domingo. 14.07.2024
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La referencia a la obra de Brecht tiene que ver también con el contexto en el que se produjo. La ópera se estrenó en el Neues Theater de Leipzig el 9 de marzo de 1930, con tumulto en el auditorio. Simpatizantes de la NSDAP entorpecieron la presentación y solo con esfuerzos y disciplina la pieza pudo ser finalizada. Se interpretó en Berlín en diciembre del año siguiente. La ópera fue prohibida por los nazis en 1933 y no tuvo ninguna reposición significativa hasta los años sesenta. Hoy cobra actualidad ante los resultados electorales del 9 de junio. Una ciudad construida por y para el dinero con demasiada calma y demasiada armonía/ porque hay demasiadas cosas a las que agarrarse. Europa como continente de la libertad económica que debe ser el espacio de garantía de derechos sociales y laborales avanzados si no quiere caminar hacia el abismo. Y en estas elecciones, la Unión Europea se ha asomado al abismo, pero no se ha arrojado por él, como gráficamente ha señalado el comunicado de CCOO ante el resultado de las elecciones europeas.

Los resultados son sencillos de explicar, más allá del énfasis que ponen en el triunfo de la extrema derecha algunos medios de comunicación. En síntesis, enorme abstención, demostrando que la ciudadanía de los diferentes países que componen el mosaico europeo no se sienten concernidos por obtener una representación adecuada en el Parlamento, mantenimiento sin excesivos cambios de los partidos socialdemócratas y de la izquierda, derrumbe de los liberales y de los verdes, lo que es especialmente llamativo ante la necesidad de desarrollar la transición ecológica y el Pacto Verde Europeo, y consolidación de la hegemonía del Partido Popular Europeo. La diferencia está en el crecimiento de las opciones de ultraderecha y neosoberanistas que sin embargo no ha tenido el alcance general que muchos temían, aunque sí aparece con fuerza en Italia –donde sin embargo el Partido democrático se consolida y emerge con fuerza la Alianza de Verdes e Izquierda- , Francia –en la que se han convocado elecciones generales para el 30 de junio ante el avance del Frente Nacional  de Le Pen– y Alemania, donde el retroceso de los socialdemócratas es muy neto unido a la fuerte presencia en el Este de la ultraderecha.

La UE tiene que desplegar un cordón sanitario en su gobierno frente a las distintas familias ultraderechistas

Como se sabe, la aritmética parlamentaria posibilita que se siga manteniendo el bloque de gobernanza hasta ahora llevado a cabo, que agrupa a Populares, Liberales y Socialdemócratas, con apoyos puntuales de los Verdes. Pero el aumento de las opciones de ultraderecha sin duda puede condicionar (aunque no necesariamente determinar) las políticas sociales y sobre todo las medidas de respeto y garantía de derechos humanos, en especial el derecho antidiscriminatorio de la Unión, sin dejar de mencionar el tema de la inmigración y el derecho de asilo. En este sentido, es importante lograr que la extrema derecha no integre la gobernabilidad de la Unión Europea. Este es el sentido del comunicado que ha efectuado CCOO una vez conocido el resultado de las elecciones europeas, según el cual la UE tiene que desplegar un cordón sanitario en su gobierno frente a las distintas familias ultraderechistas. Pero también se debe poner en valor la continuidad de una política social que ha ido desarrollando aspectos importantes del Pilar Europeo de Derechos Sociales y que debe aún encontrar nuevos elementos de avance y concreción. Y las transformaciones socio-económicas en marcha, la transición digital o la energético-ecológica, deben hacerse protegiendo a la ciudadanía y a las comunidades, sin que quepan pasos atrás o se renuncie a la autonomía estratégica en materia de energía.

