sábado. 20.07.2024
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Hace unos días Noam Chomsky, uno de los pocos pensadores que nos queda, señalaba en una interesante entrevista que el mundo camina hacia un momento en el que nos podemos ir despidiendo ya unos de otros.

Se refería al cambio climático, pero me temo que lo tenemos bastante más próximo viendo la situación de la guerra en Ucrania.

A raíz de ambos hechos recordaba un término que se está mencionado demasiadas veces en los últimos días: Armagedón. Viene de la Biblia y aparece en el libro del Apocalipsis refiriéndose al fin del mundo, o fin de los tiempos mediante catástrofes, en este caso provocada por los propios humanos.

Ha surgido como consecuencia de la aparición en la escena bíblica del submarino ruso Belgorod y su famoso misil, o torpedo, Poseidón.

Lo más dramático en esta ocasión es que muy poca gente se está dando cuenta de lo que todo ello significa. Un submarino que puede aparecer en cualquier lugar del mundo con capacidad de destrucción nunca conocida.

Es como si la humanidad se hubiera vuelto insensible a estos peligros que están ahora demasiado cerca de producirse. Como si se hubiera quedado ciega para verlos.

Nuestros dirigentes se comportan de la misma manera. A nadie parece importar que en un momento dado todas esas previsiones se puedan cumplir y acabemos con media, o toda la humanidad.

No se debe acorralar a nadie hasta el punto de dejarle sin alternativas de escape, ya que le desesperación le podía llevar a reaccionar con la máxima agresividad

Se refería en una entrevista de hace unos años el loco dictador Putin a sus miedos de infancia, relatando un hecho que le ocurrió al acosar a una rata que acabó atacándole con fiereza. La conclusión que sacaba era que no se debe acorralar a nadie hasta el punto de dejarle sin alternativas de escape, ya que le desesperación le podía llevar a reaccionar con la máxima agresividad.

Deberían tomar nota nuestros dirigentes occidentales para evitar que esto pudiera suceder en tiempo real.

Los atentados contra los gaseoductos rusos en el mar del Norte y la reciente explosión ocurrida contra el puente que une Crimea a Rusia llevan el sello ucraniano, es probable que con ayuda occidental y pueden llevar a Putin y Rusia a una situación de esta naturaleza.

Él mismo lleva tiempo advirtiéndolo y nadie se lo parece tomar en serio, pero no hay que ser muy listo para entender que es una amenaza real de alguien que posee poder nuclear.

¿Qué le está pasando a nuestros dirigentes para que sabiendo vamos directos al despeñadero no hacer nada por evitarlo? ¿Qué a nuestra sociedad que permanece insensible a este peligro?

Si de los análisis de los expertos más sensatos se deriva una conclusión de esa naturaleza; ¿no es su responsabilidad evitarla?

¿No es el momento de evitar acorralarle [Putin] al máximo, llevándole a tomar decisiones que impliquen un peligro de extinción de una parte de la humanidad, o de toda?

Cierto que Putin es el responsable directo de este drama pero; ¿no es el momento de evitar acorralarle al máximo, llevándole a tomar decisiones que impliquen un peligro de extinción de una parte de la humanidad, o de toda?

La sensatez indica que ha llegado el momento de la verdad, de para evitar el apocalipsis sentarse a negociar un acuerdo que la evite.

Incluso aunque suene cruel obligar a Ucrania a aceptar términos que hace apenas cinco meses estaba dispuesta a hacerlo. Respetar la anexión que ya existía de Crimea a Rusia y negociar un estatus de autonomía para el Donbás anulando a cambio los referéndums farsa recientemente realizados.

En estos momentos Putin resulta un peligro para la supervivencia de la humanidad, pero Zelensky también y occidente, especialmente EE.UU., tiene capacidad para obligarle al acuerdo.

Siempre se dejan “pelos en la gatera” en una guerra, en una como esta que puede suponer la destrucción total más.

Hoy nos levantamos con el ataque de represalia ruso contra Zaporiyia, a continuación Zelensky amenaza con responder. Acción-reacción hasta la destrucción total.

La sociedad occidental debe movilizarse para forzar a sus dirigentes a evitar que se active el Armagedón. Debe reaccionar para preservar el futuro de nuestros hijos y debe de ser una reacción contundente.

La alternativa es dejar en manos de dos locos como Putin y Zelensky el futuro de la humanidad. No debemos consentirlo.

¡Paremos el Armagedón aquí y ahora! ¡Reaccionemos ya!

Veremos…

¿Debemos parar el Armagedón?