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miércoles. 10.08.2022

Como servidora está mayor, la CA ha tenido a bien citarme en estadio Wanda Metropolitano para inocularme la vacuna de Astra Zeneka y,de paso, una buena dosis de convivencia, aire libre y realidad. Citado a las 10 y 20 de la mañana en un ejercicio de precisión germánica que, de entrada se antoja imposible, la realidad de la cosa es que la cola tiene vida propia y de allí no salí hasta las 12 bien pasadas a pesar de que me presenté con 10 minutos de antelación a la hora fijada. 

Lo primero que sorprende es el civismo y la buena organización de la espera: cada cual en su posición bien distanciado del resto de los citados llegados de kilómetros - muchos kilómetros - a la redonda. Primer apunte:

1º.- ¿Tan gordo es el montaje necesario que sólo se puede hacer en dos macro recintos como el Wanda y el Zendal? Misterio.

Como en todas las concentraciones humanas, los comentarios son variados, pero prende el buen tono y la ausencia de enfados, críticas y maldiciones. Segundo apunte:

2º.- Una vez más, los ciudadanos dan una lección de civismo, buena armonía y educación. Un 10 para nosotros, los modernos “quirites” sometidos a los caprichos del destino y del puñetero virus.

La cola avanza y al llegar a la puerta 34 del lado sur del estadio - muy bonito, por cierto- los currantes de Protección Civil nos organizan. Tercer apunte:

3º.- Muy bien por ellos, con educación, simpatía, ganas de facilitar y colaborar con todos, especialmente con los pocos que llegaban con limitaciones físicas. Muchas gracias a todos ellos, con bastante igualdad en cuanto a la distribución de sexos. 

Pasada la puerta, el pinchazo está cerca y se hace de forma rápida eficaz y simpática: dos preguntas y a volar. Cuarto apunte:

4º.-Todo el personal sanitario era del SUMMA, incluidos los que se encargaban de meter los datos del pinchado en el sistema informático que, por cierto, funcionaba con una lentitud exasperante. Hay que mejorar esa conectividad: lectores para el chip del DNI que van a toda mecha, por ejemplo. A ponerse las pilas.

Tras los apuntes, conclusiones:

A.- ¿Todo el estadio para 16 puestos de vacunación? ¿De verdad? Ante tan monumental instalación, uno se espera que hayan puesto no menos de 80 o 100  estaciones de vacunación, no 16 como había funcionando el miércoles 7 de Abril cuando yo estuve por allí. Eso está mal, me parece.

B.- Para la CAM parece que la distancia no existe, pero les recuerdo que la comunidad es grande y descentralizar un poco, ayuda. Por lo visto ya lo han pensado. A ello y rápido, por favor, que hace mucha falta.

C.- Colleja gorda para los responsables de tráfico del Ayuntamiento de Madrid: por favor, regulen los semáforos teniendo en cuenta la afluencia de tráfico al estadio. No parecen haberse dado por enterados de que ese estadio, estos días, es destino para miles de personas. Por favor, que alguien se de una vuelta por allí y mida los tiempos, que se le va a caer la cara de vergüenza.

D.- La sensación -no tengo el dato, así que en caso de equivocación, adelanto mis disculpas- es que se ha recurrido a personal voluntario de protección civil y Summa. Señora Ayuso: rásquese el bolsillo y contrate personal sanitario estable, reactive los centros de salud, abra las dependencias cerradas de todos los hospitales de Madrid, reabra el antiguo hospital de Puerta de Hierro y seguro que estos despliegues de grandes instalaciones para algo tan simple como poner vacunas, serán menos imprescindibles. 

Estoy prácticamente convencido de que la cosa marcharía más fluida.

Apuntes desde la cola de vacunación en Madrid