El otro gran interrogante abierto es el que plantea la disyuntiva clásica entre la guerra y la paz. El peso que han obtenido las distintas familias ultraderechistas, unido a la consideración atlantista de Francia, italia y Alemania, que consideran Israel como una potencia aliada y cuya integridad debe ser preservada en todo caso, hace que la respuesta europea al genocidio que está llevando a cabo Israel en Gaza, y que puede asumir formas de presión importantes, desde el reconocimiento del Estado de Palestina a la suspensión del acuerdo de comercio con Israel, entre otras medidas, sea de difícil consecución. La otra guerra pendiente, la de Ucrania, lleva aparejada la escalada armamentística y el incremento del gasto militar, cuando no decisiones importantes en orden a la reinstalación de la conscripción obligatoria, pero la oposición a este crecimiento del gasto militar encontrará también serias dificultades en un Parlamento en el que la ultraderecha presionará previsiblemente a favor del incremento militar.

Europa no debe imitar a la ciudad de Mahagonny y su culto al dinero y a la permisividad de la violencia del dominio de clase

En todo caso, la constitución del nuevo Parlamento y después el de la Comisión, no puede detener un camino de reformas. Como ha señalado Esther Lynch, la secretaria general de la CES, “estos resultados aclaran que Europa debe resolver urgentemente la inseguridad económica y social que está detrás de la creciente ira y miedo de nuestras sociedades”. Lo contrario supondrá incentivar el miedo y la inseguridad basada en la desinformación, caldo de cultivo de ese crecimiento de posiciones agresivas y hostiles al feminismo, al sindicalismo y a los derechos humanos básicos. Europa no debe imitar a la ciudad de Mahagonny y su culto al dinero y a la permisividad de la violencia del dominio de clase.

En lo que se refiere a España, estas reflexiones son también aplicables en líneas generales a los resultados obtenidos el domingo 9 de junio. Una enorme abstención que denota el desinterés de la ciudadanía por incorporarse al debate político que tiene como referencia el espacio europeo. Algo que ha sido fomentado, como se ha señalado en estas páginas, por el propio discurso de las principales fuerzas de la oposición de derechas y en el que el PSOE como partido mayoritario de gobierno ha incurrido también, arrastrando hacia ese terreno a todas las fuerzas en liza. El bipartidismo se refuerza a juzgar por la concentración de voto en el PP y en el PSOE, desaparecido ya ese tercer personaje incómodo para la derecha que era Ciudadanos. Pero también se asienta de manera muy neta la ultraderecha de VOX, a la que se ha incorporado una excrecencia representativa encarnada en un personaje repulsivo especializado en mentiras y falsedades que propone decisiones claramente antidemocráticas y violentas.

Pero ese tándem de la derecha extrema y la extrema derecha no llega a instalarse con plenitud en un escenario marcado fundamentalmente por la resistencia de PSOE, que se mantiene en un 30,19% de los votos, frente al 34% del PP, pero en el que confluyen elementos significativos de la izquierda soberanista nacionalista que sostiene la mayoría gubernamental, junto a actores nacionalistas conservadores que también cooperan a esta mayoría, y el espacio de la izquierda del PSOE escindido y en pugna entre Podemos y Sumar, que ha dado un resultado muy modesto en términos de votos y de participación, 571.000 votos frente a 811.000, con la consecuencia de que entre ambos solo consiguen 5 diputados (frente a los seis que logró Unidas Podemos en 2019) y que Izquierda Unida, cuyo candidato ocupaba el cuarto puesto en la lista de Sumar, no ha tenido representación en el Parlamento Europeo.

