martes 19.11.2019
CONTESTA CARLOS CRUZADO | PRESIDENTE GESTHA

¿Por qué conviene armonizar el Impuesto de Sucesiones?

Lo cierto es que la carrera de desgravaciones sobre el tributo que grava las herencias y las donaciones que parecen haber emprendido ciertas regiones españolas puede terminar resultando muy perjudicial para nuestras arcas públicas
¿Por qué conviene armonizar el Impuesto de Sucesiones?

Una fiscalidad justa es la base solidaria de una sociedad justa, según se desprende del programa electoral del PSOE de cara a las próximas elecciones generales, que se celebrarán el 10 de noviembre.

Un documento que aboga por la justicia intergeneracional y señala que quienes más capacidad económica tienen deben contribuir en mayor medida a la garantía de los derechos sociales.

En este sentido, la ministra de Hacienda en funciones, María Jesús Montero, ha remarcado la intención del Gobierno de "armonizar al alza los impuestos de Patrimonio y Sucesiones", lo que obligaría ipso facto a comunidades autónomas como Madrid, Canarias o Andalucía, entre otras, a derogar las altas bonificaciones que actualmente ofrecen a los contribuyentes.

Lo cierto es que la carrera de desgravaciones sobre el tributo que grava las herencias y las donaciones que parecen haber emprendido ciertas regiones españolas puede terminar resultando muy perjudicial para nuestras arcas públicas, teniendo en cuenta las pérdidas de recaudación que se producirían por esta competencia fiscal a la baja en un contexto donde tanto preocupan los niveles de déficit y deuda, así como la necesidad de hacer frente a los gastos sociales que conlleva nuestro estado de bienestar.

De ahí que en la gran reforma fiscal que venimos reclamando desde Gestha para acabar con el parcheo al que se ha sometido al sistema tributario español desde su implantación a finales de los años 70 del pasado siglo sea tan necesaria la revisión de los impuestos cedidos a las comunidades autónomas, como el de Sucesiones y el de Patrimonio, tributos que habría que mantener debido a su efecto redistribuidor, estableciendo una cierta armonización y unos tipos mínimos que eviten que desaparezcan.

En otras palabras, habría que limar las diferencias entre las comunidades, pero sin acabar con él. Y es que, para ser más concretos, el impuesto de Sucesiones tiene un importante efecto redistributivo que pretende atajar esa tendencia intergeneracional a la acumulación de riqueza de los grandes patrimonios.

En este marco, conviene desterrar algunos falsos mitos, como el de que haya un elevado número de renuncias a las herencias debido a lo gravoso del impuesto. Lo cierto es que la mayoría de las renuncias se producen, según destacan los notarios, por las elevadas cargas que llevan consigo muchas herencias inmobiliarias, como consecuencia de hipotecas que, en algunos casos, llegan a superar el valor de mercado de los correspondientes bienes. De hecho, en todas las comunidades las herencias tipo medias prácticamente no tributan en los casos de los familiares más cercanos.

Asimismo, la competencia fiscal a la baja en torno a estos impuestos choca de plano con las recomendaciones efectuadas por organismos como la OCDE y el Banco Central Europeo, así como con la insuficiencia de recaudación que tiene España respecto a la UE. Porque, aunque los ingresos tributarios podrían crecer ligeramente este año, no está el país como para dejar de recaudar ni un euro.

Carlos Cruzado | Presidente de los Técnicos del Ministerio de Hacienda (GESTHA)

¿Por qué conviene armonizar el Impuesto de Sucesiones?