<------ PlayOnContent--------> <------ END PlayOnContent--------> #TEMP
miércoles. 10.08.2022

Estamos observando la incapacidad de acordar nada entre el PP y el gobierno de Sánchez. Parece más factible que sobrevenga algún cataclismo cósmico que un acuerdo entrambos; en cuanto a alcanzarlo con Vox tendrían que sobrevenir además otras catástrofes naturales o la intervención de un taumaturgo, como expresaré más adelante; con Ciudadanos es más factible, pero mientras Inés Arrimadas no se despegue de la herencia recibida del gran Albert Rivera, paradigma de la ambición política, su partido esta condenado a la desaparición. Quiero dedicarle una reflexión a Albert. La ambición no es un defecto, sino virtud, cuando existe equilibrio entre ella y el que la siente. Cuando detrás de la ambición sólo se encuentra vulgaridad, resulta grotesca. En política la impaciencia es mala consejera. En política hay que saber esperar; casi nunca se espera lo suficiente. Por eso muchas carreras políticas fracasan por ambición e impaciencia, aunque las dos suelen estar unidas.

Lo que parece claro es que a Ciudadanos le va a ocurrir como a UPYD, Unión Progreso y Democracia de la gran Rosa Díez. Cabe recordar que esta señora en el año 2000 se presentó a la secretaría general del PSOE en un congreso en el que competía con José Luis Rodríguez Zapatero, José Bono y Matilde Fernández. Perdió y perdió por mucho. Y digirió muy mal su derrota. Todavía está aquejada de indigestión.  Fundó su propio partido. Y hoy su evolución política resulta tragicómica. Si esta señora era socialista yo soy el arzobispo de Constantinopla.  ¿No tiene filtros el PSOE a la hora de la admisión de sus militantes? Salvando las distancias otro ejemplo de indigestión tras otra derrota en unas primarias en el PSOE es el de Eduardo Madina. Sus intervenciones como tertuliano en la Cadena Ser se caracterizan por unas críticas continuas y brutales contra el gobierno de coalición, presidido por Pedro Sánchez, el cual que yo sepa es el Secretario General del PSOE, partido del que Madina sigue siendo militante. Para estos compañeros de viaje es preferible andar solo. Mal consejero en política es el rencor. Saber perder es tan solo una forma de prudencia. Indispensable para todo político.

Pero retorno a la idea expuesta al principio: la imposibilidad de acordar nada entre el gobierno de Pedro Sánchez  y el Partido Popular. Parecía tras el discurso de Casado en el debate de la moción de Abascal que el PP entraba en una línea de la moderación, de apertura al diálogo, algo que se debería dar per se en un partido con sentido de estado. Igualmente daba esa impresión el cese de Cayetana Álvarez  de Toledo como portavoz de su grupo y el nombramiento de Cuca Gamarra. Estábamos en Guatemala y ahora en Guatepeor. Si la moderación la representa la susodicha Cuca, es como para ponerse a temblar. Yo me tomo la licencia de recomendarle a Casado en ese viaje hacia la moderación el nombramiento de la diputada gallega Ana Belén Vázquez Blanco, todo un ejemplo de equilibrio, mesura, discreción   y de buenos modos parlamentarios. A pesar de ese presunto viaje hacia la moderación del PP de Casado que la mayoría de los medios elogiaron cual si fueran turiferarios, es imposible un acuerdo para la renovación del Consejo General del Poder Judicial. Como tampoco en materia educativa, como acabamos de ver con la LOMLOE;  ni en cuanto a  las medidas para combatir la pandemia; ni en las políticas para abordar la crisis social y económica, ni en la aprobación de los presupuestos generales. 

Quiero detenerme en el discurso político del PP. 1º) Abogan por dar ayudas a todos los sectores perjudicados por la crisis económica (hostelería, cultura, la nieve…) producida por el Covid-19, que la ha generado el Covid-19, a veces hay que recordar lo obvio; ayudas totalmente legítimas, ya que no se les puede dejar abandonados. 2º) Estas ayudas tienen que concederse con una bajada de los impuestos generalizada, especialmente al mundo de la gran empresa (algunas de ellas ubicadas en los paraísos fiscales y que han acumulado pingues beneficios en estos meses de pandemia), porque así generarán empleo a raudales, y a los autónomos, clase media y a  la clase trabajadora, en todo caso a estos últimos  serán migajas, como siempre. 3º) Estas ayudas tienen que concederse sin aprobar los presupuestos generales-ya que la derecha  se negó a votarlos-, presupuestos que eran la condición imprescindible para la llegada de los fondos de la Unión Europea. Por cierto, nuestra derecha  trabajó a conciencia en los despachos de la UE para dificultar la llegada de tales ayudas, en un ejercicio de patriotismo extraordinario, por el que los españoles de bien le estaremos siempre profundamente agradecidos. De esta actividad patriótica sabe mucho Dolors Monserrat al frente de la Comisión de Peticiones de la Eurocámara.

Quiero detenerme en la cuestión presupuestaria. Como señala Mariano Guindal en su artículo reciente Ahora a por los fondos de la Vanguardia,  periódico de derechas, pero de una derecha civilizada, muy diferente a  gran parte de la derecha mediática capitalina asilvestrada.  Tomen nota los Marhuenda, Herrera, Inda, Ana Rosa Quintana, etc. Dice así:  “Al principio la derecha apostó por la condicionalidad de dichos fondos argumentando, poco más o menos, que seríamos intervenidos y que llegarían tarde y mal. Ahora  que estarán controlados por el núcleo duro de la Moncloa y los destinarán a financiar proyectos de amígueles. Con este planteamiento el mensaje mandado a Europa es que este inmenso esfuerzo que van hacer nuestros socios solo servirá para que aumente la corrupción, el comunismo y el populismo en nuestro país. Pero tampoco nos deberían sorprender tales actuaciones de nuestra derecha.  Ya hizo lo mismo con Felipe González con los fondos estructurales. Durante un debate electoral José María Aznar le acusó nada menos que de pedigüeño por reclamar dichas transferencias en la UE. El líder del PP perdió las elecciones. Con las cosas de comer no se juega y no se entiende que no vayamos juntos a Europa para reclamar lo que es nuestro”.

Realmente el comportamiento de la derecha política y mediática es incomprensible. Pero le da igual. Ahora el mensaje son los presupuestos de la vergüenza y de la traición. Seguirá erre que erre con ello. Es que no tiene más argumentos. Muy bien tiene que hacerlo el gobierno actual, cuando esa derecha está tan encabronada.  Y por último en el cénit de la incongruencia la última medida de su discurso político. 4º) estas ayudas tienen que concederse sin aumentar el déficit público.

Recapitulando: ayudas por doquier, con rebaja de impuestos generalizadas, sobre todo a la gran empresa con grandes beneficios y además en paraísos fiscales; sin aprobación de presupuestos, que impiden las ayudas de la UE; y por último sin aumentar el déficit público. Vamos a ver. Esto es la cuadratura del círculo. O todavía mejor, es el milagro evangélico de la multiplicación de los panes y los peces. Lo más grave es que una parte no pequeña  de la sociedad española se cree este milagro.

Termino. No hay posibilidad de acordar nada entre el  PP y el Gobierno mayoritario del PSOE. Pero hete aquí que sobreviene algo parecido a un prodigio sobrenatural. Lo que la práctica parlamentaria no alcanza en un plis plas, lo ha conseguido el Emérito y eso que nadie sabe dónde está. Se han puesto de acuerdo el Gobierno mayoritario del PSOE con el PP en la defensa de la institución monárquica, al impedir una comisión parlamentaria sobre las actividades del Emérito. Todavía más, es que se han sumado al acuerdo VOX, Cs. ¿No es esto algo prodigioso?  Y lo ha conseguido el Emérito. ¿Y todavía alguien duda del poder taumatúrgico del Emérito, o lo que es lo mismo de la Monarquía? Los españoles tendremos que estar profundamente agradecidos al Emérito. Muchas gracias. Por ello, se podría presentar la candidatura del Emérito al próximo Premio “Princesa de Asturias”, en su modalidad a la “Concordia”. O incluso más allá de nuestras fronteras, candidato el Premio Nobel de la Paz. Yo firmo ya, donde haga falta.

La cuadratura del círculo de las políticas del PP y el poder taumatúrgico del Emérito