Lo que en definitiva es un retroceso significativo de la izquierda plurinacional en su conjunto, se ha traducido en una crisis importante en la coalición Sumar, que por el momento se ha plasmado en la dimisión de la secretaria general de esta agrupación, Yolanda Díaz, ante estos resultados, si bien permaneciendo en el cargo de Vicepresidenta y de Ministra de Trabajo sin abrir por tanto una crisis en el gobierno. Las críticas ante la forma en la que se han formado las candidaturas en las elecciones europeas y la parquedad del resultado, resaltadas por los creadores de opinión con indudable efecto dentro de los grupos que componen Sumar, con especial incidencia en Mas Madrid, han acelerado la apertura de un momento de crisis que sin duda plantea la necesidad de una nueva etapa de Sumar, cuyo liderazgo tanto a nivel nacional como internacional estaba muy ligado a la figura de Yolanda Díaz. Además, la división producida tras el 23 de julio y la retirada al grupo mixto de los diputados de Podemos permitía que el resultado de las elecciones se pudiera leer como la recuperación de este partido y el inicio de la reconquista del espacio de la izquierda del PSOE, lo que requería la debilitación de los apoyos a Sumar y en especial a su grupo dirigente. En este conflicto interpartidario, la dimisión de Yolanda Díaz como responsable político de Sumar ante el resultado electoral, contribuye a debilitar este proyecto y en consecuencia la simple presencia de dos diputados de Podemos en el Parlamento se lee por parte de este grupo como un triunfo de sus tesis, pese a lo magro de sus resultados que habría requerido una reflexión crítica por parte de ese grupo en otro contexto. 

Sería conveniente que Sumar ganara espacio social y electoral, y para ello urge recuperar una agenda social vigorosa

En líneas generales, sin embargo, el resultado en España no es devastador, y la relación entre las fuerzas de la mayoría parlamentaria que sostiene el gobierno y las que se oponen a él desde la derecha y la ultraderecha, no está muy desequilibrada, aunque la balanza se incline hacia este polo conservador. Sin embargo, sería conveniente que Sumar ganara espacio social y electoral, y para ello urge recuperar una agenda social vigorosa, empezando por la reducción de la jornada legal de trabajo, las políticas de acceso a la vivienda y una agenda de profundización democrática, como ha defendido CCOO en el comunicado publicado tras las elecciones europeas. Una propuesta de acción que ha enunciado de manera muy neta Yolanda Díaz como prioridades de su acción institucional en el gobierno a través de cinco objetivos prioritarios: la rebaja de los precios del alquiler; la reducción de la jornada laboral; la ampliación de los permisos retribuidos y la aprobación de una prestación universal por crianza; el despliegue de una reforma fiscal; y "asegurar la paz, parar el genocidio en Palestina y que Netanyahu rinda cuentas ante la Corte Penal”.

Queda por consiguiente ahora a nivel nacional estatal un tiempo largo de acción en el que el gobierno, hasta ahora varado en los sucesivos desembarcos electorales, debe intervenir. Ese es el único modo de ir socavando esa pulsión realmente aulolesionista de colectivos ciudadanos que perciben un deterioro importante de sus expectativas de vida y se decantan por apoyar soluciones simples y violentas muchas veces inmersas en un contexto de realidades paralelas y de desinformación y que conducen a una visión autoritaria y agresiva de la forma de gobernar. Hay reformas que buscan la recuperación de derechos democráticos básicos – la derogación de la Ley Mordaza, la renovación del CGPJ, una ley de transparencia informativa que haga imposible la contaminación mediática actual – que son fundamentales. Y atender al tema de la inmigración mediante una amplia regularización de inmigrantes que residen ya en España y sin los cuales muchos trabajos en sectores como la agricultura o los servicios personales serían impracticables, y que no pueden seguir estando en su mayor parte en el espacio del empleo irregular.

España no puede ser tampoco la ciudad de Mahagonny imaginada por Brecht, que tiene de todo si tenéis dinero / así hay de todo / pues todo está a la venta / y no hay nada que no pueda comprarse/ y sin dinero nada/ pues el dinero es lo único a que agarrarse. Dejemos esa distopia para la ciudad de Madrid en el reino de la libertad de Díaz Ayuso. El gobierno de coalición, tras superar esta prueba electoral, tiene que iniciar por fin la tarea a la que se comprometió tras las elecciones de julio y por lo que aun hoy aparece en Europa como un ejemplo de coherencia y de buen hacer. Pese a todas las dificultades que se le plantean tanto sus adversarios como sus socios y a los acontecimientos externos que puedan ir sucediendo en el inmediato futuro.


Según Antonio Baylos

Europa, 10 de junio: ¿ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny?