista-sobre este tema me extenderé más adelante-, dinamitando la Alhambra, la Mezquita de Córdoba, la Aljafería de Zaragoza o el arte mudéjar-patrimonio histórico de la Humanidad-, ¿no sin antes expulsar a 8 millones de inmigrantes? ¿O restableciendo la Inquisición para imponer una religión única como en otras épocas tristes de nuestra historia? Estos políticos voxiforantes alardean de conocer y rescatar nuestra historia y no tienen ni idea de ella.

La Reconquista es el recurso que emplea Vox para movilizar a sus simpatizantes ante cada reto electoral. En 2019, Abascal gritaba que la reconquista empezaría por Andalucía. Lo hacía con Rocío Monasterio, Iván Espinosa de los Monteros y Javier Ortega Smith sobre el escenario. ¿Qué fue de ellos? Lo mismo que de Macarena Olona...También esgrimió la gesta histórica ante sus socios europeos en la cumbre de Patriots en Madrid: “España volverá a ser “el muro de Europa ante el avance del islamismo: Estamos dispuestos a volver a hacerlo”.

Reducir la esencia de España a lo cristiano es muestra de una incuria cultural descomunal

Sobre este mito de la Reconquista ya lo ha aclarado convenientemente Álvarez Junco, catedrático emérito de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Políticos y Sociales de la Universidad Complutense de Madrid. “Lo rentable políticamente son los mitos. Los mitos hacen votar. Y enfrentan también a la gente, la llevan a matarse entre sí”. Presentar la “Reconquista” como historia real es crucial para la derecha española, porque expresa la construcción de la nación, en términos de unidad política y monolitismo cultural. En 1492 no sólo se rindió el último rey musulmán, sino que fueron expulsados los judíos —unidad religiosa, además de la política—, y el descubrimiento colombino inició la era imperial. Es fecha a celebrar. Abandonemos el terreno mítico, todo fue más complejo. Para empezar, nunca hubo una “conquista”, ni mucho menos “reconquista”, de Granada. Fue una entrega pactada, con unas capitulaciones firmadas solemnemente por Fernando e Isabel (en las que se comprometieron, por cierto, a respetar la lengua, religión, vestimenta, costumbres y jueces naturales de los súbditos de Boabdil, algo que incumplieron de manera flagrante poco después). En segundo lugar, ningún historiador serio defendería hoy que la unión territorial lograda por los Reyes Católicos hizo nacer a una “nación” moderna, sino a una “monarquía compleja”, imperial, que acumulaba muchos reinos y señoríos con distintos grados de autogobierno. Merece la pena citar que en 2006 se celebró en Zaragoza una exposición con motivo del V Centenario del matrimonio de Fernando, tras enviudar de Isabel, con Germana de Foix, organizada por las Cortes de Aragón y la Diputación Provincial de Zaragoza, siendo presidentes respectivamente Francisco Pina y Javier Lambán, que acaba de fallecer, y en la publicación aparece:

“Solo la temprana muerte del hijo recién nacido de este matrimonio impidió que prosperase una nueva política de alianza con Francia, que permitió presentar a Fernando en la historiografía tradicional como adalid de la unidad de España y un sinfín de tópicos historiográficos que afectaron a este segundo matrimonio”. El andorrano y catedrático de Literatura Española de City University of New York Ángel Alcalá Galve sobre tal matrimonio: “¿Dónde quedaban, sino en el retrete de sus ambiciones personales sus presuntas ambiciones de lograr al fin de 800 años la definitiva unión nacional de España, que habría sido la meta de su matrimonio con Isabel?”

Los españoles somos lo que somos, hemos construido nuestra identidad a lo largo de nuestra compleja historia, con aportaciones de diferentes pueblos, etnias, culturas y religiones. Reducir la esencia de España a lo cristiano es muestra de una incuria cultural descomunal. “El idioma español incorpora más de 4.000 palabras de origen árabe: almohada, alcalde, azúcar, ojalá… ¡Incluso Guadalquivir viene del árabe! Monumentos como la Alhambra, la mezquita de Córdoba y el Alcázar de Sevilla son patrimonio español. Como son las catedrales góticas de León o Burgos. O la Sagrada Familia de Gaudí.  La gastronomía española lleva arroz, berenjenas, azafrán, almendras… Todos ingredientes introducidos por los árabes. Al-Ándalus fue un faro cultural. Matemáticas, astronomía, medicina, filosofía… Averroes y Maimónides influenciaron a Europa entera. Azulejos, patios, baños públicos, la guitarra... Nuestra estética viene impregnada de legado andalusí”.

