domingo 28/11/21

El cuento de Madrid Central

Esta historia va sobre Madrid-Central, un fantasma que nunca existió, que fue “sustituida” por otra cosa que tampoco existe ni ha existido nunca que se llama Madrid 360.
madrid central
Imagen de archivo.

Antes de que progresen en la lectura de este relato permítanme que les advierta que esta no es una de mis “tontás” que solo sirven para dar la razón a los que piensan como yo y alumbrar, físicamente si se pudiera, a los que piensan distinto. Esto no es un relato normal y corriente y tengo que advertírselo porque no quiero responsabilidades. Que les quede claro. Esto mismo se lo he contado oralmente a otros y tanto miedo les ha dado que se les ha torcido el morro, se han tragado la lengua e incluso, cosa increíble, les han sudado las orejas de manera tan exagerada que la cabeza les olía a pies. Si son Uds. personas sensibles a los monstruos, a los ogros y los abusos, no sigan. La próxima semana les escribiré algo sobre las Expediciones a Marte, que no asustan tanto. Incluso si estoy de buenas les pondré unas letras sobre Enrique López, el “George Clooney feo de la Magistratura”. Ya verán qué risa. Qué bien nos lo vamos a pasar. Pero no sigan si son alérgicos a la lactosa, celíacos, si han perdido peso o simplemente son un poco sensibles.

Porque esta horrorosísima historia va de cómo los políticos nos engañan tan groseramente y tanto la lían que al final no es que no sepamos nosotros cuáles son las leyes, sino que son ellos mismos los que a fuerza de requiebros, volteretas y revoleras ya no saben dónde se han quedado. Y la pagan con nosotros, los pobres niños-ciudadanos a quienes nos convierten en súbditos y acabamos “en la tripita del buey donde ni llueve ni nieva”. Y no, no queda ahí la cosa tampoco sino que cuando viene el cazador y mata y raja la tripa del lobo que nos había comido, a nosotros mismos y a nuestra abuelita nos meten en el zurrón y nos golpean al grito de “canta zurrón o te pego un coscorrón…”

Bueno ahora que ya no queda nadie leyendo estas líneas, les diré que esta Historia va sobre Madrid-Central, un fantasma que nunca existió, que fue “sustituida” por otra cosa que tampoco existe ni ha existido nunca que se llama Madrid 360, que son los grados que da la vuelta la cabeza de la niña del Exorcista, por la que se han puesto y se siguen poniendo millones de multas que se están cobrando y que se seguirán cobrando, todas injustas, con base a todo lo cual se deniega el derecho constitucional a la libre circulación de los madrileños (ríanse Ustedes de las zonas perimetradas). Y todo eso mandado por un Alcalde que a pesar de ser Abogado del Estado ha perdido el juicio (el suyo personal porque los juicios judiciales los ha ganado todos). Por si todo eso no fuera bastante, ahora la Fiscalía del Estado, como en el chiste de Gila, se pregunta si se mete o no se mete en la paliza que entre todos le están pegando al enano que decía Gila por no decir discapacitado, y finalmente se mete y entre todos le pegan una soberana paliza a unos ciudadanos absolutamente inocentes y con unas capacidades funcionales diversas. Ave María, sin pecado concebida. Aquí hace falta un conxuro con aguardente galego purísimo. Podría valer el bagazo velho portugués. Si es galego, al menos dos hectólitros, si portugués y es velho tres, si no es velho cuatro.

Y esta Historia empieza en Madrid con una alcaldesa a la que todo el mundo llamaba Carmena que era mala como un demonio, mejor dicho ella misma era el demonio socialcomunista, y que, a fuerza de madalenas envenenadas, como en La Bella Durmiente, consiguió aprobar un Área de exclusión de coches que se llamó Madrid Central, lo que provocó la justa rebelión de todos los buenos que entonces vivían en Madrid. La oposición liberal y las buenas gentes que defendían la prosperidad social y económica frente a la bolivarización de la vida ciudadana, que era una cosa muy mala que no he conseguido saber qué era pero que al parecer consistía en vaciar a propósito los estantes de los supermercados. Estas buenas gentes defensoras de la libertad de contaminar y montar atascos eran el Partido Popular, la Comunidad de Madrid, el Círculo de Empresarios de Ocio Nocturno y Espectáculos de Madrid, D´Vuelta Asistencia Legal, Pyramid Consulting y Automovilistas Europeos Asociados. Por contra, los defensores de la esclavitud y la opresión, o sea el comunismo, eran el Ayuntamiento de Madrid y la Asociación Ecologistas en Acción.

