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jueves 26/5/22

Hay una España desmemoriada, una perdida de memoria consentida, buscada a propósito. Una España donde la ignorancia es sorda. Existe una España representada por FAES y sus discípulos que practican el Alzheimer inoculado de “buenos españoles”, en esa versión manipulada de la historia que manejan como nadie. Existe esa España de derechas, que trasmite rabia por cesar como cargo de confianza a un Guardia Civil, pero les importa muy poco el despido de 10.000 sanitarios que han estado salvando nuestras vidas. Esa España, donde Jaime Mayor Oreja cenaba con Txomín Ziluaga de la mesa de Herri batasuna, donde Javier Maroto fue el que mas acuerdos firmo con Bildu, esa España donde Rajoy se sentaba con Puigdemont, donde Aznar lo mismo abría el dialogo con ETA que ondeaba banderas catalanas y hablaba catalán en la intimidad para conseguir el apoyo de Jordi Pujol a su Gobierno, o posaba en una foto sonriente con Hugo Chaves, pero todo esto hay que borrarlo de la memoria de los españoles, hay que recurrir al Alzheimer colectivo, pues claro era el PP y todo lo hacía  por la búsqueda de la normalidad democrática, eso sí, si es Pedro Sánchez y su Gobierno al que se le ocurre hacer alguna cosa de estas, su calificativo es otro: TRAICIÓN.

Existe una España de derechas, que no quiere recordar que el Ministro de Interior Fernández Díaz, cesó a siete altos mandos policiales, a dos altos mandos de la Guardia Civil, a una secretaria de estado y a un director general, todo ello en el marco de las fuerzas de seguridad del Estado y que el Presidente Rajoy destituyo al comisario que dirigía las investigaciones de Gurtel y Barcenas, hoy poco menos que se pide por parte del Sr. Casado un escarmiento público del Ministro Marlaska por su decisión y se le acusa de atentar contra el prestigio de un cuerpo tan reconocido como la Guardia Civil, pero todo esto debe ser igualmente borrado de la memoria de los españoles, instalándolo  en el Alzheimer colectivo de los mismos, porqué si es el Gobierno de Pedro Sánchez el que hace algo así, es atacar los valores de nuestra Patria.

Pero si hay una España desmemoriada es aquella que no quiere ver que medidas se tomaron en la anterior crisis para intentar salir de ella y que medidas se han tomado en esta. El Sr. Casado es como una inyección de Alzheimer para muchos españoles y es triste observar que muchos españoles padecen esa falta de memoria, afortunadamente gran parte la conserva. Así que como terapia para recuperar la memoria colectiva tal vez lo mejor sea recordar las medidas que aplico la derecha en la anterior crisis, que fue financiera no provocada por una pandemia.

El Sr. Abascal por fin logró emular a Millán Astray con su frase de ¡Viva la muerte!, el otro día en el Congreso. Solo odio. Unamuno tuvo que sufrirlo en su Universidad de Salamanca, el otro día por desgracia todos los españoles en la televisión

Existe una España que parece haber olvidado que bajaron la indemnización por despido de 45 a 20 días por año, que el Gobierno de Rajoy subió el IVA del 18 al 21%, que se fomento el contrato basura, que se nos impuso el copago farmacéutico, que aprobaron la Ley Mordaza, que en época de transición ecológica se penalizó a las renovables, que vinieron los recortes en nuestros servicios públicos, castigando la sanidad, la educación y las infraestructuras, que se le dieron 60.000 millones a los bancos para su rescate mientras se hacia recaer todo el peso de la crisis sobre los autónomos y las clases trabajadoras, modelo de bajada de impuestos a las rentas altas mientras se aprobaban amnistías fiscales, concesiones a empresas privadas detrayendo fondos de nuestros hospitales, nuestros geriátricos. Pero entonces no sonaron cacerolas, por entonces los “Cayetanos” tenían ocupados sus tiempos con su particular Libertad y no salían a reclamarla a las calles enfundados en su patriotismo de hojalata mientras conducían sus descapotables.

Y es triste que los mismos desmemoriados de siempre, tengan un Alzheimer tan pronunciado, que no recuerden ni lo que pasó la semana pasada, que no recuerden que este Gobierno actual ha adoptado decisiones que nunca antes tuvieron, que en unas horas se les haya olvidado la dotación de miles de millones para la liquidez de autónomos y pymes, la cobertura a casi 5 millones de trabajadores mediante ERTES, antes hubieran sido despedidos, las prestaciones para trabajadores temporales y las empleadas del hogar, las moratorias para alquileres y las hipotecas, prohibido los cortes de suministros básicos y el ingreso mínimo vital para cientos de miles de españoles, amén de la mayor subida de la historia en el salario mínimo interprofesional y de que por primera vez en su historia un autónomo haya cobrado una prestación por el cese de su actividad o el esfuerzo para conseguir un gran fondo de recuperación en la UE.

Esa es la diferencia entre unos y otros, entre el Alzheimer colectivo que quiere inocular la derecha en este país y el escudo social del Gobierno actual.

Mas allá, se encuentra el histerismo. El Sr. Abascal por fin logró emular a Millán Astray con su frase de ¡Viva la muerte!, el otro día en el Congreso. Solo odio. Unamuno tuvo que sufrirlo en su Universidad de Salamanca, el otro día por desgracia todos los españoles en la televisión. Por cierto, para esta derecha extrema, la de las banderas y brazo en alto, que mejor que recordar a alguien insigne al que le cortaron la libertad que tanto vociferan desde sus secuestradas banderas, decía Federico “Yo soy español integral, y me sería imposible vivir fuera de mis límites geográficos, pero odio al que es español por ser español nada más. Yo soy hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica por una idea nacionalista abstracta por el solo hecho de que ama a su patria con una venda en los ojos”. Así que tengamos memoria, es un gran don y nos lo debemos, desterremos el odio, no hay aquí ni buenos ni malos españoles como quieren hacernos creer una vez más, sino un futuro mejor para todos en este gran país llamado España.

Una España entre el alzheimer y el odio
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