domingo. 14.04.2024
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En política confundir la realidad con el cine trae graves consecuencias. Aún así la sensualidad de Eleanor Parker quedó grabada en las telarañas de mi adolescencia.

Obsesionado con las encuestas comecocos, el pasado 23 de julio no tuve valor a informarme de los resultados hasta pasadas las once de la noche. Sólo veía la marabunta. Asustado compré cinco insecticidas. Cerré puertas y ventanas. Conseguí una manguera y la preparé para luchar contras las hormigas como en la película Cuando ruge la marabunta.

Sobre las once y media de la noche, mi casa seguía en pie. No había hormigas ni por las escaleras ni por las ventanas. Encendí la tele y resulta que el PP no había barrido y tenía muy difícil gobernar. En ese momento apareció Yolanda Díaz afirmando que esa noche muchos españoles dormirían tranquilamente. No quise saber más. Me dormí con la esperanza de que al día siguiente sería lunes y saldría el sol.

Feijóo y la ciénaga

El señor Feijóo y el PP, en los últimos años y en las recientes elecciones, no han hecho más que embarrar la política. De tal manera que el 23J les ha metido en una ciénaga de donde les va a resultar difícil salir.

Y en las ciénagas es muy difícil ver los pozos de arenas movedizas donde personalmente se encuentra el candidato del PP a presidir el Gobierno con su decisión de intentarlo contra viento y marea. En lugar de inspirarse en la prudencia de Baltasar Gracián para analizar los resultados y armarse de paciencia, desde la noche electoral se han lanzado a un tobogán.

Y yo me pregunto, ¿no sería más inteligente abandonar esa estrategia y centrarse en su propia casa para salvar su liderazgo? Porque cuanto se está entre arenas movedizas y todavía se tienen los brazos libres, sus colaboradores le pueden poner un tablón donde agarrarse y volver a tierra firme.

Y en esa situación, los expertos dicen que cuanto más te muevas más te hundes. Si ya solo queda la cabeza fuera de la arena, para salvarle hay que echar una soga. El problema es si sirve para ahorcarle.

Y esto no es cine. El señor Margallo, que no da una puntá sin hilo, ha tenido un lapsus linguae confundiendo el nombre de Ayuso con el suyo. Y la señora Aguirresconi no se ha andado por las ramas y, directamente, ha pedido su cabeza para que lo sustituya la Presidenta de la Comunidad de Madrid. Y todo esto apenas unas horas después de las votaciones.

Enseguida han salido sus defensores actuales a desmentirlo. Hasta la mismísima Ayuso lo ha hecho. Sr. Feijóo, ¿usted se cree a una mujer que miente tanto o más que usted? ¿Acaso no recuerda que poco antes de defenestrar al Sr. Casado en apenas un fin de semana la señora Ayuso se ponía a defenderlo delante de su familia? Al pobre hombre casi se le saltaban las lágrimas. Poco después duró menos que un pastel a la puerta de un colegio.

Y observe también que cuando se despidió del Congreso de los Diputados le acompañaron dos de ellos, ante el silencio cobarde de quienes horas antes le estaban aplaudiendo. Y esto tampoco es cine. Es la cruda realidad de su partido.

Aunque no venga a cuento, como cinéfilo no me resisto a citar una de las frases más feministas del cine, pronunciadas por la Parker sentada al piano ante un Heston representando el papel de un machista dueño de vidas y haciendas: “Se ve que usted no entiende ni de mujeres ni de música. Un piano suena mejor cuando se ha tocado”.

Al final de la película la hacienda queda devastada pero Geston y Parquer salvan la vida y pueden volver a empezar. Las hormigas fueron barridas por el agua de los votos.

Cuídese, señor Feijóo.

Cuando NO ruge la marabunta del PP