domingo. 21.07.2024
Sociedad

Zapatelas: proyecto solidario impulsado por Manuela Carmena

Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial. Cuando se atraviesa el dintel de la puerta se tiene la agradable sensación de que allí se confeccionan prendas primorosas, cosidas con los hilos de la bondad y de la solidaridad. La vista se vuelve loca, una no sabe bien dónde poner los ojos, porque los objetos y las prendas que se muestran en las estanterías de Zapatelas derrochan colorido, imaginación y agrado: casitas de muñecas y muñecos confeccionadas con suaves retales de colores; Mandelitas, prendas exactas a las camisas que llevaba Nelson Mandela, pero en tamaño diminuto, fabricadas con esas mismas telas africanas del mejor algodón; Manuelas y Manolos, muñecas y muñecos de cabeza grande “porque piensan mucho”; pequeños zapatos y patucos para bebés hechos de lana, fieltros y telas de mil colores…

Pero, ¿qué es Zapatelas? ¿Por qué se creó, con qué fines; por quienes y para qué?

Como he afirmado en la primera frase de este reportaje, “Zapatelas es una tienda de ropa infantil especial”, es un amplio proyecto trenzado y cosido con los hilos y las telas de los colores de la solidaridad.

Manuela Carmena, jurista durante treinta años, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, y comprometida luchadora por los Derechos Humanos (que ahora ha dado el salto a la política activa como candidata a la alcaldía de Madrid por la lista de Podemos para Ahora Madrid), y un grupo de jubilados entre los que se encontraban el abogado Ignacio Montejo (recientemente fallecido) y Gloria Bombín, crearon la sociedad limitada “Yayos emprendedores”, una empresa social de capital de beneficio de interés general, cuyo propósito era ayudar a crear empleo. En 2011 Carmena se puso a diseñar y a crear alegres zapatos diminutos con unas telas antiguas heredadas de su suegra y pusieron en marcha un proyecto inicial en la cárcel sevillana de Alcalá de Guadaira en el que las presas aprendían a hacer los zapatitos de bebé, con los patrones y las telas de Manuela, en un taller ocupacional y desde la tienda se les daba salida. A partir de ahí, el proyecto ha ido creciendo.

“Yayos emprendedores” unió sus fuerzas a la ONG “Cosiendo el Paro”, que organizan cursos de formación en cárceles y talleres sociales, en los que enseñan a coser a hombres y mujeres que aprenden este oficio. “Yayos emprendedores” suministra los diseños, los patrones de las prendas y las telas, y compra a los talleres sociales los artículos confeccionados y se comercializan a través de la tienda Zapatelas. De Igual modo, Instituciones Penitenciarias factura a “Yayos Emprendedores” los artículos realizados por los presos y las presas, que cobran una cantidad con cada pieza terminada. Tanto las personas que trabajan dentro de cárceles como la de Aranjuez o la de Alcalá-Meco, como las mujeres paradas e inmigrantes que aprenden en talleres de inserción social en Madrid (de la Fundación Lacalle y de Amigos del Padre Llanos), tienen así la oportunidad de aprender un oficio y realizar un trabajo que alivia su situación, cobrando una cantidad por los artículos que producen, que luego se venden en Zapatelas. Todo lo recaudado en la tienda se vuelve a reinvertir en el propio proyecto social y en la compra de materiales, porque la empresa “Yayos emprendedores” es de beneficio social y no reparte beneficios privados entre sus socios.

Manuela Carmena defiende este proyecto con mucho entusiasmo y su cabeza bulle buscando miles de posibilidades creativas

Zapatelas (que se encuentra en la calle Manuela Malasaña, 21 de Madrid ) comenzó solo comercializando patucos de lana y zapatitos amables y suaves para los pies delicados de los más chiquitos y de ahí pasaron a confeccionar ropa, como las Mandelitas, que son camisas exactas a las que llevaba Nelson Mandela pero para niños, y que están fabricadas con algodón surafricano de la mejor calidad. Con el tiempo y aplicando dosis considerables de imaginación se ha ido ampliando la oferta de esta pequeña tienda con muchos más artículos para niños y niñas todos ellos creados con telas de colores y lanas, como casitas de muñecas, antes mencionadas, ositos a rayas que recuerdan los trajes clásicos de los presos, Manuelas y Manolos, que son muñecotas a las que les ha crecido la cabeza “porque piensan mucho”,-comenta divertida Manuela Carmena-, la ratoncita pérez en su mecedora, libros de fotos (también con las páginas hechas de tela) para que los niños y las niñas vayan contando en imágenes sus momentos preferidos y “les ayuden a reconocerse y reconocer sus sentimientos y afectos” …

Manuela Carmena defiende este proyecto con mucho entusiasmo y su cabeza bulle buscando miles de posibilidades creativas para comercializar mejor los productos y continuar ampliando el negocio para dar empleo a más personas. Me explica que todos los objetos y las prendas que se venden en la tienda son plenamente artesanales y que tienen el valor añadido de la cooperación “entre las personas que tenían sus manos en paro forzoso por encontrarse privadas de libertad y las personas, que fuera de las prisiones, tenían sus manos también paradas por falta de empleo”. Además, los juguetes tienen una orientación no sexista, tampoco belicista, y cumplen con todos los parámetros de seguridad.

Entre las personas presas y las personas libres, con el apoyo de “Yayos emprendedores” y “Cosiendo el Paro”, han conseguido formar un gran grupo de trabajo que les permite mirar de cara al futuro. Proyectos como éste, por pequeños que sean, son los que nos acercan a la utopía, a otro mundo posible, en el que la economía y las empresas estén al servicio de las necesidades de las personas.

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