sábado. 13.07.2024

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En el día a día del proceso político no es raro que en el fragor de las argumentaciones para justificar un hecho o incluso una ley, el político o dirigente político o un partido, a nivel general, se pase de frenada y sus argumentos ataquenderechos conseguidos. Pero si ese desliz puntual es sistemático y, no solo eso, si esa frenada se utiliza continuamente para saltarse líneas rojas, por desgracia ese dirigente político, ese partido, se convierte en mezquino superfluo y, lo que es peor, digno de no ser escuchado por sus falacias y mezquindades que solo realiza para conseguir un objetivo que es cargarse la democracia y los derechos conseguidos con ella. El Partido Popular, que dice ser el más constitucional, el más patriota, el más defensor de las libertades, es el partido que continuamente se pasa de frenada y se salta líneas rojas. Se propugna con grandes alardes hipócritas de que son defensores de la mujer y no aprueban con sus votos leyes como la de violencia de género e incluso de leyes que igualen los derechos de la mujer y el hombre.

Es más, utilizan resquicios legales, que todas las leyes tienen, para atacar, utilizando a la mujer, a la que nunca defienden, al gobierno. Para este partido, al igual que su socio Vox, la mujer solo les sirve para sacar votos, o peor aún: para que sigan con los derechos que se tenían en la dictadura, “como diría un ex alumno mío cero patatero”, eso es lo que les importa la mujer. Esta derecha se pasa de frenada y se salta la línea roja de que los tribunales de justicia sean independientes, pues utilizan la justicia y no renuevan sus órganos para que así faciliten sus propósitos. Esta derecha se pasa de frenada y se salta la línea roja de la a confesionalidad de nuestra constitución, estigmatizando a otras religiones e indicando que la única religión “sensata” es la católica. Humillantes y generadoras de odio son las afirmaciones del señor Feijoo al respecto. Pero si hablamos de saltarse líneas rojas y de frenada es la de observar cómo no tienen ningún reparo en proclamar que se saltan el acuerdo del transfuguismo y pagan con ser candidatos a alcalde a personas que actuaron de una forma vil y rastrera en la votación de la reforma laboral. Es decir, pagan lo que les prometieron.

Esta derecha se pasa de frenada y se salta la línea roja de que los tribunales de justicia sean independientes, pues utilizan la justicia

Pagan una vileza, pagan el ser un tránsfuga y no les tiembla la mano. Como tampoco les tiembla cuando recortan derechos de la mujer para poder abortar, o cuando se sirven de asociaciones “ilícitas” para generar más odio y crispación. O cuando, pasándose nuevamente de frenada, no reconocen al gobierno legítimo y lo tachan de ilegal, o no reconocen que hay una mejora social y económica y donde no existe catastrofismo, salvo el que ellos provocan y les alientan “sus medios y tertulianos”, que se basan en las falacias y noticias manipuladas. Y lo peor, se pasan de frenada y niegan el genocidio franquista, las represiones después de la muerte del dictador , niegan el genocidio del gobierno de Israel y la falta de una democracia real que aún persiste, en España, por sus falacias, sus represiones y su utilización de unos medios que les sirven fielmente para mantener las diferencias sociales. Esta derecha se pasa de frenada cuando defiende al empresario que defrauda, que saca beneficios a base de esclavismo salarial y no defiende al trabajador, es más, lo utiliza, engañándolo, para que les vote porque, según sus argumentaciones, estos empresarios dan trabajo.

Se pasa de frenada cuando es cómplice de querer recortar derechos y servicios públicos para dárselos a lo privado

Yo preguntaría: ¿el empresario no necesita de los trabajadores? Por mucho empresario que sea, si no tiene trabajadores no puede producir, y con ello no puede sacar beneficios, por lo que es pasarse de frenada, defender a aquellos empresarios que se enriquecen a costa de pérdida y rebaja de derechos laborales y económicos de los trabajadores que les sustentan y, lo que es peor, es pasarse de frenada pensar que, en una situación de crisis, sólo deben pagar los más débiles; yo pienso que deben ser los que más tienen, pues sin los que menos tienen ellos no serían lo que son. Por eso la derecha continuamente se pasa de frenada, porque defiende al que más tiene, utilizando a los que menos tienen, porque les mienten y sobre todo porque nunca defenderán y propondrán leyes que busquen la igualdad.

Se pasa de frenada cuando no admite la diferenciación autonómica y habla de un Estado central para generar odio. Y lo peor, se pasa de frenada cuando es cómplice de querer recortar derechos y servicios públicos para dárselos a lo privado. Lo peor de todo es que pasarse de frenada está dando votos, es algo que nos debe a todos y todas hacer reflexionar: ¿no nos estaremos cargando la democracia todos y todas, aceptando como normal el que pasarse de frenada sea algo habitual y normal, y más cuando va acompañada del insulto y el odio?

Reflexionemos.

Pasarse de frenada