TRIBUNA

La diferencia entre la derecha y la izquierda en la política española

Hemiciclo del Congreso de los Diputados.
La izquierda debe priorizar ya el pragmatismo y dialogar y buscar consensos para mejorar el bienestar social.

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La verdad es que la política en España es diferente, y la actuación de los partidos de derecha e izquierda también. Mientras en el bloque de la derecha los partidos, para su unión, no tardan en ponerse de acuerdo, puesto que lo único que les importa es el poder y alcanzar cotas más altas.

Para la izquierda, lo importante es el programa y, por ello, se discute, se discute… hasta por dónde poner el acento, la coma o el punto y coma, y, por tanto, la unión es más difícil.

La derecha y sus partidos lo tienen claro: no les importa recortar, no les importa privatizar, no les importa unirse con partidos que atacan libertades y derechos e incluso defienden postulados xenófobos. Su único objetivo es alcanzar cargos que les den la posibilidad de aplicar postulados políticos conservadores que les ayuden a sus intereses particulares y al enriquecimiento de aquellos a los que lo único que les importa es la desigualdad social.

Es así, aunque intenten adornarlo con un falso nacionalismo absurdo e irracional y un amor a una bandera y una constitución en la que no creen, pese a ponerla como baluarte de sus razonamientos insensatos que solo provocan odio y crispación.

Mientras, la izquierda, con sus conceptos y discusiones etimológicas, y a veces rayando postulados más filosóficos que de racionalidad cercana a lo que necesitan sus votantes, se embarca en luchas internas entre ellos.

Resultado: la derecha, al toque de pito, se forma; la izquierda se agrupa en pequeños núcleos y propone asambleas, puesto que la decisión de todos y todas importa. Esa es la diferencia en España entre la derecha y la izquierda y, de ahí, que en el siglo XXI, cuando la gran mayoría de los partidos de derecha prevarican y utilizan la corrupción como política habitual, continúen ganando y ostentando el poder que les permita seguir haciéndolo, mientras los partidos de izquierda continúan discutiendo cómo van a ser las medidas a tomar para mejorar el bienestar social de la población.

¿Pero se puede hacer esto desde la oposición?

No hay que actuar como la derecha, pero la izquierda debe priorizar ya el pragmatismo y, alcanzado el poder, dialogar y buscar consensos para mejorar el bienestar social. Es lo que la España del siglo XXI necesita ya.