sábado 25/9/21
ADSP de Salamanca

Algunas reflexiones sobre la pandemia del coronavirus en Salamanca

Salamanca ha sido una de las provincias de Castilla y León más castigadas por la pandemia Covid 19. A fecha de 9/06/2020 los datos oficiales son 4368 casos (3040 por PCR), 1258 altas y 368 fallecidos en hospitales. De hecho es de las pocas provincias del país que continua en la fase 2

 

1-LA PANDEMIA POR CORONAVIRUS

Con la pandemia por coronavirus en atención primaria hemos aprendido a cambiar radicalmente nuestra forma de trabajar.

Se adaptaron los espacios de trabajo, se anularon las consultas a demanda y programadas. .Los pacientes debían quedarse en su domicilio y llamar al centro por teléfono siendo atendidos por sus profesionales de referencia (destacar que así se solucionaron múltiples problemas administrativos que parasitaban las consultas). Se estableció un  triaje a la puerta separando pacientes que acudían con patología respiratoria de otras patologías urgentes no respiratorias. Las consultas por banalidades desaparecieron. 

A los pacientes con síntomas compatibles COVID, etiquetados como coronavirus posible, si no presentaban síntomas de alarma ni factores de riesgo, eran aislados durante 14 días en domicilio, explicando cómo hacerlo a ellos y a sus familiares, con seguimiento telefónico, y se les dio el alta a los 14 días de aislamiento y después de estar asintomáticos al menos cinco días.

A los contactos de los casos diagnosticados como posibles, que eran la mayoría, se les hacía vigilancia activa con control de temperatura durante 14 días y aislamiento en casos confirmados PCR.

En ambos casos la atención se hizo debidamente protegidos con EPI, gafas, guantes y mascarillas que, salvo al principio, no faltaron.

Con respecto al personal de enfermería de Atención Primaria, han sabido organizarse, distribuir las múltiples tareas de las que han tenido que hacerse cargo y del estudio poblacional nacional, demostrando u alta preparación para un trabajos comunitarios.

 El resto de personas que conforman la Atención primaria, auxiliares, celadores, personal administrativo. han adaptado su trabajo a la situación, haciendo labores como triaje, controlando el acceso, distribución y separación por patologías, siempre con amabilidad, conteniendo la ansiedad de los pacientes. Destacaríamos además la importante labor realizada por el personal de limpieza favoreciendo nuestro trabajo, higienizando el mobiliario y el centro de salud para disminuir el riesgo de contagio.

A nivel de área se conformo un “equipo COVID” que atendió  las llamadas de la población. Derivó a los pacientes estables a su centro de salud para seguimiento y a los pacientes inestables al hospital.

.De haber podido realizar test de Anticuerpos y PCR en los centros de salud, para confirmar nuevos casos y seguir sus contactos y convivientes se hubieran evitado contagios y aliviado la sobrecarga de las urgencias del Hospital.

Valoramos muy positivamente la capacidad de iniciativa y entrega de los miembros del EAP que nos ha unido funcionando como un auténtico EQUIPO.

2-Organización del  CAUSA, Complejo Asistencial de Salamanca, en la pandemia

Se organizó la asistencia sobre tres ejes fundamentales: medicina interna- neumología medicina intensiva y urgencias..

Organización en urgencias con la creación de un circuito especial para pacientes con sospecha de infección por coronavirus, que incluyó la ampliación de la unidad. 

 Atención a los pacientes más críticos que se llevó a cabo por médicos intensivistas, cardiólogos, anestesistas y pediatras intensivistas, ampliando la zona de camas de UVI a otras áreas.

La organización en hospitalización .Cuando fue imposible abarcar tal número de ingresos, comenzó la implicación de profesionales de todas las especialidades. Las guardias desaparecieron y dieron paso a la organización por turnos de mañana, tarde y noche, fines de semana y festivos incluidos. Se fueron abriendo plantas hasta que todo el CAUSA (12 plantas) se dedicó exclusivamente a la atención a los pacientes Covid. Se  formaron los equipos Covid, uno por planta, liderados por internistas pero en los que estaban médicos de todas las especialidades y dieron una atención multidisciplinar sin precedentes. Se formó también una unidad de cuidados intermedios por neumología, para ventilación mecánica no invasiva.