El caso es que como Carmena era mala, mala a rabiar, y los jueces la conocían mejor que nadie porque ella misma antes de ser bruja había sido jueza, anularon Madrid Central del todo. O sea que declararon la NULIDAD DE PLENO DERECHO. Que Madrid Central era, como ya hemos dicho, un mero fantasma, una apariencia que nunca había existido y que ellos los jueces así lo declaraban. No es que dijeran que había estado mal, que tenía cosas a arreglar sino que no existía, que era un simple aborto, puro flato jurídico. Y así dictaron Sentencia tras Sentencia. Hasta seis declarando lo que les cuento dictó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y poco a poco el Tribunal Supremo, que también eran jueces, que también conocían las malicias de la Carmena y que no podían a ser intoxicados por vía de madalena porque desayunaban en “El Birrete” y en “El Supremo” tostadas con mantequilla y mermelada, ratificaron dichas Sentencias. Todo ello porque Carmena que además de mala era ignorante se había apoyado en gente gansa que había estudiado en Universidades privadas y antes habían hecho la EGB en Escuelas privadas y/o concertadas. No les digo más que el Derecho administrativo lo habían aprobado en un Curso CCC por correspondencia. Total que en vez de comer madalenas, se comieron todos los trámites que ordena la Ley con carácter preceptivo y de manera destacada y para que no se les vieran las enaguas omitieron la memoria económica justificativa y el trámite de audiencia e Información Pública. Buenas hambres sí tenían las criaturas.

Pero entonces, y tras unas elecciones se produce un motín de esos que tanto gustan a los chulos y las manolas madrileñas, y ponen de Alcalde a otro que era del PP y parecido al Rey pero más bajito, mucho más feo y hablaba raro pero no tanto como el Demérito. Pongamos que se llamara José Luis, porque Antonio está más visto. Y José Luis que había sido uno de los propulsores del recurso contra Madrid Central, se puso a celebrar su éxito judicial y la desaparición de esa Área de privación de libertad. Pero hete aquí que Carmena había intoxicado a gentes que habitaban en Bruselas y mandaban un montón, y estos cuando se enteraron llamaron al orden a José Luis y le dijeron que ojo al parche, que había normativa europea y sanciones europeas de tamaño king size paralizadas gracias precisamente a que aprisa y corriendo Carmena había aprobado Madrid Central. El gozo de José Luis en un pozo.

Peor todavía, no sólo esos seres superiores, que llamaremos europeos, estaban cabreados sino que además por pasar por Madrid Central y alguna otra cosica relacionada con la zona SER se habían impuesto más de tres millones de sanciones que había que devolver a esos ciudadanos que habían sido sancionados en virtud de una normativa inexistente. La nadería de 105 millones de euros, según la valoración de algunos con las multas relacionadas y 35 sin ellas. Y más problemas todavía, alguna de esas Asociaciones de comerciantes que había defendido que Madrid Central les iba arruinar se dieron cuenta, si no lo sabían de siempre, que los ingresos de los establecimientos de la Gran Vía y calles aledañas no solo no habían decaído sino mejorado con lo que no querían que se suprimiera Madrid Central, aunque tampoco querían que se supiera que se habían equivocado o sea sin dar el brazo a torcer.

Almeida

Y a todas estas, José Luis, que también había estudiado en una Universidad privada y hecho la EGB en una Escuela concertada y, según las malas lenguas socialcomunistas y bolivarianas, la oposición a Abogado del Estado le había tocado en una tómbola celebrada junto a la Ermita del Santo, para más señas, se le ocurrió la salida a la crisis: llamamos de otra manera a Madrid Central, la retocamos un poquejo y a unos les decimos que es otra cosa y a otros que es la misma pero prorrogada, mientras hacemos una Ordenanza nueva fetén (que todavía hoy no se ha empezado a tramitar). Los europeos contentos, los comerciantes contentos, no tenemos que devolver las multas y sobre todo podemos seguir diciendo que Carmena es mala, malísima, rabia rabiña.

El problema es que a estas alturas del cuento, los asesores de José Luis eran los mismos de Carmena, eran igual de inútiles o se comieron las madalenas mohosas de Carmena que habían quedado olvidadas en los armarios del office, le dieron a Madrid 360 la misma, mismísima tramitación que a Madrid Central. O sea ninguna. Y consecuentemente difícilmente una cosa que era nula de pleno derecho podía sustituir a otra que era también nula de pleno derecho o prorrogarla. Para mayor inri si una cosa es nula de pleno derecho es discutible que sea necesaria la impugnación judicial (¿para qué impugnar lo que no existe?) o que haya que esperar a la firmeza de la Sentencia, porque la Sentencia es lo que se llama declarativa y no constitutiva. Menos aún que el Tribunal Supremo tenga que repetir seis veces las cosas en los seis recursos existentes para que algunos se quiten los tapones de los oídos y se den por enterados.

