miércoles 1/12/21
PSOE Congreso

Decía en el siglo XVI Dª Teresa de Cepeda y Ahumada, de nombre artístico Teresa de Jesús y por beatificación Santa, que no leía tanto por aprender más sino por ignorar menos. Lo que refleja en poco texto el poderío intelectual y la capacidad pragmática de esta intelectual iluminada por todos reconocida; ya se trate de laicos, ateos, agnósticos, creyentes o clérigos. De manera que no hay que remontarse a otros autores para establecer con esa claridad el enorme poder de la ignorancia que hasta nuestros días llega con gran potencia de fuego.

Por circunscribirlo en estas líneas a un solo tema, pongamos que hablo de un sorpasso, que no cesa de fracasar una y otra vez en el periodo democrático más fructífero y longevo de la historia de España. Ello sin que sus protagonistas, auto dotados de gran prestigio intelectual y político otorgado por los suyos, hagan el menor esfuerzo en dilucidar el origen de tan fracaso reiterado desde el siglo XX. Que no es otro que el no leer apenas sobre la historia reciente o acomodarla a sus ensoñaciones sin aprender nada.

El sorpasso cosechó su apogeo en la Italia de la posguerra mundial para caracterizar la superación electoral por la izquierda del dominio democristiano en ese país. Cosa que solo consiguió en Europa el PCI (Partido Comunista Italiano) y que ha servido de luminaria para todas las aspiraciones al respecto de la parte minoritaria de la izquierda española; como si de su particular meca política se tratase.

De poco sirvió el que en el siglo XX aquel fenómeno no permitiese gobernar a la izquierda en Italia. Cosa que solo consiguió posteriormente cuando de los restos mortales de aquellos mimbres del antiguo sistema político italiano (al que se sumaron corrientes socialistas y democristianas de izquierda) refundaron un partido de corte socialdemócrata. Hasta en su Italia de origen el sorpasso fue un fracaso en sus planteamientos políticos e ideológicos. Por una razón elemental en democracia: no tuvo suficientes votos populares para consolidar hegemónicamente esa posición.

En España. Tan dados a enmendar la plana al mundo mundial y demostrar que la política, además del axioma de ser la ciencia de lo posible, la izquierda del PSOE se empeñó, encarnada por el PCE (partido Comunista de España), en serlo también de lo imposible. Y tras un proceso acelerado de acomodación a las nuevas perspectivas que se abrían con la restauración democrática en España, abandonó el Leninismo en su 9º Congreso, modificó su estructura organizativa y aceptó los pactos que condujeron a sus legalización, para intervenir en la vida democrática de esa etapa.

No había oportunismo alguno en eso. Todo el PCE, con su líder Santiago Carrillo a la cabeza, creía sinceramente que el pueblo iba a premiar su encarnizada y heroica lucha contra la dictadura y su presencia hegemónica en todos los frentes de movilización contra ella si se adaptaba a esa nueva realidad. El término eurocomunismo venía a caracterizar su expresión modernizada e independiente del fenómeno de otro mayor y dramático desastre para la izquierda, como fue el estatalismo soviético ya en su fase progresiva de autodestrucción. Y se presumía que eso iba a ser determinante para superar al PSOE en las urnas. Fue el primer intento de sorpasso español y su primer y rotundo fracaso.

En consecuencia, la izquierda solo pudo gobernar a partir de 1982 con la hegemonía aplastante de la Socialdemocracia representada por el PSOE, que fusionó por absorción a casi todas la tribus de la izquierda comunista y otras disciplinas, desde pro maoístas, socialistas históricos, socialistas de varias obediencias, trotskistas y los restos mortales de una gran parte de la militancia joven del PCE-PSUC. Son solo hechos constatados de una realidad que fue parte considerable y decisiva de la transición...

El segundo intento, lo protagonizó Don Julio Anguita, al frente de las tropas diezmadas por la derrota anterior y agrupada en una federación de izquierda denominada Izquierda Unida. Como es un tema mas reciente es bueno ahorrar literatura. De nuevo en una encrucijada de desgaste tras 12 años de gobiernos del PSOE y en medio de una crisis económica y de crédito de los aparatos de estado azotados por el terrorismo, IU se apresuró a instrumentar el segundo sorpasso con teorías iluministas ad hoc como las de las dos orillas.

El resultado de esa estrategia fue otra catástrofe, porque no solo no desarboló al PSOE de Felipe González en 1993, sino que la capitalización de esa estrategia correspondió en 1996 al PP de José María Aznar, que emergió como alternativa de regeneración democrática que exigía la izquierda de la izquierda española. Lo que es la vida. Y la derechización de la vida política fruto de aquellos acontecimiento duró hasta un 11-M. Momento en que los españoles volvieron a dar su confianza a un partido socialdemócrata. Casualmente el PSOE.

Como no hay dos sin tres, las crisis financiera del 2008 dio al traste de nuevo con las aspiraciones de continuidad en el poder de la socialdemocracia española, y su alternativa fue el PP de Mariano Rajoy. Los errores socialistas en el poder que propiciaron eso fueron, según la historiografía a su izquierda, el haber modificado el techo de gasto del famoso entonces artículo 345 de la constitución perjudicando con ellos a la clase trabajadora y otras mayorías sociales. Pero semejante traición al pueblo no implicó un incremento del voto de izquierda que permitiese modificar ese rumbo y de nuevo la alternativa fue la opción de derecha. Digamos que ese fue un sorpasso interruptus una vez más. Y vuelta el burro a la noria.

Y ya entramos en una cuarta fase de esa estrategia ya mucho mas reciente. De nuevo tras el enorme desastre de la gestión del estado por el PP se abrió una etapa de cambio político, cuyo eje -otra vez- fue el partido socialista al hegemonizar de nuevo la alternativa al rumbo conservador; tras las sucesivas etapas de reducción de las expectativas generadas mediáticamente a su izquierda destinadas a su desaparición como alternativa política. Ese sorpasso fue protagonizado esta vez por PODEMOS y su “confluencias”. Y tras la repetición forzada de convocatoria a las urnas, en la que se esfumó la posibilidad de dividir al centro derecha, para necesariamente optar por un gobierno de bloque de izquierda inédito desde la Segunda República Española. Que esto se haya producido y que a la izquierda del PSOE se comparta la gobernación del Estado no es resultado del objetivo declarado por ella sino un nuevo fiasco de su cuarta edición del sorpasso.

Y parece que estos días resopla, como la ballena blanca, el quinto sorpasso a la izquierda en el borrascoso horizonte español. Las declaraciones  groseras de la lideresa y ministra Belarra lo expresan con literalidad casi obscena. No es que falte finessa es que sobra ignorancia. Para ello y al parecer es necesario radicalizar y llevar cogido del gancho de matarife a los socialtraidores eternos a la clase obrera y al pueblo en general, que solo con el concurso vanguardista de sus legítimos representantes podrán aspirar a unos cielos que han conducido hasta ahora al infierno de las derrotas democráticas. Esencialmente por sobrepasar los límites de sentido común con errores de cálculo tan pertinaces como obtusos.

Parece como si la pasada paliza de la derecha el 4 de mayo en Madrid no fuese suficiente señal de por donde se pierden votos a chorros. A no ser que este pretendido quinto sorpasso sea el obtener un diputado más que la bancada socialista, compartiendo ambos la oposición durante un largo periodo de frustración y derrota. Y una vez más la alternativa sería la derecha. Sin duda alguna. Poca lectura experta de los acontecimientos con 44 años de antigüedad democrática y mayor ignorancia no cabría. Ya nos lo dejo dicho una santa.

Los fracasos impenitentes del sorpasso