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sábado. 25.06.2022
Monedas

Parece lógico que el problema que ahora nos preocupe a todo el planeta y ocupe a gran parte de los políticos es el ataque de la Rusia de Putin a Ucrania. Guerras, intervenciones, ataques a otras naciones las ha habido muchas desde la II Guerra Mundial y en la mayor parte de ellas USA y sus presidentes han tenido un protagonismo detestable: solo lo de Vietnam y lo de Irak deja pequeño al actual ataque, pero lo que ha dado un tinte dramático, de consternación mundial ha sido la amenaza del presidente de la Federación Rusa de emplear armas nucleares aunque no haya especificado en qué situación.

La guerra en Ucrania está incidiendo en problemas como la inflación que, aun cuando no se han iniciado con el conflicto, están agravándole notablemente por los problemas de aumento de precios y dificultades de abastecimiento de bienes de primera necesidad, la gasolina, el petróleo, las energías, etc., derivados de la guerra. Recordemos que Ucrania es uno de los grandes productores mundiales de trigo y soja. Y el problema ahora es cómo evitar estos aumentos que pudieran degenerar a medio plazo a una inflación sostenida y no coyuntural como parece que es o pueda ser la actual. Ni mucho menos y a pesar de todo es la inflación más importante que las miles de vidas perdidas en la invasión a Ucrania –incluidas las del país agresor–, pero en el presente trabajo nos vamos a centrar en ese tema porque ha de haber tiempo y lugar para todo aun cuando las prioridades sean indiscutibles.

Centrándonos en la inflación hay que decir que para combatirla necesitamos dos cosas: saber los datos pormenorizados y disponer de un modelo analítico acertado que permita a la vez explicarla y disponer de instrumentos –que deben surgir fruto del análisis del fenómeno– para combatirla o, al menos, paliarla.


Dada la complejidad del artículo y para respetar al máximo las formulaciones que se realizan, reproducimos el resto del artículo en formato PDF [Ver aquí]


Tres análisis (explicaciones) de la inflación actual