lunes 27/9/21
TRIBUNA DE OPINIÓN

Elecciones 4 de mayo en la Comunidad de Madrid

Parecía que la curva de la crispación política en España estaba menguando en las últimas semanas - pero no por ello haber desaparecido, ni mucho menos -, cuando el ambiente se hubo calmado respecto a la encarcelación de Pablo Hasel y las elecciones catalanas - esas en las que ganó el Socialista Salvador Illa, con un proyecto moderado y progresista, cuyo principal objetivo era paliar las consecuencias económicas y sanitarias de la pandemia de la Covid-19; así como de la otra pandemia: la del nacionalismo, tanto catalán como Español, cuyo único objetivo es crear confrontación en las calles

Sin embargo, los estallidos políticos en diferentes CCAA, como Castilla y León; y Murcia, en las que los socialistas habían presentado mociones de censura contra los gobiernos autonómicos de las regiones en cuestión, han vuelto a traer la confrontación a la vida política de los españoles. La intención de los socialistas era clara: unirse a los partidos moderados para expulsar - mediante las herramientas que la propia Constitución ofrece - a la derecha liberal-conservadora de los gobiernos autonómicos de CyL y Murcia. Un amplio sector del partido liberal de Centro-derecha, ciudadanos, apoyó estas mociones, pues comprendía que su labor no era la de hacer de muleta de la extrema derecha, sino construir una sociedad más justa desde una perspectiva liberal y progresista, que es lo que defendía el partido de Inés Arrimadas cuando se fundó.

Pero en todas las familias hay una oveja negra, y ciudadanos no es una excepción. No, no hablo sólo de ese actor Valenciano que ha pertenecido a más partidos políticos que series y películas en las que ha trabajado, en absoluto. Me refiero a ese sector de ciudadanos que ha decidido abandonar para siempre la moderación y, o bien pasar a ser miembros de la extrema derecha, o bien a mantenerse en el partido, pero negándose a tomar ese rumbo de moderación que tanta falta le hace a la sociedad española.

Ante éste escenario, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, la señora IDA - y no me refiero a que esté 'ida', aunque muchos así lo crean teniendo en cuenta sus actuaciones y negligencia a la hora de gobernar la región en la que se encuentra la capital del país en una pandemia a nivel global que ya se ha llevado casi Tres Millones de vidas - ha decidido adelantar las elecciones autonómicas.

Si, por ejemplo, una persona de Francia leyera una noticia al respecto, no le vería nada de extraño, pues es lógico que, en ciertas ocasiones, la fecha estimada para unas elecciones se adelante o retrase. Lo que esa persona de Francia no sabe, es que la señora IDA las ha adelantado dos años, en plena tormenta política en la que su partido se ha visto particularmente inmiscuido - tanto por las mociones de censura como por las declaraciones de cierto extesorero de su partido, en las que no deja a títere sin cabeza (o corrupto sin sobresueldo) -, después de un largo año en el que, de forma sagaz, ha hecho una brutal campaña política contra sus socios de Gobierno y el propio Gobierno Central.

Pudiera decirse que la Presidenta IDA no está del todo 'ida', y que es mucho más inteligente y estratega de lo que muchos creen. Pero, está bien, como demócratas que somos, aceptemos la decisión de la señora IDA.

El próximo 4 de Mayo habrá elecciones en la CAM. Por ello, las diferentes fuerzas políticas se han puesto manos a la obra en las campañas. Algunos han dejado su puesto en el gobierno central para "servir al pueblo madrileño" - en realidad, para salvar su partido o retrasar la inevitable desaparición que lo acecha, porque afrontémoslo, ese es su destino -; otros han desaparecido de la escena; algunos han decidido hacer una campaña sosa y aburrida y, por último, los hay quienes han optado por la provocación para rascar unos votillos. Ya saben cómo funciona esto: Vox organiza un mitin en un barrio como Vallecas, barrio en el que el partido político de extrema derecha es la quinta fuerza política, con poco más de tres mil votos.