Se crearon algunas figuras-recurso interesantes que se crearon, como la del  internista consultor: Desde el minuto uno se habilitaron varios teléfonos que atendidos por internistas con la misión de responder dudas de médicos de AP y de organizar los ingresos desde urgencias (misión de locura, ya que hubo días de hasta 70 ingresos, donde estos médicos al teléfono no podían ni dormir), la figura del internista que hacía el seguimiento telefónico de los pacientes dados de alta, la figura de las gestoras de casos que eran el nexo de unión ente las familias y los pacientes y el proyecto Pasmicor, creado para prestar ayuda psicológica a pacientes, familiares y sanitarios que lo solicitasen.

También habría que destacar la enorme colaboración de otros servicios del hospital: riesgos laborales y medicina preventiva, farmacia, microbiología, bioquímica, que hicieron de urgencia las analíticas Covid, informática que puso ordenadores a diestro y siniestro.

Para liberar camas, se derivaron pacientes al Hospital de los Montalvos, y donde también había equipos Covid multidisciplinares.  La residencia de estudiantes Fonseca, acogió a los pacientes que estaban recuperados pero que necesitaban unos días de aislamiento

Hay que destacar la ilusión y el buen hacer de todos estos profesionales que se entregaron con generosidad a la atención de los pacientes. Se creó un compañerismo sin precedentes y que nos llevaremos para siempre.

3-Las Residencias y la pandemia.

Las residencias son instituciones muy heterogéneas en cuanto a tamaño, titularidad, personal, usuarios, etc.;hay realidades muy distintas. Si bien hace un tiempo fueron una alternativa residencial,  el perfil actual del usuario geriátrico suele ser persona mayor, frágil, pluripatológico, muy dependiente y que pertenece al SNS.

La llegada de la inesperada pandemia ha puesto a prueba este sistema socio sanitario, y parece que no estaba preparado. La morbilidad y la mortalidad absoluta y relativa así lo demuestra. La infraestructura de atención a crónicos (UCA, UCAI) desaparece, la A. Primaria se confina en los Centros de Salud, y los pacientes han de acudir a Urgencias a veces sin informes ni acompañamiento.

La Coordinación y Gestión de esta crisis ha correspondido a las Gerencias de Atención Sanitaria y a la de Servicios Sociales. Cada una ha creado sus unidades técnicas para recoger datos, transmitir información, formación práctica a su personal, normativas BOE y protocolos de actuación, conocer las necesidades de cada situación, improvisar, intentar solucionarlas y dotar de los recursos necesarios que han resultado claramente insuficientes al inicio.

 Un problema grave de partida ha sido la descoordinación normativa y de actuación entre las dos administraciones socio-sanitarias. Esto ha motivado la falta de previsión  y por tanto de prevención, formación, entrenamiento, dotación adecuada y fallos asistenciales. Los “pacientes ocultos del SNS”, como se ha denominado a estos pacientes geriátricos, son usuarios con derechos compartidos pero en tierra de nadie. Tienen asignado su Centro de Salud, su médico de AP que les reconoce para recetas, pañales,analíticas, derivaciones, etc. Pero, cuando van al hospital, la mayoría no tienen Hª Clínica abierta y actualizada en Medora (sistema informático del SaCyL). Queda mucho por hacer.

4. PROPUESTAS DE FUTURO EN AP

Replanteándonos nuestra organización y nuestra forma de trabajar

A nivel estructural, hacer una remodelación en la distribución de espacios; aumentar la seguridad del paciente y de los profesionales. Habilitar salas de esperas amplias y bien ventiladas, reservar espacio para la atención de pacientes contagiosos (por COVID y por otras infecciones respiratorias).

Cartelería informativa sobre medidas para prevención de contagios (lavado de manos, cubrirse la boca al toser, etc.), señalización de las diversas estancias del centro para evitar el vagabundeo de pacientes por los diferentes espacios.

