sábado 04.07.2020
GALICIA

Las residencias de ancianos, el coronavirus y Núñez-Feijóo

Los recortes y privatizaciones realizados en la última década en sanidad, y la entrega de las residencias de ancianos a manos privadas y amigas, son los antecedentes necesarios para que esta epidemia provocara una mortalidad tan elevada en esos entornos.
Las residencias de ancianos, el coronavirus y Núñez-Feijóo

Galicia es un territorio periférico (el Finis Terrae) y su población vive dispersa en aldeas, villas y ciudades pequeñas. La llegada de personas de otros lugares es escasa (si cerramos el Camino de Santiago) y no tenemos un aeropuerto internacional con excesivo tránsito de extranjeros. Esas condiciones tuvieron, en esta epidemia del coronavirus, un efecto protector. En este caso las condiciones propias de nuestra geografía nos protegieron.

La pandemia tuvo en Galicia una menor repercusión que en otras CCAA. Los estudios realizados indican que poco más del uno por ciento de la población tuvo contacto con el virus. El confinamiento fue eficaz y permitió disminuir el número de contagios. A día de hoy murieron por esta causa 608 personas. Es un drama, pero menor que en otras partes del Estado. Aún podría tener menos impacto si no se hubieran dado condiciones previas que facilitaron la penetración explosiva del coronavirus en dos espacios muy determinados: en los servicios sanitarios y en las residencias de ancianos. La sanidad pública gallega fue desmantelada desde la llegada al poder de Núñez Feijóo en 2009. Los recortes aplicados y las privatizaciones dejaron el servicio público muy debilitado y con escasa capacidad de respuesta ante la pandemia. Muchos profesionales fueron afectados por carecer de la necesaria protección. La falta de medios provocó un riesgo real de colapso del sistema.

Todas las muertes producen dolor, pero en esta pandemia se produjo una altísima mortandad en las residencias de ancianos, en situaciones de soledad y abandono, que las hace especialmente dolorosas. A día de hoy hubo en España 18.600 muertos en centros geriátricos por causa de la Covid-19, la mayoría en Madrid, Catalunya y en las dos Castillas. Es un auténtico drama, irreparable, que tiene mucho que ver con las privatizaciones realizadas en los últimos años, que convirtieron estas instituciones en negocios que cotizan en bolsa (en manos de fondos buitre y de Florentino Pérez). La prestación del servicio estaba basada en conseguir el máximo beneficio mediante el recorte de medios, de personal y la precarización de la atención. En este momento no pudieron frenar la tragedia. Y hubo hospitales que dieron orden para no ingresar pacientes de los geriátricos afectados por el  Covid.

En Galicia fallecieron en las residencias 271 personas y hubo también cuidadores afectados. Eso significa el 45% del total de muertos en Galicia. De no ser por esta altísima afectación de las instituciones geriátricas, el número de defunciones por el coronavirus sería poco más de trescientos, lo que significaría un impacto mucho menor de laCovid-19 en nuestra comunidad. Las políticas aplicadas en los años anteriores tienen mucho que ver con la precariedad actual de las residencias.

Núñez Feijóo favoreció la privatización de las residencias y la Xunta hizo una total dejación de funciones en el control de la calidad de la atención prestada (Consello de Contas de Galicia). La mayoría de los fallecidos estaban en residencias privadas, sobre todo en las gestionadas por DomusVi y por la Fundación San Rosendo. DomusVi es la mayor red privada de residencias de mayores de España; su CEO es Josefina Fernández, persona próxima al PP  que a finales de 2019 recibió el premio Galicia Global de manos del conselleiro de Economía. La Fundación San Rosendo está presidida por Benigno Moure, un cura –amigo de Fraga y distinguido con una medalla Castelao- que fue condenado en 2008 a cinco años de cárcel por robar 600 mil euros a una mujer  demenciada; a pesar de la sentencia judicial firme el PP presionó para que Moure no tuviese que ingresar en prisión, y llegaron a convocar una manifestación en 2011. En esas manos está la atención de nuestros mayores.

Así pues, los recortes y privatizaciones realizados en la última década en sanidad, y la entrega de las residencias de ancianos a manos privadas y amigas, son los antecedentes necesarios para que esta epidemia provocara una mortalidad tan elevada en esos entornos. Las políticas de recortes y "austeridad" fueron impuestas por el PP desde el gobierno central, y aplicadas aquí por Núñez Feijóo de manera implacable. Ahora quiere aparecer, en este momento preelectoral, como el héroe que frenó la pandemia. Pero sus actuaciones previas contribuyeron más bien a lo contrario. Las familias afectadas ya acudieron al  juzgado. A ver si la justicia no tarda en actuar.


Pablo Vaamonde (Médico de familia, A Coruña)

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