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jueves 19/5/22
Pere Aragonès (ERC), actual presidente de la Generalitat de Catalunya
 

El papel de ERC en todo el proceso de tramitación de la Reforma Laboral y su posicionamiento final votando no nos plantea una pregunta de la cual hace mucho tiempo ya sabemos la respuesta. ¿Es ERC un partido de izquierdas? Claramente no, a pesar de que su nombre lleve a confusión.

ERC ha sido desde su fundación un partido nacionalista representativo de la pequeña burguesía rural y urbana y de los menestrales pero nunca un partido representativo de la clase trabajadora catalana. Cómo decía su fundador Francesc Macià eran el partido de “la casita y el huerto”. Lo ha sido a lo largo de la historia disputando la hegemonía a la derecha tradicional catalana, y cuando ha sido necesario para ser alternativa de gobierno aliándose, si era preciso, con partidos de izquierda. Así fue en tiempo de la II República. Durante la dictadura desapareció y con el retorno de la democracia adoptó posiciones nacionalistas, a veces radicales y otras moderadas y dando su voto para complementar la derecha de CiU frente a los partidos de izquierdas, excepto en el breve periodo del Tripartito. Ya en la primera legislatura ERC optó por CiU y Jordi Pujol cuando era posible una mayoría de izquierdas en el Parlamento. Posteriormente su radicalización nacionalista lo ha llevado a complementar el radicalismo independentista del post-pujolismo en toda la aventura del “proceso” gobernando la Generalitat con ellos hasta ahora. Todo esto al margen de disputar de forma permanente con su socio de la derecha post-convergente la hegemonía del independentismo.

En el ámbito estatal, ERC ha querido dar una apariencia progresista que enmascara la realidad de su miedo a que en el Estado gobiernen los representantes del nacionalismo español. Este es el hecho que lo aproxima a las fuerzas de izquierda y progresistas. Pero ERC siempre ha sido un partido poco previsible y poco fiable practicando una política donde los discursos no coinciden con su actuación. Así, ERC fue uno de los responsables de la caída del primer Gobierno de Sánchez al no aprobarle los presupuestos y ahora ha intentado boicotear un tema tan trascendente como la Reforma Laboral. A pesar de que algunos representantes de la “nueva izquierda política” hayan creído que ERC era un socio fiable para avanzar en una transformación progresista del Estado no hay duda que a estas alturas deben de haber despertado de su “sueño”. ERC es un partido impredecible por que no tiene una ideología clara más allá de su nacionalismo.

En el ámbito estatal, ERC ha querido dar una apariencia progresista que enmascara la realidad de su miedo a que en el Estado gobiernen los representantes del nacionalismo español

ERC nunca ha tenido influencia en el sindicalismo de clase mayoritario en Cataluña, ni ha sido un representante de los intereses de la gente trabajadora de Cataluña. La prueba más clara es su cogobierno con la derecha catalana. No hay duda de que hay afiliados de CCOO o de UGT que son de ERC pero parece que con poca influencia en su partido como se refleja en su posición hacia la Reforma Laboral firmada por los sindicatos mayoritarios en Cataluña. La Reforma Laboral está considerada positivamente de forma muy mayoritaria por la clase trabajadora catalana y rechazada con posiciones maximalistas por aquellos que no conocen el mundo laboral como es el caso de ERC.

Parece que el desconocimiento de ERC de la realidad del mundo del trabajo los lleva a no tener en cuenta la importancia de la correlación de fuerzas entre sindicatos y patronal. Las anteriores Contrarreformas Laborales comportaron la pérdida del sistema de equilibrios en la negociación colectiva en dos temas fundamentales estableciendo la supremacía del convenio de empresa sobre el sectorial y eliminando la ultraactividad de los convenios. Las Contrarreformas laborales del PP, en especial la del 2012 sin ningún proceso de concertación con los agentes sociales, sirvieron para reforzar en el mundo laboral la capacidad unilateral del empresariado para modificar condiciones de trabajo. Teniendo como una de sus consecuencias la devaluación salarial del conjunto de la clase trabajadora de España. El supuesto objetivo de conseguir mayor flexibilidad se transformó en más poder empresarial y un empobrecimiento y precarización del mundo del trabajo.

Por el contrario, la Reforma Laboral defendida por el Gobierno de coalición ha recuperado y dado un papel importante a un acuerdo de concertación entre los agentes sociales, sindicatos y empresarios, en línea con el papel que les da el artículo VII de la Constitución. Esto dota al proyecto de Reforma Laboral de un valor de legitimación y de equilibrio por parte de quienes más conocen y tienen que aplicar en la práctica las normas laborales. El hecho de que el acuerdo haya sido subscrito tanto por los sindicatos como por la patronal no solo no es un hecho negativo sino que al contrario significa un consenso en las materias establecidas y le da un importante apoyo político derivado del consenso de la propuesta.

El proyecto de Reforma Laboral entre otras cosas vuelve a potenciar la importancia del papel regulador de la negociación colectiva y equilibra el poder de las dos contrapartes es decir de los sindicatos y las patronales que se había roto por la Contrarreforma unilateral del PP del 2012.

ERC no valora los adelantos que comporta la Reforma Laboral para la mejora de las condiciones laborales. Entre otras cosas quizás porque la realidad del mundo del trabajo nunca ha estado entre sus prioridades

Este tema es fundamental y tiene una trascendencia muy importante para el futuro de las relaciones laborales en todos los sectores. Pero además va acompañado de una amplia renovación en cuanto a los tipos de contratación y a la limitación de la contratación temporal, así como mejora la regulación de las subcontrataciones especialmente en cuanto al salario del personal subcontratado. Aspectos todos ellos que tienen como objetivo luchar contra la dualidad existente en el mercado laboral.

Es evidente que quedan temas pendientes y que pueden ser fruto de posteriores negociaciones, pero lo que está claro es que todos los aspectos del acuerdo de Reforma Laboral son positivos y mejoran derechos para las personas trabajadoras.

Pero ERC es inaccesible a todo este tipo de argumentaciones, todos estos temas que afectan a la gente trabajadora parece que les suene a chino. Su posición es muy simplista y muchas veces irresponsable y frívola, ellos no han podido meter “la cuchara en el plato” y no valoran los adelantos que comporta la Reforma Laboral para la mejora de las condiciones laborales. Entre otras cosas quizás porque la realidad del mundo del trabajo nunca ha estado entre sus prioridades.

Y nos preguntamos: ¿alguien se puede decir de izquierdas y no apoyar a los sindicatos representativos de la clase trabajadora? ¿alguien cree que puede representar mejor a la gente trabajadora que los sindicatos que los trabajadores y trabajadoras han escogido de forma mayoritaria en Cataluña y en España? ¿O quizás lo que pasa es que la situación real de la gente trabajadora realmente no tiene importancia para ERC?

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¿Es ERC un partido de izquierdas?