viernes 15/10/21
TRIBUNA DE OPINIÓN

Del Día de la Victoria al Día de las Fuerzas Armadas

desfile victoria franco
Desfile de la Victoria

Este martes día 12 de octubre de 2021, el Desfile de las Fuerzas Armadas vuelve a campar Madrid, celebrando así el Día de la Fiesta Nacional o el Día de la Hispanidad, con parada militar, presidida por los reyes.

Hagamos una breve historia de este desfile.

El 1 de abril de 1962, el periódico Diario de Navarra, en portada, y con un titular en cuerpo 24, proclamaba el XXIII Aniversario de la Victoria. Reproducía, junto con una foto del dictador, el último parte de guerra: “En el día hoy, cautivo y desarmado el Ejército rojo, han sido alcanzados por las tropas Nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado”.

diario navarra 1

Para juzgar el espíritu y el pensamiento que los franquistas de Diario de Navarra mantenían frescos de la guerra, después de que hubiera transcurrido toda una generación, es muy ilustrativo recordar una especie de editorial sin firma -se supone que de su director, Raimundo García García, alias Garcilaso, donde repetía lo mismo que dijo el 18 de julio de 1936, y que ahora, en 1962, repetiría de forma literal.

De ninguna de las maneras podemos plantear esa contienda como una simple guerra civil. No era un sistema político, ni una cuestión dinástica la que se debatió en los campos ensangrentados de España, sino dos conceptos distintos de filosofía y de vida. Fue, ni más más menos, la primera gran batalla ganada al comunismo internacional, tal vez la única gran batalla en que el concepto materialista de la Historia, con todas sus secuelas, fue fulminantemente derrotado. España, hoy, hace exactamente veintitrés años, supo resolver satisfactoriamente y oportunamente, con dolor y con sangre, es verdad, su destino futuro, cosa que hoy preocupa a la mayor parte de la humanidad. Y por eso es España uno de los pocos países que gozan de una paz y de una seguridad realmente excepcional en el mundo de ahora”. Con un par.

En 1964, la fórmula “Día de la Victoria” cambió su denominación por el de “Desfile de la Paz”, en conmemoración de los 25 Años de Paz en España. A pesar de este camuflaje conceptual, su contenido de exaltación golpista y militar siguió sin variar lo más mínimo.

Diario de Navarra, el 2 de abril de ese año, reflejó el acto celebrado en el Valle de los Caídos (Cuelgamuros), describiendo el Te Deum de los XXV años de paz, con la asistencia del príncipe Juan Carlos y su esposa Sofía de Grecia. El titular, muy gráfico, señalaba que “se conmemoró el XXV aniversario de la Victoria”, confundiéndolo con el de la Paz, dos conceptos nada compatibles. Y, bueno, quizás, dijo bien, porque nunca hubo esa Paz. Solo victoria.

En esa ceremonia aludida, figuró como maestro principal el cardenal primado Pla y Deniel, que hizo los honores a Franco, vestido para la guerra que no para la paz, no en vano iba embutido en su uniforme de capitán general, luciendo en el pecho la Gran Cruz Laureada de san Fernando; enarbolando, por si no quedase claro quién mandaba, el bastón de mando de los ejércitos Tierra, Mar y Aire. En el atrio de la Basílica, le esperaba el cardenal, que le dio a besar el lignum crucis, al mismo tiempo que le ofreció agua bendita para santiguarse. Luego, bajo palio, precedido por la cruz alzada, iniciaría su entrada procesional en el templo a los acordes del himno nacional interpretado por un órgano. Si dicha ceremonia era un canto a la paz, fue, desde luego, la paz de la que siempre se habló en España en el bando vencido: la paz de las tapias y la de los cementerios.

Muerto el dictador, la fecha del desfile se trasladó al 30 de mayo. La intención inicial del gobierno fue eliminar su denominación de origen, “Día de la Victoria”, pero encontraron la férrea oposición de Capitanía General de Madrid. A pesar de ello, al año siguiente, en 1977, el desfile se llamó “Día de las Fuerzas Armadas”. Una denominación que para semejante viaje no se precisaban tales alforjas.

Nadie pondrá en duda que este desfile fue herencia clónica del Desfile de la Victoria, es decir, un desfile de exaltación golpista y que celebraba el triunfo de los militares africanistas contra la II República. Y no otra cosa, por mucha parafernalia palabrática que le echaban los oradores botafumeiros del régimen.

El gobierno de Rodríguez Zapatero intentó cambiar el formato de celebrar el “Día de las Fuerzas Armadas”, incluyendo una serie de actividades cívico-militares para promocionar dichas Fuerzas y así tenerlas contentas y de paso aminorar, ingenuamente, su significado esencialmente belicista.

Fue un intento de resignificación tan imposible como inútil. Pues no había nacido todavía ningún ariel sintético democrático capaz de borrar el fondo fascista de esta celebración.

diario navarra

En definitiva, Desfile de la Victoria, Día de la Victoria, 25 años de Paz, Día de las Fuerzas Armadas… serán siempre denominaciones detríticas que sirvieron para referirse a la misma sustancia semántica repugnante: golpismo, fascismo y franquismo.

La ley de la Memoria Histórica debería incluir en su programa de limpieza franquista dicha festividad, puesto que, no solo se exalta el triunfo del golpismo sobre la democracia, sino que se enaltece sin más, gratuitamente, la fuerza armada.  ¡Y de qué manera!

Tales gestos de poder no son propios de una democracia que debería aspirar a la paz perpetua, como postulaba el filósofo Kant.

Del Día de la Victoria al Día de las Fuerzas Armadas