 Facilitar sistemas de higiene de manos como dispensadores de solución hidro-alcohólica repartidos antes de entrar en las consultas, dispensadores de jabón y papel en lavabos y extremar la limpieza del centro con la periodicidad que se requiera.

Optimizar la gestión de la consulta telemática, seguir con el uso de receta electrónica, renovación de IT y de toda la papelería siempre que se pueda.

Potenciar la consulta a demanda telefónica que nos permite solucionar problemas banales o administrativos sin la presencia del paciente, priorizar la consulta presencial concertada para problemas complejos, y de esa manera, disponer más tiempo para valorar a estos pacientes.

Intensificar la interconsulta no presencial con el hospital, para evitar demoras y consultas inútiles; de esa manera se disminuirían las listas de espera, y las consultas serían más resolutivas.

Hacer el seguimiento de los pacientes crónicos potenciando la atención por personal de enfermería, con actos que aporten un valor añadido, dando más presencia a la educación y el adiestramiento del paciente para que se haga responsable de su salud.

Solicitar sólo las pruebas diagnósticas necesarias enfocadas al problema del paciente, y no de forma indiscriminada,

Potenciar la educación sanitaria de la población en medidas preventivas y hábitos saludables. Actuar más sobre la comunidad, en especial sobre la población anciana, para que se mantengan autónomos el mayor tiempo posible, evitando o retrasando el ingreso en residencias de ancianos, donde no deberían perder sus derecho a una AP de calidad. El tema de la coordinación de estos servicios socio-sanitarios precisa una regulación estricta, sin despreciar la ayuda de voluntariado y aprovechando los recursos que puedan aportar ayuntamientos y otros servicios públicos.

Por eso nos preguntamos cómo vamos a seguir a partir de ahora. Debemos mantener este espíritu, seguir potenciando el trabajo en equipo, afianzar los logros conseguidos y seguir luchando por revalorizar la Atención Primaria y darle el lugar y la importancia que tiene como base de nuestro sistema sanitario.

Pero, para ello, el esfuerzo de los profesionales no es suficiente, se precisa invertir en medios y en recursos humanos. Escuchamos en todos los medios de comunicación el mensaje que lanzan nuestros políticos asegurando que se va a reforzar la Atención Primaria. Este mensaje llevamos años escuchándolo, y ya no nos lo creemos. Como muestra baste decir que, en estos días que vamos a despedir otra promoción EIR y MIR de Medicina de Familia, no vemos que haya una política seria para fidelizarlos en nuestra Comunidad, a pesar del déficit de profesionales que sufrimos y que se agravará con las jubilaciones previstas en los próximos años.

Necesitamos que se haga una planificación sería, huir del hospitalocentrismo. Ya hemos podido comprobar lo que ocurre cuando al primer nivel asistencial no se le permite trabajar en su medio o no se le permiten hacer las funciones que le son propias (colapso de Urgencias y de consultas e ineficiencia del segundo nivel asistencial).

Tener un primer nivel asistencial potente y eficiente es mucho más rentable. Potenciar hábitos saludables en la población disminuye más la incidencia de las enfermedades que cualquier fármaco. Hacer más trabajo comunitario, aprovechar más la figura del trabajador social, crear alianzas con asociaciones de vecinos, ayuntamientos etc., podría favorecer, entre otras cosas, que nuestros mayores puedan vivir en su entorno familiar y evitar recluirse en una residencia de ancianos; no hace falta que recuerde el precio tan caro y doloroso que hemos pagado.

También se podrían abordar más eficazmente problemas sociales (exclusión social, ayudas a personas en dificultades económicas, problemas de violencia de género, etc.). Nosotros, por nuestra especialidad, sabemos que el entorno social y laboral influye más en el desarrollo de enfermedades que cualquier otra causa. Esa es nuestra fuerza, conocemos las enfermedades que afectan a nuestra población y conocemos a nuestra población y sus condicionantes.

Asociación de Defensa de la Sanidad Pública de Salamanca

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