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domingo. 14.08.2022
TRIBUNA DE OPINIÓN

ETA que te quiero ETA

El PP trató de compensar una hora y media de discurso del presidente con un minuto de silencio por las víctimas, de ETA naturalmente.
Foto: Partido Popular

Pasados unos días de la celebración del debate del estado de la nación, creo que es momento de hacer una reflexión sobre uno de los aspectos esenciales de ese debate: las dudas sobre la existencia de ETA, aceptada por algunos y negada por otros. Y, ante tan trascendente asunto, me propongo terciar en el debate.

Tengo que empezar citando a Anselmo de Aosta, ese monje benedictino que llego a ser incorporado al canon de la iglesia católica con el nombre de San Anselmo de Canterbury, ciudad de la que llegó a ser arzobispo. Además de los milagros que se le atribuyeron para lograr tal distinción, es conocido como teólogo por ser el autor del llamado "argumento del necio" para probar la existencia de Dios.

Mas o menos, decía Anselmo, o San Anselmo, según las creencias de cada cual, que decir "Dios no existe", sólo demuestra que el propio necio que lo dice, aunque niegue la existencia de Dios, presupone un sujeto consistente del que negar tal predicado, el de existir, pero sucede que este mismo sujeto, si es posible, ya que se le cita, tiene que existir con lo que, Dios, existe.

Por las mismas, ETA tiene que existir. Por supuesto, para todos los que la invocan, militen en el PP, VOX o CIUDADANOS, pero también, y a Anselmo pongo por testigo, para los que la niegan. Lo que no quiero atribuir es el calificativo de necio a nadie. Primero, por respeto, quizás inmerecido para alguno, a los padres de la patria, pero, sobre todo por la sospecha de que, en ese negocio, necios ya no quedan y el más tonto hace un argumento hasta de madera y, además funciona.

Según Feijoo, que de esto entiende porque viene de tierra de meigas, existe una agenda secreta del PSOE con ERC que, naturalmente, es, además de secreta, perversa para España

La prueba de que funciona es que, se convoca un debate parlamentario para hablar del estado de la nación, del que hay que suponer que se trata del estado del momento presente, y se habla de algo que, presuntamente, desapareció hace una década. Y, además, ese argumento, en principio del pasado, lo utiliza la derecha para contrarrestar otros argumentos del futuro como son las propuestas que hizo el presidente para corregir las situaciones adversas del presente.

De esta forma, el PP trató de compensar una hora y media de discurso del presidente con un minuto de silencio por las víctimas, de ETA naturalmente. Y, aunque les salió solo regular el asunto, ya que se sumaron hasta "los amigos de los terroristas", siguieron hablando de ETA durante gran parte de su intervención, como si no hubiera ocurrido aquello del abandono de las armas y la disolución de la banda. Solo les faltó recordar lo de la autoría intelectual de las bombas en las estaciones en 2004.

Y, luego, fue Pedro Sánchez quien confirmó, negándolo, que existía ETA. Gamarra no se lo dijo, pero para eso estoy yo escribiendo esto, para recordarlo urbi et orbi o, por lo menos hasta donde llegue Nuevatribuna.es

La única forma de contrarrestar el argumento, sería darle la vuelta, comenzando por negar que el propio presunto necio se refiera realmente a nada cuando habla de ETA con lo que, a su vez, no se trataría tanto de que ETA no exista, de hecho, sino de que lo que verdaderamente no existe es la idea de ETA.

Pero, así como el Olimpo contenía dioses para todo, el Averno del PP tiene más demonios además de ETA. Según Feijoo, que de esto entiende porque viene de tierra de meigas, existe una agenda secreta del PSOE con ERC que, naturalmente, es, además de secreta, perversa para España. Esto de que no se pueda conocer, dado su secretismo, recuerda lo del síndrome de la luz de la nevera. Podemos sospechar que se queda encendida al cerrar la puerta, pero no podemos comprobarlo sin abrir la puerta. O sea que, asuntos secretos de estos, da para visionarios y, sobre todo, para sinvergüenzas.

Casi todas las ideas que conforman nuestra arquitectura ideológica tienen siglos de vida y, la mayor parte de los mismos, milenios. Amistad, convivencia, paz o guerra, son desiderata que dirigen nuestra propia existencia desde, casi el principio de la humanidad. Y, a esas ideas, se han ido incorporando otras, como ciudad, estado, dinero, lucha de clases, wifi o resiliencia. Añadan ETA a esa lista como si fuera una lapa y no aspiren, los de nuestras generaciones actuales, a quitárnosla de encima.

Ya veremos, leyes de memoria histórica mediante, si se la podrán quitar las generaciones futuras.

ETA que te quiero ETA