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sábado. 26.11.2022

Entrar en la competición de las rebajas de impuestos tal y como ocurre en el Reino de España es asumir el discurso de la derecha y entrar en una solución falsa pues solo beneficia a las grandes fortunas y empresas. A un o una trabajadora o trabajador ganar 10 euros o 15 más al mes, no le soluciona nada, lo que le interesa es que salario, pensión o facturación en caso de un autónomo real, no se vea perjudicado por las subidas de precios y le permita vivir dignamente.

Pero sí le perjudican las bajadas de impuestos pues ve como se deteriora su sanidad pública, la educación de sus hijas e hijos o se pone en peligro la pensión de sus padres, pero para eso los partidos que se reclaman de la izquierda deben hacer un discurso sin miedo e informar y formar, educar a las multitudes del Trabajo, a la clase que dicen apoyar. Las izquierdas oficialistas y los sindicatos mayoritarios hace tiempo que han abandonado la lucha de clases y la formación necesaria para las clases trabajadoras, carecen de discurso propio, pero también fallan en la práctica, en los hechos de gobierno.

La extrema derecha triunfa y seguirá triunfando ante políticos pusilánimes, cobardes o simplemente de derechas que usurpan partidos de izquierdas en beneficio de sus amos liberales y neoliberales.

Todos estos tipos que han abandonado el análisis marxista de la economía, aunque sus partidos fueran marxistas en origen, viven en la lógica del capitalismo y en servir al capitalismo, es decir son incapaces de analizar lo que realmente está sucediendo en nuestros días y que tipo de economía tenemos.

La extrema derecha triunfa y seguirá triunfando ante políticos pusilánimes, cobardes o simplemente de derechas que usurpan partidos de izquierdas

La actual fase del capitalismo es la financiarización o el capitalismo basado no en el valor de las mercancías, servicios y el trabajo asalariado que producen sino en el capital dinero; no el producto, dinero además ficticio, no real. Ni trabajo real, ni capital real. Los estados en esta tesitura se dedican a salvar al capitalismo creando más dinero ficticio, es decir fabricándolo e incrementando su deuda, ojo no como dicen los sinvergüenzas de la derecha, a sabiendas, para mantener sus programas y compromisos, sino encima, para salvar al capitalismo, dado que los sectores más subvencionados son los patronales, bancos y las grandes fortunas.

Además, las grandes fortunas y capitales reaccionan anticipadamente y poseen información privilegiada sobre las subidas de impuestos sobre sus beneficios, patrimonio etc. y emigran antes de que estas situaciones se materialicen, todo ello en complicidad con los gobiernos. Por ejemplo, estos días se habla de fugas de empresas, razones sociales y fortunas mediante mecanismos virtuales o societarios desde España a Portugal.

Por tanto los gobiernos progresistas están jugando una partida de cartas en la que las grandes patronales, fortunas y fondos de inversión juegan con las cartas marcadas, más la complicidad de observadores, digamos mirones de la partida, que serían los altos técnicos del estado, “expertos”, grupos funcionariales reaccionarios, alta magistratura, ex funcionarios de Hacienda etc. etc. que observando las cartas del gobierno, pues solo están allí viendo, les señalan a los contrarios del tapete es decir los ricos y directivos patronales cuales son las cartas que llevan los inútiles de los ministros, que a su vez juegan con miedo, haciendo caso de los de Bruselas que son iguales o peores y solos, pues “han pasado” de su público.

Los gobiernos progresistas están jugando una partida de cartas en la que las grandes patronales, fortunas y fondos de inversión juegan con las cartas marcadas

Si no se está dispuesto a enfrentarse al menos al neoliberalismo nada se puede hacer. Lo que está provocando la alta inflación no es “la guerra de Putin”, o la guerra de la OTAN por defender intereses estos sí, no ficticios de los EE.UU, sino por el dinero falso y no existente realmente que se mueve en defensa de la economía ficticia que nos domina. La deuda es impagable, la gran carga de capitales ficticios que luego no se ven en la realidad, operaciones como el timo de los fondos europeos de recuperación. Dinero fabricado a máquina e inventado que encima no solo crean ya los estados, sino también los bancos e incluso pillos por internet.

Pero claro toda esta espiral de mentiras si tiene una verdad y es que al final solo las clases asalariadas o trabajadoras en sectores de economía productiva sostienen el tinglado.

Alguien me puede preguntar por qué los gobiernos no reconocen esta situación, la respuesta es simple, porque les da miedo reconocer lo que hay, saben que no hay solución justa y las quiebras reales y negocios piramidales falsos están sosteniendo este circo capitalista.

Compañeras y amigos con estas medidas no vamos a salir de pobres, es decir vamos a ser más pobres. Por tanto, es hora de pasar de las musas al teatro. El día 15 de octubre salimos a la calle a interpelar a un gobierno que nos defrauda y exigirle que deje de hacerlo. Una Unión Europea dedicada en cuerpo y alma a defender en exclusiva los intereses del mercado y en arrimar todo lo público a lo privado para que ellos puedan hacer negocio con nuestra salud o nuestras pensiones.

Por cierto, ¿sabéis que la clase trabajadora no solo da la espalda a los políticos sistémicos como en Italia al objeto de protestar? En Gran Bretaña hay una oleada de huelgas o de manifestaciones en Alemania y otros lugares como Grecia o Chequia. Hay otras formas de cerrar el paso a la extrema derecha, que es la mano dura de la derecha, del liberalismo, todos ellos con un mismo interés.

La falacia de las rebajas de impuestos y la clase trabajadora