domingo 28/11/21
diaz ayuso
Foto: EFE

La Plataforma Social de Progreso de Madrid no puede sino lamentar que la opción de izquierdas que había deseado para la Comunidad de Madrid no haya finalmente triunfado.

Respetamos las razones y la opción de cada ciudadano y asumimos los resultados. Lo que no puede impedirnos analizar críticamente lo ocurrido. Con un partido que viene de decenios de corrupción, una candidata desconocida que arrastra variadas meteduras de pata, sin programa más allá de más bajadas de impuestos y “libertad”, debemos empezar por reconocer que algo habrán hecho (en su conjunto) las fuerzas de izquierda para llegar a ese resultado. Más allá de fallos de campañas, se ha entrado en el juego de batallas ideológicas que planteaba la derecha para ocultar la rendición de cuentas de su gestión, aunque también es cierto que los peligros denunciados son reales y hay que señalarlos.

Siguen tras las elecciones los intentos de responsabilizar al gobierno central de todos los males, sin asumir las competencias que antes y ahora tienen las Comunidades, con o sin Estado de Alarma. No hace falta un nuevo marco jurídico, el Estado de Alarma decían que era dictadura, pero las Comunidades podían ser laxas o estrictas en las medidas y así puede seguir siendo. Quien lo eche en falta, que tenga el valor de solicitarlo.

Estas elecciones han estado profundamente condicionadas por la pandemia, por sus consecuencias económicas y por la influencia en el agotamiento de la gente. La Comunidad de Madrid ha estado todo el tiempo confrontando con el gobierno del Estado y con todo el mundo: con el resto de Comunidades, con lo realizado por el resto de países de nuestro entorno y con la evidencia científica. Así ha generado un suplementario efecto de indignación en quienes compran la idea de que quien dirige las operaciones lo hace todo mal.

No es criticable quien se deja arrastrar por intereses inventados y vota contra sus intereses reales si lo hace sometido al engaño y la manipulación. Indigna es la victoria de quien la alcanza con las cartas del juego marcadas. Y marcadas han estado por LA MENTIRA impuesta por los vencedores y la inmensa mayoría de los medios de comunicación.

La “libertad madrileña” puede engañar si se basaba en ocultar los datos reales de la incidencia de la pandemia en Madrid (los datos GLOBALES de fallecimientos y hospitalizaciones en cualquier comparativa, son irrefutables) y por inventarse los beneficios económicos de la irresponsable política de convivencia con el virus.

La pandemia pasará y, tras el espejismo de una libertad de pandereta, la realidad poco a poco se impondrá y saldrá por las rendijas de la comunicación. A eso nos comprometemos con todas nuestras fuerzas.

Hay tiempo. Las alternativas de progreso desde un gobierno de coalición de izquierda deberán hacerse más reales entre las capas populares y esas alternativas tendrán una traslación también en Madrid, porque Madrid tiene que cambiar.

Ganó la mentira