sábado 14.12.2019
ANÁLISIS POSTELECTORAL

Notas sobre el paisaje político tras el 10N

Vienen tiempos de responsabilidad, diálogo y acuerdo entre las fuerzas políticas, sindicales y sociales progresistas que permitan dar respuesta a los graves problemas pendientes de solución.

Notas sobre el paisaje político tras el 10N

Ninguno de los partidos progresistas y de izquierdas de ámbito estatal consiguió el 10N los objetivos que se había propuesto tras la inútil, innecesaria e irresponsable nueva convocatoria electoral. Afortunadamente, los daños han sido limitados y el fortalecimiento del PP y, sobre todo, de la extrema derecha postfranquista no han podido compensar el hundimiento de C's. La situación política en Catalunya se complica aún más y dificulta que se vislumbren salidas a corto o medio plazo a las múltiples crisis que sufre España. A lo que hay que añadir las muchas incertidumbres sobre el orden mundial y el sistema capitalista que caracterizan nuestra época.    

Pese a todo, los malos resultados electorales de las fuerzas progresistas y la acumulación de debilidades que resultó de las nuevas elecciones han ofrecido otra oportunidad para ceder, dialogar y volver a intentar una cooperación progresista que puede plasmarse en un acuerdo de legislatura y una coalición gubernamental que faciliten la reversión de los daños causados a la mayoría social y una nueva andadura política que aumente la protección de los sectores sociales más desfavorecidos.

Queda, tras el azote de irresponsabilidad sufrido en la desastrosa negociación anterior, una ciudadanía perpleja por la rapidez del preacuerdo entre el PSOE y UP, una sociedad más crispada y una mayoría social progresista esperanzada que no soportaría un nuevo fracaso de esta fantástica oportunidad de concretar una nueva e inédita coalición gubernamental progresista que permita el rescate social de los sectores más golpeados por la crisis, empezar a trabajar por restaurar la convivencia y consolidar la democracia y definir qué proyecto de país, de articulación territorial y de relaciones laborales y sociales queremos construir en las próximas décadas.  

Vienen tiempos de responsabilidad, diálogo y acuerdo entre las fuerzas políticas, sindicales y sociales progresistas que permitan dar respuesta a los graves problemas pendientes de solución. La reflexión, el aprendizaje colectivo y la capacidad de aceptar, negociar y superar las diferencias van a ser claves. Nos quedan varias semanas de difíciles negociaciones y múltiples presiones para hacer fracasar la coalición gubernamental progresista que tratan de sacar adelante PSOE y UP. La situación merece máxima prudencia en los análisis y valoraciones. No habrá más oportunidades.  

Sirvan estas notas como un recuento y guía de aproximación a los múltiples retos pendientes:

1. En tan sólo seis meses, la nueva convocatoria electoral hizo que la abstención aumentara algo más de 2 millones (2.069.050 nuevas abstenciones, hasta alcanzar un total de 10.506.203), repartiéndose de forma bastante homogénea a izquierdas y a derechas. La pretensión de Más País de conseguir que el previsible aumento de la abstención progresista tuviera un referente político que permitiera recuperar potenciales abstencionistas se ha saldado con un fracaso, a pesar de conseguir junto a sus aliados la no despreciable cantidad de 577.055 votos y 3 escaños. 

2. La crisis de representación política continúa y el escenario político está más fragmentado, con dos grandes partes polarizadas en torno al eje izquierda-derecha, prácticamente igualadas en número de votos (10,4 millones de votos cada una), y una parte más pequeña de fuerzas soberanistas independentistas (2,3 millones de votos) que tienen un peso significativo en sus respectivas naciones o nacionalidades (constituidas políticamente como Comunidades Autónomas), que confrontan con el nacionalismo español y tienen una notable capacidad de influir en la política española.

3. La suma de debilidades del PSOE (pierde 727.772 votos y 3 escaños) y de UP (pierde 635.744 votos y 7 escaños), junto al desgaste que sufren las derechas, tanto por el hundimiento de Cs (pierde 2.499.060 votos y 47 escaños) como por la amenaza que supone el ascenso de Vox (gana 962.890 votos y 28 escaños) para el PP (gana 663.846 votos y 22 escaños), han propiciado un preacuerdo de coalición gubernamental entre PSOE y UP que requiere del apoyo de otras fuerzas progresistas y de la abstención de partidos independentistas.

4. Las tres izquierdas perdieron el pasado 10N un total de cerca de un millón de votos (959.212) respecto al 28A, mientras las tres derechas tuvieron una pérdida algo menor (881.000 votos). La situación sigue siendo de un empate técnico que bloquea acuerdos e iniciativas y sigue actuando como restricción a la acción política frentista, dificultando cualquier aventura que pretenda imponer las posiciones de una parte, porque tendría que bregar con la oposición de la mitad de los votantes.

5. En las negociaciones para la formación de una coalición gubernamental, el PSOE se ha adjudicado el mando de la política (incluyendo el diálogo con el independentismo catalán) y la economía y cede a UP parte de las políticas sociales. Lo que significa por ambas partes una aceptación de límites comunes en la negociación política con el independentismo catalán y en el cumplimiento de las restricciones presupuestarias que impone la UE; pero también la consideración compartida de que es posible mejorar, respetando esas restricciones, la protección de los perdedores de la crisis, un reparto más justo de los costes económicos, sociales y territoriales ocasionados o por venir y el comienzo de una gestión de la economía con acentos y prioridades diferentes a la realizada desde el comienzo de la crisis global en 2008 hasta ahora.