Y mientras los cabrocipales seguían imponiendo multas y más multas sin base alguna, sin normativa que las respaldara y sobre todo sin desmayo porque hay que llevarse a casa cada fin de mes la correspondiente productividad. El propio José Luis dijo que “bueno, nosotros vamos a seguir multando y si eso ya las devolveremos cuando se resuelvan todos los recursos”. Un argumento jurídico indigno que ni siquiera Atila habría mantenido. Téngase en cuenta que en comparanza Atila estaba bastante romanizado. José Luis debía estar pensando en dejarse perder las nuevas elecciones o el motín según correspondiera. Por lo pronto el TS ya ha inadmitido el primer recurso de casación de Ecologistas en Acción y José Luis, que entretanto se miraba en el Espejo Mágico preguntándole quién era el Alcalde más bello de la Unión Europea, ahora dice que hay que seguir esperando a la resolución de todos los recursos.

Y ya para acabar este horrorosísimo cuento que causa espanto y eriza el vello, se purgan los datos y se descubre que hay dos madrileños propietarios/conductores de un Peugeot 405 de 1992 y un Peugeot 205 de 1997 que se pasean mucho, de más por la Gran Vía. 117 multas lleva uno y 130 el otro. Y la Fiscalía de Medio Ambiente se pone a estudiar si estos ciudadanos paseantes no habrán sobrepasado el ámbito del Derecho administrativo sancionador penetrando en el ámbito del Derecho penal. En definitiva, si no han cometido un delito contra el medio ambiente agravado por haber creado un riesgo de grave perjuicio. En resumen, que puede haberse sobrepasado una normativa administrativa INEXISTENTE para constituir una infracción penal de un tipo abierto agravado no por un perjuicio grave sino por el riesgo de perjuicio grave. Total hasta cinco años de prisión por darse garbeos por dónde podían pero no se sabe por qué no debían.

Ni que decir tiene, que antes de que tanto contorsionismo nos rompa la caja pulmonar, nos invierta el esternón, se nos caiga a media pierna el coxis y la opresión del escroto nos ocasione una asfixia que nos pueda causar incluso una parada cardio respiratoria, digo yo si no sería más sensato que la Fiscalía de Medio Ambiente estudiara si ese delito ambiental con la agravante de riesgo de grave perjuicio no tendrá que ver más con la conducta de José Luis que con esos dos ciudadanos que simplemente han ejercitado su derecho a la movilidad no limitado, desde luego, por una normativa nula de pleno derecho. Porque José Luis ha saboteado la política anticontaminación de la Unión y ha vacilado a todos incluso a los ciudadanos de Madrid. Y porque muy normal no es, incluso en España, que se recurra Madrid Central porque no parece bien, que te den la razón y ganes el recurso y que los que ganan el recurso con nulidad de pleno derecho en lugar de dejar de aplicar esa normativa o aprobar otra a su gusto con todos sus correspondientes requisitos, “prorroguen” la primera y continúen aplicándola pese a no existir, como si aquí no hubiera pasado lo que ellos mismos promovieron, en vacío de todos los requisitos esenciales. Y sobre todo continúen sancionando sin normativa que lo soporte. A esto en derecho penal se le llama PREVARICACIÓN.

Moraleja: queridos niños propietarios de vehículos Peugeot que os paseáis en demasía por la Gran Vía, no hay norma que os impida hacerlo, y sin norma ni os pueden sancionar y si os sancionan no tenéis por qué pagar multa ninguna. Ya lo decían los romanos: nulla poena sine lege. Y si se ponen muy pesados querella a José Luis y querella al Sr. Fiscal coordinador de Medio Ambiente. Y si halláis el medio, contad a los Sres. de Bruselas lo que se está haciendo en estos lares. Le van a medir las costillas a José Luis con una vara de oliva y el pompi le va a quedar como un bebedero de patos. Cosas que le pasan por jugar a una cosa en la oposición y a la contraria en la Alcaldía. ¡Ese es nuestro José Luis! Ese muchacho que hace poquito decía “seremos fascistas pero sabemos gobernar”.

El cuento de Madrid Central