Gracias a Santiago Apóstol se españoliza el cristianismo y se cristianiza lo español con la consecuencia inmediata de que las otras religiones y sus creyentes pasan a ser considerados como extranjeros. La interpretación de Américo Castro es muy interesante. La idea fuerte es que este país y el español se construyen sobre un mito y una negación. Se construye sobre un mito, es decir, la identificación del ser cristiano con el ser español, que es un mito gratuito, porque no tiene ninguna base histórica. Cuando a partir del siglo XIII, XIV, XV se plantea que el español es el cristiano viejo, se declaran extranjeros al judío y al morisco. Ahí está la negación. Pero el judío llevaba más tiempo aquí que el cristiano, desde el siglo I, y el árabe llega casi al mismo tiempo que el cristiano, que viene con los godos, tras la caída del Imperio romano. Entonces, ¿cómo justificar este mito de que el español es el cristiano y no el judío o el árabe? Pues a través del mito de Santiago Apóstol, que dice que hay que justificar que el cristianismo es una religión autóctona. Se inventa todo eso de que vino a evangelizar y lo trajeron luego los ángeles o no sé sabe quién. Se construye todo un mito que sirve para justificar la guerra de expulsión de los moriscos y los judíos y, al mismo tiempo, para identificar lo español con lo cristiano. Esa idea de Américo Castro me parece muy relevante y en el fondo no hemos salido de ella.

Hablemos de los moriscos, sobre los que muestran una obsesión enfermiza los dirigentes de VOX. La expulsión de los moriscos, estos no eran españoles, desde el punto de vista ya expuesto de la unión indisoluble de lo cristiano con lo español, a inicios del XVII en el reinado de Felipe III, ocupa bastante espacio en la segunda parte del «Quijote», editada en 1615, aunque redactada en gran parte en 1614. Son los capítulos LIV, LXIII y LXV. Fue uno de los hechos más dramáticos de nuestra historia. Muy poco estudiado, a pesar de ser de gran trascendencia. Una auténtica hecatombe social, económica y demográfica. Sólo en Aragón a partir de septiembre de 1610 salieron en torno a 60.818 moriscos. Es un tema que Márquez Villanueva, lo ha estudiado en profundidad y lo ha considerado como una auténtica catástrofe para el progreso de España. Tiene un espléndido artículo, de título muy explícito El gran entuerto de la expulsión de los moriscos, en el que nos acusa a los españoles del prácticamente desconocimiento de este hecho histórico, y que nos han explicado y justificado como necesaria medida de protección, tanto política como religiosa, contra una minoría desleal y apóstata.

Supongo que Abascal no cuestionará El Quijote de Miguel de Cervantes, como representativo de la esencia de España. Pues le voy a recordar algunos fragmentos de esta obra magistral. En el capítulo LIV de la segunda parte se narra el emocionado encuentro de Sancho con Ricote, el morisco de su lugar, que vuelve a su aldea de incógnito, disfrazado, por no poder hacerlo tras haber sido expulsado y vivir un tiempo en Francia y finalmente en Alemania, donde había recalado. Ricote le dice a Sancho: «Fuimos castigados con la pena del destierro, blanda y suave al parecer de algunos, pero al nuestro la más terrible que se nos podía dar. Doquiera que estamos lloramos por España, que, en fin, nacimos en ella y es nuestra patria natural; en ninguna parte hallamos el acogimiento que nuestra desventura desea». Y en el capítulo LXIII, no menos dolor por la expulsión expresa Ana Félix, hija de Ricote.  En definitiva, Ricote en la pluma de Cervantes significa un contrapunto a la España oficial intransigente y dedicada al expolio de otros pueblos para acumular riquezas. Para Cervantes los moriscos eran tan españoles como los cristianos. No tenía ninguna duda.

¿Es patriota defender los aranceles impuestos por Trump a la Unión Europea, que perjudican especialmente a los agricultores españoles?

Por último, quiero referirme a su peculiar concepto de patriotismo, una auténtica farfolla. Se lo voy a explicar, señor Abascal, que parece no lo tiene muy claro. ¿Es ser patriota votar en contra de todas las políticas sociales del Gobierno de Sánchez que benefician a millones de españoles? ¿Es patriota defender los aranceles impuestos por Trump a la Unión Europea, que perjudican especialmente a los agricultores españoles? Puede que usted quiera a España, según su peculiar visión de España, pero lo que está claro que no quiere a los españoles. Guárdese su bandera en el desván y su casco de los soldados de Flandes. Ya vale de hipocresía. Le voy a describir mi visión de patriotismo, expuesta en el libro Diálogo en torno a la República, en el que intervienen Norberto Bobbio y Mauricio Viroli. Este patriotismo mucho más sutil está en el pueblo. Este patriotismo es innombrable, o tiene muchos nombres: uno por cada persona.