6. La España plurinacional se afianza y los nacionalismos catalán, gallego y vasco consolidan su respaldo electoral en un contexto de fuerte aumento de la abstención. La política no puede, sin violentar voluntades, identidades, derechos y la realidad plurinacional del Estado español, hacer retroceder a España hacia un país centralista, mediante el vaciamiento de las competencias de las CCAA, ni negociar el derecho a la independencia de alguno de los componentes de la España plural y mestiza realmente existente. La única salida razonable y democrática es propiciar el diálogo para lograr una mejor articulación territorial que cuente con mayores apoyos sociales y electorales que la actual y que permita expresar a la ciudadanía sus muy diferentes identidades nacionales, sin cerrar el paso a nada que se negocie dentro de la ley y cuente con el apoyo de mayorías electorales suficientes.  

7. El independentismo catalán se mantiene unido en torno a dos reivindicaciones fundamentales (libertad presos políticos y reconocimiento del derecho a decidir), pero vive una encrucijada que puede separar a los que consideran que hay que agudizar la confrontación con España (parte de JxCAT y la CUP) y extender la parálisis política de Catalunya a toda España y los que conscientes (parte de ERC) del callejón sin salida en el que está metido el independentismo buscan una salida que pasa por la distensión y el diálogo sin ceder ninguna bandera a sus aliados en Catalunya.

La acción del nuevo Gobierno progresista debe iniciar un conjunto de medidas de largo recorrido encaminadas a modernizar estructuras y especializaciones productivas que incorpore las restricciones ecológicas, favorezca la equidad social y permita el desarrollo de una cultura propicia a un nuevo contrato social a favor de un crecimiento inclusivo y sostenible

8. Más allá del escenario político y del posible acuerdo de investidura, buena parte de la acción institucional progresista que es indispensable para promover el cambio posible durante la próxima legislatura se va a jugar en el reforzamiento de los espacios de diálogo social y debate cultural que puedan llevar a cabo las organizaciones sociales para exigir, empujar y arropar la acción del Gobierno. Y en ese contexto, el papel estratégico de los agentes económicos y del ensanchamiento de los marcos de diálogo social entre sindicatos y organizaciones empresariales van a resultar esenciales para afianzar la negociación colectiva y derogar las reformas reaccionarias laborales, fiscales o del sistema público de pensiones realizadas años atrás al calor de la crisis económica.

9. La coalición gubernamental entre el PSOE y UP actúa como pegamento de unas fuerzas progresistas que no cuentan con experiencia de cooperación. El desarrollo de esa compleja experiencia práctica es fundamental para levantar una estrategia transversal de un proyecto de país asumible por la mayoría social, cuya construcción tiene un horizonte muy superior al de una legislatura en la que el Gobierno de coalición progresista va a contar con muchos y muy poderosos enemigos y una mayoría parlamentaria limitada y muy fragmentada que debe superar los altos niveles de desconfianza existentes y realizar el difícil aprendizaje de gestionar políticas viables.

10. Un proyecto progresista de país que necesita para consolidarse a medio plazo de una Europa que funcione y que recupere los principios de solidaridad y cohesión para que la soberanía y la democracia en Europa sean garantía de una mayor soberanía y democracia de los Estados miembros. Una Europa capaz de impulsar un desarrollo económico compatible con la transición energética y ecológica y una globalización democrática e inclusiva que cuente con instituciones multilaterales de control, gestión y resolución de conflictos. Europa no es un tema exterior o una variable exógena; es parte fundamental de un proyecto de país capaz de proteger a la mayoría social y satisfacer sus demandas.

11. La extrema derecha neosoberanista no es una anécdota ni un azucarillo que se pueda disolver con más crecimiento o contener mediante un cordón sanitario. Esa extrema derecha cuenta con una sólida estrategia de vaciamiento político de la UE, reforzamiento de las políticas económicas neoliberales amigables con los grandes grupos empresariales y sometimiento a un poder imperial estadounidense, que necesita debilitar a sus grandes competidores para rehacer una globalización a la carta sin contrapesos ni contrapartidas.

12. Europa necesita una amplia coalición de fuerzas progresistas que facilite el avance de las reformas institucionales en la UE y la eurozona, modifique las políticas económicas basadas en la devaluación salarial y la competencia laboral y fiscal entre los Estados miembros y dé continuidad al proyecto de unidad europea y a una concepción de la convivencia y la cooperación entre los Estados miembros que permita una gestión de la economía al servicio de la mayoría social, la equidad y la preservación del planeta y los equilibrios ecológicos básicos.

13. En un futuro previsible, digamos por ejemplo los próximos dos años, el bajo crecimiento y los riesgos de recesión acompañarán al conjunto de las economías capitalistas desarrolladas, incluida la economía española. La superación de esa situación escapa a las posibilidades de acción gubernamental de cualquier país, incluido el Gobierno de coalición progresista que se pueda constituir en España. Lo que no escapa a su capacidad de acción inmediata es el rescate social, la defensa de los derechos y libertades democráticas o la reversión de las reformas legales que dificultan el diálogo social, la negociación colectiva o la acción sindical y la inversión pública dinamizadora de las imprescindibles modernización productiva y mejora de los niveles educativos y cualificaciones laborales de la población activa. Siendo muy importante esta inmediata acción política, la acción del nuevo Gobierno progresista debe iniciar un conjunto de medidas de largo recorrido encaminadas a modernizar estructuras y especializaciones productivas que incorpore las restricciones ecológicas, favorezca la equidad social y permita el desarrollo de una cultura propicia a un nuevo contrato social a favor de un crecimiento inclusivo y sostenible. Nada de eso se podrá conseguir en una legislatura, pero si no se inicia ya ese camino de reformas de largo recorrido, nada de eso se podrá conseguir en las próximas décadas.

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