En efecto, Vox es superado en Vallecas por Más Madrid, Ciudadanos, PSOE y PP. No es que los votantes de Vox Vallecanos no tengan derecho a manifestarse políticamente de forma pacífica, en absoluto. Lo que chirria en esta cuestión es la estrategia. Porque, efectivamente, Vox ha jugado sus cartas de una forma impecable. Desde Vox saben que no obtendrán mucho apoyo en Vallecas, pero son conscientes de que yendo allí, algunos radicales de izquierda - tan antidemócratas e intolerantes como un ultraconservador - se tomarán la molestia de organizarse para reventar el acto. Y así sucedió. La conclusión fueron unas cargas, un detenido y una excelente fuente de propaganda para la formación verde.

No, no tendrán más votos en Vallecas, pero sí en El Barrio de Salamanca o Núñez de Balboa, por parte de esos hombres y mujeres que no terminan de decidirse entre el PP y Vox. La crispación que busca Vox tiene un objetivo claro: Ganar más votos. No es ninguna locura, pero hay quienes no lo comprenden y sucumben a las provocaciones, pues es mucho más emocionante enfrentarse a la extrema derecha en la calle, a base de insultos, gritos y pedradas, que en las urnas, con votos y de forma pacífica y democrática. Y no, no nos engañemos. Vox no es la única fuerza política que usa este método. En absoluto.

Hemos podido ver en otras ocasiones actuaciones similares. Por ejemplo, cuando Albert Rivera fue a Rentería a hablar sobre la libertad y ETA. ¿De verdad alguien entiende el motivo por el que el antiguo líder de ciudadanos se desplazó hasta un pueblo en el que, en las últimas elecciones municipales, en el año 2019, su partido no obtuvo ni un solo voto? - el único partido no independentista de "derechas" que tuvo apoyo fue el PP, con 754 votos, es decir, el 4% de los votos. Y en las elecciones generales del 2020, la coalición de PP+Cs consiguió poco más de seiscientos votos -. ¿El objetivo? Usar el escrache que sufrieron en Rentería para obtener más votos, no en Rentería, sino en otras zonas de Euskadi y España en las que saben que existe una cantidad de personas a tomar en cuenta que no saben si votarles a ellos o a otra formación.

La crispación, la confrontación, las mentiras y el odio han tomado el papel principal en el Circo de la política española. Es cierto que no es algo nuevo, sí. Pero no por ello es menos indignante. ¿Cómo puede la representante en Madrid de un partido que está envuelto en decenas de casos de corrupción - que no dejan ni a una sola figura del partido libre de culpabilidad - hablar de libertad? La Presidenta IDA habla de "O comunismo o Libertad". No es que no sepa lo que es el comunismo, porque lo sabe. Lo que sucede es que ve necesario desacreditar a sus contrincantes - aún sabiendo que lo que dice es una auténtica falacia - para polarizar más aún la sociedad madrileña y acaparar los votos de todos aquellos que, por supuesto, prefieren la libertad, y no porque la amen, sino porque odian al comunismo y socialismo - o cualquier expresión Progresista, por muy nimia que esta sea-. Porque ella es la libertad personificada. Da igual que la CAM sea la comunidad con más muertes por Covid de España y con una tasa de paro que supera el 13%. Eso es lo de menos, como los sobresueldos de un tal M. Rajoy - cuya identidad todos conocemos excepto los jueces que el propio partido de M. Rajoy ha colocado en los sillones -, la financiación ilegal del PP durante cuarenta años, y un largo etcétera más.

Lo importante no es eso, en absoluto. Lo importante es que hay que elegir entre el comunismo y la libertad; entre los Pacíficos que ejercen su derecho de manifestarse políticamente, y los energúmenos que les insultan y arrojan piedras.

Elecciones 4 de mayo en la Comunidad de Madrid