Es que ningún español, ninguna española queden expuestos a la miseria y sus lacras, ni abandonados a su suerte en tiempos de desventura. Es que te hierva la sangre al observar cómo proliferan cada vez más personas pidiendo limosna en cualquier calle, que recuerdan los mendigos arrodillados en las escalinatas de las catedrales medievales; al ver a muchos ser desahuciados de sus viviendas, para beneficio de los bancos; o ser expulsados del centro de la ciudades muchos inquilinos al no poder pagar los alquileres, para beneficio de fondos buitres, y una alcaldesa tenga la desfachatez de decir  “solo se cambia el casero”; al observar que muchos de nuestros jóvenes tengan  que emigrar…

Es que todos/as tengan exactamente los mismos derechos, los mismos deberes y las mismas libertades y oportunidades, pero de verdad, sea cual sea su cuna o su sexo.

Es que cada persona esté protegida en sus necesidades elementales de la cuna a la sepultura, algo que lo impide el neoliberalismo, defendido por aquellos que pueden volver siempre a casa de Papa, cuando hayan fracasado en algún negocio emprendido.

Es que todo el mundo adquiera tanta cultura, tanta educación y tanta formación como sea posible, para vivir mejor, para ser útiles y para ser difíciles de manipular y someter.

Es que la justicia sea igual para todos, y que las cargas y alivios sociales sean escrupulosamente proporcionales a las posibilidades de cada cual.

Es que, en caso de duda, nos pongamos siempre de parte de los débiles, que para neutrales ya están (o deben estar) los jueces.

Es considerar las lenguas como el catalán, vasco, gallego, aragonés, asturiano-leonés, pallarés, ribagorzano, castúo, tan españolas como el castellano. En la línea del poema de Gabriel Aresti dedicado a Tomás Meabe, el fundador de las Juventudes Socialistas: Cierra los ojos muy suave, Meabe, pestaña contra pestaña, que solo es español quien sabe las cuatro lenguas de España (castellano, euskera, el catalán y gallego).

Es desear vivir con dignidad y, sabiendo que no se puede vivir dignamente en una comunidad corrupta.

Es trabajar para servir a la libertad.

Es ejercer su profesión a conciencia, sin obtener ventajas ilícitas ni aprovecharse de la necesidad o de la debilidad de los demás.

Es conducirse dentro de su vida familiar con el respeto mutuo.

Es cumplir con los deberes cívicos, no defraudando a Hacienda.

Es ser capaz de movilizarse con el fin de impedir que se apruebe una ley injusta o presionar a los gobernantes para que afronten los problemas de interés común.

Es participar en asociaciones diferentes.

Es seguir los acontecimientos de la política nacional e internacional.

Es querer comprender y no ser guiados o adoctrinados.

Es desear conocer y discutir nuestra historia.

Es ser sensible ante el hecho de que millares de sus compatriotas todavía estén enterrados en cunetas.

Es defender la Constitución en toda su extensión, no solo el art. 2, 135 y 155 y olvidarse de otros como el 31, 35, 41, 47, 50.  O el 128, que tiene 2 apartados: 1. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general. 2. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio, y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general.

Este el patriotismo verdaderamente auténtico. El otro es de cartón piedra, una auténtica farfolla, una auténtica perversión del auténtico, suficientemente explicado en las líneas anteriores. Esa perversión, no solo se produce hoy, sino también ha sido una constante en nuestro pasado. Veámoslo. Quiero recurrir a dos grandes escritores en nuestra lengua, el primero, tuvo que morir en el exilio-todavía sigue enterrado fuera de España-, y el segundo fue asesinado, cuyos culpables fueron los rebeldes fascistas. Señor Abascal, ¿no les negará la nacionalidad española?

Palabras de Antonio Machado: «La patria (nación), decía Juan de Mairena, es en España un sentimiento sencillamente popular, del cual suelen jactarse los señoritos. En los trances más duros, los señoritos la invocan y la venden, el pueblo la compra con su sangre y no la menta siquiera». Acierta de pleno el poeta sevillano, gran conocedor de nuestra historia.

En una entrevista realizada a Federico García Lorca, el 10 de junio de 1936 en El Sol, el más leído en la prensa del momento, dice unas palabras que no han perdido actualidad. «Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos, pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el español malo. Canto a España y la siento hasta la médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y hermano de todos». Yo también, y para mí están más cercanos, gente buena, aunque sean extranjeros provenientes de otro continente, que gente mala, aunque tenga el DNI de español.

El patriotismo de VOX, una auténtica farfolla