Happy Birthday Mr.President

Foto: Casa Rosada
Foto: Casa Rosada

El presidente argentino, Mauricio Macri, celebró el jueves su 59 cumpleaños soplando las velas de una gran tarta en la Casa Rosada

Macri sopló las velas y pidió sus tres deseos. Ojalá que al menos uno de ellos sea un mínimo de sensatez

Mientras los medios oficialistas analizaban los entresijos del convite, y se afanaban en ese sustancial esfuerzo -al que ya nos tienen acostumbrados- para captar alguna frase publicable que pudiera salir de la boca del primer mandatario, otros medios de escasa llegada viralizaban en portales y redes sociales la noticia que daba cuenta del autoregalo que el presi argentino decidió hacerse. El portal diarioregistrado.com informaba que “Mauricio Macri compró una camioneta blindada por 2 millones de dólares”. Según trascendió, el equipo responsable de la seguridad presidencial decidió, por orden del presidente, desembolsar esa astronómica cifra para adquirir un nuevo coche blindado.

Los periodistas a sueldo, con sede en grandes corporaciones mediáticas, prefirieron la nota de color. Las maniobras de Macri y la vicepresidenta de la Nación, Gabriela Michetti, que lo ayudó en la tarea de soplar las velas, fueron una suerte de anécdota; una más de esas que tanto agradan a quienes, desde que el nuevo gobierno asumió, consumen tanto pan y tanto circo como a sus manipuladores del salga del forro.

Mientras esto ocurría, es decir, mientras Macri soplaba velas en vivo y en directo, los ecos de las nuevas disposiciones que el Ministerio de Seguridad ha resulto ejecutar, ya se comenzaban a observar con mayor virulencia. Según María del Carmen Verdú, referente de la Correpi, Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional, el “gatillo fácil” (en criollo: abuso de poder policial) es “una política de Estado”.

Hace unos días, el presidente argentino elogió la labor de Luis Chocobar, policía que mató a tiros a un ladrón. El asunto es que esta práctica acaba de ser ordenada por el Ministerio de Seguridad de la Nación y se traduce en disparar primero y preguntar después. Chocobar se excedió en el uso de su legítima defensa; aunque el presidente argentino decidió reunirse con él, para felicitarlo por su accionar.

Los casos de abusos policiales, denominados “gatillo fácil”, se cobran una vida cada 25 horas, según informan desde Correpi. Su titular, María del Carmen Verdú, sostiene que “solo en el primer año de gestión, el gobierno de Macri superó a sus antecesores. Nunca hubo una brecha tan corta como esta, de un muerto cada 25 horas. Entre 2003 y 2015 era de una víctima cada 28 horas y entre el 83 y el 2003 la relación era un muerto cada 30 horas”. Verdú denunció además que “hay casos de hostigamiento todos los días. Algunos tienen visibilidad, pero otros no trascienden. El año que viene seguramente sumaremos casos de 2016 que no pudimos computar. Por ejemplo el del gendarme que baleó en un riñón a un muchacho en Burzaco. A las pocas horas, a tres calles de allí, un policía local le metió dos tiros por la espalda a un chico de 19 años. Eso no salió en ningún lado”.

Si a este particular método de “hacer justicia” le sumamos la intención del gobierno en aplicar la “pena de muerte porque, según el asesor del oficialismo, Jaime Durán Barba, “la gente se lo pide en la calle y son la mayoría”, bien podríamos completar la lista de derrapes de un gobierno que ordena disparar contra cacos no oficiales y pone a salvo a sus grandes ladrones.

Macri sopló las velas y pidió sus tres deseos. Ojalá que al menos uno de ellos sea un mínimo de sensatez.