lunes 24/1/22
EL “DELITO” DE SER POBRE

Vox, PP y C's aprueban en Alicante multar con 3.000 euros a indigentes y personas que viven en la calle

La criminalización de la pobreza es el sello de una derecha que avanza prepotente contra los más débiles, en pos de proteger los intereses de la repulsiva y dominante casta.
pobre

“Barcelona multa más de cien veces a un indigente por dormir en la calle”, rezaba un titular de Cadena Ser allá por el año 2012, cuando al comedor en donde el “acusado” acudía para alimentarse, llegaban las intimaciones con membrete del Ayuntamiento de la Ciudad Condal.

La derecha está preocupada por el incremento de “sin techo” que pernoctan en donde les pille la noche. No hace falta especificar que la preocupación esgrimida por Vox, PP y Ciudadanos respecto de los indigentes, lejos está de girar en torno a la problemática que sufren quienes carecen de todo. Atenta siempre a proyectos de ley que deshumanizan y al mismo tiempo rebelan la perversidad de un espacio ideológico reivindicativo del fascismo, el Pleno del Ayuntamiento de Alicante aprobó esta semana la prohibición de la mendicidad con multas que llegan a los 3.000 Euros.   

La normativa fue planteada por consenso entre el PP y Ciudadanos y ha provocado la reacción de PSOE, Compromís y Unides Podem que rechazan la criminalización de la pobreza. La medida, que ya fue aprobada, hace responsables de su situación a los más vulnerables, los castiga con penas económicas y, al mismo tiempo, les impone la estigmatización que condicionará el reclamo de sus derechos. Todo un maquiavélico engranaje que únicamente puede orquestar un ideólogo de la peor calaña.

La criminalización de la pobreza es el sello distintivo de una derecha cada día más inhumana y perversa

La resolución ha provocado la indignación de más de cuarenta colectivos que han  presentado un escrito en el que se solicita revisar la normativa y se sugiere el desarrollo de un plan integral de intervención social para proteger a las personas más vulnerables. “Estas personas deben contar con las condiciones materiales y humanas mínimas para el desarrollo normalizado de sus vidas”, sostienen las entidades que han manifestado su desacuerdo con la ordenanza.

La excusa del Concejal de Seguridad, José Ramón Gonzales, fue tajante: “No vamos a permitir que las mafias exploten a personas para ejercer la mendicidad”, manifestó, dando por hecho que los indigentes no son más que meros objetos, producto de la explotación mafiosa.

No es extraño que la derecha española impulse ordenanzas como esta. En junio de 2014 este mismo periódico publicaba un artículo titulado “Pinchos Para Indigentes”, en el que hacía referencia a la resolución del Ayuntamiento de Barcelona que aprobaba la colocación de pinchos y extensiones punzantes en los sitios públicos que podrían ser eventualmente utilizados por los “sin techo” para hacer noche.

“Esta ordenanza es una vergüenza, una mancha para la reputación de Alicante, realizada bajo los preceptos de la ultraderecha», señaló Xavier López, de Unides Podem. En este sentido, Natxo Bellido, de Compromís, ha condenado que «la exclusión social no se resuelve con sanciones» y ha reclamado «un programa de integración para mujeres y personas sin recursos”.

Y sí que lo es. La criminalización de la pobreza es el sello distintivo de una derecha cada día más inhumana y perversa. Una derecha que avanza prepotente contra los más débiles, en pos de proteger los intereses de la repulsiva y dominante casta.

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