domingo. 19.05.2024
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Es una evidencia tozuda que poder político y religión forman “parte de un mismo todo”, gobierne quien gobierne. Esto lo he aprendido tras décadas de una amplia experiencia política y societaria, bajando “al barro” y remando, en muchas ocasiones, contra corriente. Por ello, en esta etapa de mi vida, a mí, las y los políticos del PSOE, Izquierda Unida, Podemos, nacionalistas de centro izquierda, etc. etc. y las coaliciones “supuestamente progres” que pudieren venir… ya no me van a dar más “palmaditas en la espalda”, ya no me van a “tomar más el pelo”.

Seguiré participando en debates sobre laicidad y el derecho a la libertad de conciencia y aplaudiré acciones reivindicativas, pero (personalmente) no participaré más en foros, reuniones y acciones directas con las y los políticos: “¡Tiro la toalla!”. -“Se van a reír de ellos y ellas mismas” y de las y los incautos de turno… De mí, evidentemente, no. Hasta tal punto, de que -a estas alturas- incluso me niego a seguir exigiéndoles: 1) Que supriman/cancelen/deroguen el “puto” Concordato católico de 1979 y los Acuerdos con otras religiones de 1992; 2) que cada año no les regalen a los obispos cientos de millones de euros robados impunemente a la Agencia Tributaria, ya que pagamos todos en connivencia con el Gobierno y el Parlamento (sólo en la última década han supuesto 2.721 millones de euros); 3) que no se “callen” ante el robo de las in-matriculaciones… y no sólo eso, sino que sean cómplices activos de ese expolio de patrimonio público por parte de la Iglesia católica; 4) que aprueben una Ley de Patrimonio Histórico Artístico para que éste siempre sea de gestión y propiedad pública; 5) que no mantengan la religión confesional en la escuela y que dejen de financiar -con miles de millones de euros- centros de ideario católico; 6) que eliminen -de una puñetera vez- el delito de blasfemia; 7) que consideren a las corporaciones religiosas como unas asociaciones más y no con un trato privilegiado y excepcional a nivel asociativo y fiscal; 8) que dejen de asistir oficialmente a liturgias religiosas… 9) que construyan los cimientos y el edificio de un Estado Laico, base de los principios democráticos… Y, por fin, 10) que, de una vez por todas, deroguen la anacrónica ley de Libertad religiosa de 1980 y elaboren una “Ley orgánica de libertad de conciencia”, tomando como base la propuesta de ley que Europa Laica elaboró en su día y puso a disposición de los grupos parlamentarios… 

Es una evidencia tozuda que poder político y religión forman “parte de un mismo todo”, gobierne quien gobierne

Cuando, hace casi cuatro años, Unidas Podemos y el PSOE firmaron el pacto de gobernabilidad -deliberadamente- no contemplaron ningún avance hacia el Estado Laico. Ya “dieron señales” de su cutre confesionalidad, que se ha cumplido exquisitamente: ¡faltaría más!

A punto de concluir esta legislatura no sólo no se ha dado ningún paso en la línea de impulsar la laicidad de las instituciones del Estado (salvo que el presidente Sánchez, en 2019 y 20, no prometió el cargo ante un crucifijo) – sino que los privilegios confesionales han ido subiendo en escala, a nivel central y en todas las CCAA. Las relaciones de este Gobierno con El Vaticano y la Conferencia Episcopal Española son excelentes y ya no digamos con entidades católicas y de otras religiones dedicadas a la muy rentable “industria de la caridad”.

En el ámbito municipal, hace ocho años Europa Laica propuso la creación en España de una “RED de municipios por un Estado laico”, se movilizó mucha gente en todas las CCAA y tan sólo, de más de ocho mil municipios que existen, se sumaron aprobando una moción (en algunos casos muy “descafeinada”) medio centenar y, de éstos, menos de diez llegaron a hacer unos reglamentos de laicidad municipal. Pero, además, en la mayoría de los que aprobaron la moción o no se cumple absolutamente nada o, sin más, se han olvidado en un cajón. En no más de un centenar de ayuntamientos hay reglamentos de “ceremonias de paso” laicas (salvo las bodas civiles). En centenares de municipios todavía hay un solo cementerio “cristiano”, a pesar de que hay normas, células y leyes del siglo XIX que obligan a mantener cementerios civiles en todos los municipios del Estado. En suma, con muy pocas excepciones, la laicidad institucional en el ámbito municipal es un bien escaso, como lo es en los ámbitos provinciales y autonómicos, a pesar de que, por término medio, en estas últimas cuatro décadas en más de la mitad de los municipios, CCAA, diputaciones y cabildos ha gobernado y gobierna el centro izquierda, con el PSOE a la cabeza, además de partidos nacionalistas, IU, etc. etc. Y en la última década se ha puesto de moda e incrementado nombrar alcaldes y alcaldesas de honor o conceder “privilegios” y medallitas a cofradías e imágenes católicas, en muchos de los cuales gobierna la (supuesta) izquierda. El más sonado fue en Cádiz.

