jueves 21/10/21

Indra, privatizaciones, cohechos, puertas giratorias y ERE

viñeta Paco Santero
Viñeta Paco Santero.

Leía un twitt de mis compas de Frente de Izquierdas que decía, "No se puede derrotar a un adversario armado hasta los dientes con los métodos impuestos por el propio adversario si, por añadidura, es también el árbitro supremo de la lucha”.

Indra es uno de estos adversarios, adversario del obrero, del ciudadano, de ustedes. Un entramado de empresas que desde el año 1993 es un cementerio de políticos prejubilados, imputada el pasado año por el magistrado García Castellón tras recibir un informe de la UCO de la Guardia Civil en donde presuntamente abonaban 566.497 euros para las campañas electorales del Partido Popular entre 2007 y 2011, agárrense, estos fueron los encargados de contar los votos de los ciudadanos en las elecciones pasadas, con semejante currículo la verdad que mucha confianza no dan.

Indra, también seleccionada por el gobierno popular de la presidenta de la Comunidad de Madrid para el servicio de rastreadores de la capital de España, o de España entera, como diría nuestra no muy querida Isabel, Madrid es España dentro de España, o yo que sé. Junto a Telefónica, Indra se embolsaba por 30 días de supuesto curro, la suculenta cantidad de 421.080 euros en el mes de mayo. Desde el mismo día que se formalizó el contrato, a dedo, sin oferta pública alguna, hasta que se terminara el citado contrato, en Madrid las cifras de positivos por Covid19 oscilan entre los 1.000 y los 3.000, pongo la mano en el fuego por los empleados que seguramente pusieran todo su empeño de rastreador, lamentablemente los datos sanitarios de la CAM apuntan más a que la empresa puede que no hubiera realizado todas las llamadas que en el contrato figura que tuvieran que hacerse, tan solo hay que hacer un poco de reflexión, se adjudicaron también por 330.500 euros la app “Radar Covid” el 15 de junio y a 5 de noviembre en mi teléfono sigue en el mismo estado, viéndolas venir.

Indra, decía anteriormente, es un cementerio de políticos prejubilados, su privatización comenzaba en 1993 de la mano de Felipe González, no es casualidad que el hijo de este, quedara blindado por 375.000 euros cuando el expresidente reclamara a la empresa 7,3 millones de euros por una participación en la que había invertido 376 euros, negocio redondo, otra cosa no sabrá hacer Felipe, pero negocios sí, no contento con embolsarse 2 millones de euros con la “paguita” de expresidente del Gobierno, el que se hace llamar socialista trincaba como consejero de Gas Natural en 2015 unos 127.000 euros.

Pero Indra no hace ascos a nada ni a nadie, en contraposición al anterior párrafo pareciendo este que el PSOE marca la diferencia, resulta que son los políticos del PP los que más personal han colocado, cosa que no es de extrañar después de que Esperanza Aguirre pagara 2,9 millones por unos servicios electorales.

La Industria Militar es otro de los caramelos más suculentos en Indra, haciendo de puerta giratoria a infinidad de altos cargos militares, se encarga de que la industria bélica nacional no sea arrebatada por el “enemigo”.

Ahora vamos a lo que, después de estos datos me hace ponerme de mala leche. Solo en el primer trimestre del año pasado, Indra crecía en beneficios un 71%, alcanzó así los 18,3 millones de euros de ganancias, marcando a final de año unos beneficios netos de 121 millones de euros, elevando así sus ganancias en un 1,3% respecto al año anterior, y obteniendo un récord histórico con aumento total del 11% y una cotización al alza del 2,14% en el Ibex35.

Según el Ministerio de Trabajo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) es un procedimiento administrativo-laboral de carácter especial dirigido a obtener de la Autoridad Laboral competente autorización para suspender o extinguir las relaciones laborales cuando concurran determinadas causas y garantizando los derechos de los trabajadores. Pues resulta que nuestros “amigos” de las puertas giratorias, del cohecho, de la privatización de servicios públicos, ahora quieren enviar a la cola del paro a 1.036 empleados de un total de aproximadamente 13.000 personas.

Daniel, secretario general del sindicato “CGT Indra”, me comentaba por teléfono que en la última reunión la empresa les dejaba caer una solución, los puestos más vulnerables son:

  • Estructuras, dirección y gerencia.
  • Disponibles estructurales.
  • Baja empleabilidad.
  • Caída y demanda de servicios financieros (banca).
  • Desviación salarial.

Extraigo después de hablar con él que, la idea de Indra es quitarse de en medio a las personas más próximas a la jubilación, a los “comodines del público” que no tienen puesto concreto y que cuando hay tajo sirven para todo y cuando no, sirven para nada, y a los que están en situación de baja laboral. ¿Son menos empleados estos que los que tienen un puesto en concreto? ¿Son menos útiles los que están llegando a la jubilación? Respecto a la primera pregunta, los empleados lo tienen claro, la solución es darles una formación y reubicarles en puestos inamovibles, respecto a la segunda, recordemos que los gurús empresariales continuamente hablan de elevar la edad de jubilación, por lo que este asunto se comenta solo.

Anterior al ERE, la empresa ya solicitó al Gobierno Central un ERTE, el cual no firmó ninguno de los sindicatos por no ser objetiva de ningún modo esta solicitud, un informe emitido por la propia empresa, evitando en todo momento la situación Covid que estamos pasando, señala una devaluación en proyectos de banca y energía, algo del todo inexplicable cuando durante la pandemia, banca y energía han aumentado sus ingresos considerablemente, de hecho cuando los sindicatos solicitan a la empresa esos datos que usan en referencia a banca y energía, no se los muestran, como diría mi abuela, quien nada oculta nada teme, saquen ustedes sus propias conclusiones. Tenemos que sumar a esto el ahorro energético que la empresa durante la pandemia está teniendo, el 90% de su plantilla está teletrabajando.

En el anterior ERE presentado por Indra se despidieron a 1.500 empleados, lo asombroso es que al día siguiente -esto es una expresión, no se lo tomen al pie de la letra-, surja “Tecnocom”, una empresa subcontratada por Indra contratando a 2.000 becarios, sin moverse del sitio se marcaron un Amancio Ortega en Bangladesh.

Estos conglomerados de empresas terminan siendo un fondo buitre como otro cualquiera que solo se preocupa de la cartera de clientes, y nunca del empleado, adjudicarse un contrato es de lo más sencillo, envías a la subasta a 4, las empresas de tu propio grupo y tú mismo te tiras los precios hasta donde crees aceptable para obtener beneficio económico, eso en el caso de que se produzca subasta y no sean seleccionados a dedo, práctica muy habitual en los que con toda seguridad terminen en puestos de asesores en un futuro.

Lo dije con el caso de Alcoa, e insisto, en este caso mediante el SEPI, el Gobierno tiene la mayoría de las acciones de Indra, suman aproximadamente un 20% del total de las acciones de este nido de víboras empresariales, si Indra era pública, la solución es clara: nacionalización de empresa. Los servicios públicos de un país no pueden estar para hacer multimillonarios a cuatro a costa de la explotación laboral.

Decía Lev Davidovich Bronshtein -Leon Trotsky-, “Exponer a los oprimidos la verdad sobre la situación es abrirles el camino de la revolución”. Pues expongámosla.

Indra, privatizaciones, cohechos, puertas giratorias y ERE
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