A punto de concluir esta legislatura no sólo no se ha impulsado la laicidad de las instituciones del Estado, sino que los privilegios confesionales han ido subiendo en escala

Participé durante años del proyecto Europa Laica, siendo su vicepresidente entre 2005 y 2008, presidente entre 2008 y 2016 y responsable de educación entre 2018 y 2022. Fui diputado y senador por el PSOE, en 1977 y 1979-1982, también teniente alcalde de la ciudad en la que resido (Albacete) entre 1991 y 1995. En los primeros años de afiliación a este partido (hasta el año 2000, que lo abandoné) traté de dar “la batalla” por la laicidad y la justicia social, frente a la caridad / pero fue inútil – según sus dirigentes no era el momento (¡nunca era el momento!) – había otras prioridades. La presión católica interna era de órdago, escupiendo en la cara a históricos dirigentes socialistas que habían hecho del laicismo uno de sus objetivos políticos. Y muchos murieron o fueron encarcelados por ello.

Cuando el PSOE en el gobierno, a través de la LODE y la LOGSE, decidieron financiar los centros de ideario católico lo hicieron con burdos y vergonzantes engaños de que era una decisión transitoria… y hasta hoy, que la LOE (del PSOE) lo consumó en una disposición transitoria, consumándolo en la última reforma LOMLOE. Además de mantener la religión confesional en el horario lectivo. Generando una segregación ideológica y por motivos de conciencia, incluso entre escolares de muy corta edad. Algo vergonzoso e indigno. 

Con los gobiernos de González, Zapatero y Sánchez, incluso estando el PSOE en la oposición y hasta hace un año he tenido la oportunidad de hablar y debatir, sobre laicidad, Estado laico, educación, etc. etc. con numerosos dirigentes al más alto nivel, también lo he hecho con dirigentes de IU, Podemos, ERC, etc. etc. Y, sí, mucha “palmadita en la espalda”: Con el habitual -“tienes razón, pero no toca”.

La presión católica interna era de órdago, escupiendo en la cara a históricos dirigentes socialistas que habían hecho del laicismo uno de sus objetivos políticos

En 2016, justo cuando dejé la presidencia de Europa Laica, elaboré un largo y detallado informe (*), en donde trataba de analizar la situación de la laicidad en España y a nivel internacional, ofreciendo mi opinión (personal) sobre la posición de todos los partidos políticos con representación parlamentaria en ese momento, ante la hipótesis (posiblemente lejana) ¡Y tan lejana, visto lo visto! de iniciar -en su caso- un proceso hacia un Estado laico, en el marco de una sociedad plural y altamente secularizada. La opinión que emití entonces era que no observaba voluntad política en casi todo el aro parlamentario. Y así se ha confirmado.

No me equivoqué. Los partidos (todos) siguen enrocados en un modelo cripto-confesional de Estado, como sostenía el amigo Gonzalo Puente Ojea.

La derecha política no engaña, sigue con su propuesta confesional, al más puro estilo nacional católico. Es la “pseudo izquierda” política la que en términos de laicidad engaña, miente. No quieren oír hablar de laicismo y Estado laico. Les molesta. Les repele. Incluso cuando (algunos) en los programas “colocan” una líneas sobre laicidad (sólo) como “reclamo electoralista”, una vez que consiguen el escaño, se olvidan. Ocurrirá, también, en esta próxima campaña, como “señuelo electoral”. 

Para terminar indicar que es un hecho matemático que en esta legislatura que está a punto de terminar hay una mayoría absoluta de escaños de centro izquierda que podrían haber dado algunos pasos laicistas. Pero se han escondido, como siempre y una vez más. Así que a mí: “Ya no me toman más el pelo”. (Espero que futuras generaciones tengan más suerte).


(*) Se puede ver el informe haciendo una búsqueda en laicismo.org: “Los partidos políticos y el proceso hacia un Estado laico”.

Laicismo: A mí ya no me toman más el pelo