Elogios al despido libre y del bajo precio de la mercancía humana

Antonio Baylos | Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla La Mancha
nuevatribuna.es | Actualizado 21 Febrero 2011 - 03:37 h.

nuevatribuna.es | 18.02.2011

Igual que el discurso machista, el discurso esclavista parecía inconcebible en las personas “civilizadas” y, como el racista, se veía proscrito y reprimido cuando asomaban sus trazas engarzadas en un razonamiento un poco más complejo o articulado. Parece sin embargo que los vientos que acompañan a la crisis económica han recuperado estos arquetipos incompatibles con la democracia y con la cultura de la civilización europea a estas alturas del siglo XXI.

Viene esto a cuenta del reciente elogio que en el periódico que tiene la segunda tirada nacional, “El Mundo”, realiza uno de sus columnistas sobre el despido libre. Hace un año, en febrero del 2010, un reputado modisto y empresario, Adolfo Domínguez, urgió al Gobierno a implantar un "despido libre, sin trabas administrativas ni judiciales" en el mercado laboral para que la gente se gane "cada día" su puesto de trabajo y así solucionar la crisis en España, pero en esta ocasión Salvador Sostres – que así se llama el columnista – elogia el libre desistimiento del contrato de trabajo por parte del empresario acompañado de un violento ataque contra los sindicatos. Lo que dice este creador de opinión es lo siguiente : “El despido libre es el anatema de los sindicatos, pero como suele suceder cuando se trata de los sindicatos, es también la solución más justa e inteligente. Toda indemnización por despido es un asalto a punta de navaja en un país infectado de jueces sindicalistas que cada despido lo hallan improcedente. Los derechos del trabajador los garantiza el empresario que los paga. Sin empresarios no hay riqueza, ni puestos de trabajo, ni sindicatos, ni tan siquiera liberados sindicales (…) Robar no es nunca una solución: y el sistema sindical es un atraco que debe cesar para que crear riqueza vuelva a ser estimulante y no esta Ciudad Juárez en que se ha convertido la política laboral española”.

De esta manera, la reivindicación del despido libre como forma de creación de riqueza – algo en lo que coinciden el columnista de El Mundo y el modisto-empresario - se presenta como un sucedáneo del objetivo principal, la erradicación del sistema sindical como solución “justa e inteligente”. La reivindicación por tanto de un trabajador sin derechos, la “desinfección” (“desratización” sería quizá más apropiado para el columnista) del país respecto de los sindicatos y de los sindicalistas – entre ellos una extraña categoría de los “jueces sindicalistas” - implica el elogio del esclavismo y del trabajo forzoso como paradigma social y económico a imponer en un país como España. Este discurso se podría tomar por lo que es, un exabrupto post-fascista, si no fuera por el silencio que le ha rodeado. Resulta llamativo en efecto que este discurso no haya encontrado ninguna respuesta, como sin embargo si sucedió con otras afirmaciones repugnantes de este mismo columnista del gran rotativo madrileño dichas en un programa de televisión en el que participaba. Nadie ha dirigido una carta de repulsa, promovido un boicot, exigido la expulsión de este personaje de un diario importante del país. Se dirá que la catadura moral del personaje aconseja no dar relieve a lo que dice, pero se olvida que el relieve lo da la tirada del periódico en el que trabaja, y los cientos de comentarios extremadamente favorables que tiene en el blog de El Mundo. Lo más llamativo es la insensibilidad social en la opinión pública y la carencia de respuesta colectiva y política ante tales elogios de la violencia de clase, del desprecio hacia el trabajo y del odio hacia el sindicato como figura que simboliza la dignidad social colectiva. Esta apatía social felizmente no se manifiesta cuando el discurso es machista o racista, porque esos supuestos siempre hay un debate vivo en cuanto se subraya la incompatibilidad de esas afirmaciones con un marco de convivencia democrático.

En este contexto de antisindicalidad extendida y remachada desde todos los ámbitos en la opinión pública que se presenta explícitamente como complemento directo de la negación de cualquier demanda de derechos para el trabajador considerado un ser social subalterno y subordinado a los procesos de creación de riqueza, no es de extrañar el contagio de este virus autoritario y antidemocrático. De esta forma, el propio Secretario de Estado de la Seguridad Social, don Octavio Granados, ha acudido a lo que definió en una comida organizada por la Agrupación de Periodistas de Información Económica (APIE), como “términos comerciales” para explicar que las medidas contenidas en el plan de fomento del empleo – objeto por cierto del acuerdo con los sindicatos – buscaban “poner barata la mercancía de nuevos trabajadores” para que estos fueran cotizantes al sistema. A este alto cargo público conviene recordarle que este tipo de argumentos fue ya utilizado en la crisis de los años 90, con consecuencias desastrosas para la Seguridad Social, pero al margen de este hecho evidente, el discurso que normaliza el precio (bajo) de la mercancía humana como un valor para el sistema es, en si mismo, profundamente antidemocrático y desprecia la dignidad del trabajador como ciudadano y como persona. No se trata sólo de una “desafortunada expresión” como han subrayado los medios de comunicación exculpatorios, sino un modo de pensar la política y la economía en términos radicalmente opuestos a la cláusula del Estado social de nuestra constitución. De forma indirecta en ese discurso hay además una aproximación a la función sindical que concibe a los sindicatos como portadores de la mercancía trabajo a un mercado en donde la ofrecen a bajo precio para conseguir colocarla en mayor número. No es desde luego una visión que se corresponda con la realidad, pero no por ello es menos evidente que se trata de una consecuencia directa del argumento expresado “en términos comerciales”.

Es por tanto importante que el sindicalismo español esté atento y reaccione ante estas manifestaciones culturales tan agresivas respecto de su actuación y de sus funciones, que van apareciendo e instalándose en la opinión pública sin apenas resistencia ciudadana. Eso requeriría posiblemente abrir un frente de reflexión sobre la posición del sindicato en los medios de comunicación y sobre la progresiva configuración de éstos como estructuras de opinión opacas y resistentes a cualquier penetración democrática, en abierta contradicción con los derechos de libre expresión y de información que recoge la constitución. Pero eso será motivo de otras intervenciones. Permanezcan atentos a la pantalla.

Antonio Baylos | Catedrático de Derecho del Trabajo. Universidad de Castilla La Mancha
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Como ya se ha comentado en muchos artículos de los aquí publicados y en otros medios, la salida a la crisis está diseñada desde la ideología neoliberal que de una forma muy agresiva trata de robar a los trabajadores los derechos sociales conquistados en coyunturas anteriores. La resistencia a esta política está encabezada por los sindicatos que son las únicas organizaciones con una base social suficiente para hacer frente a esta agresión. El Partido Socialista a sucumbido al poder económico neoliberal, la izquierda minoritaria parlamentaria y extraparlamentaria no están en condiciones de aportar grandes apoyos. Por este motivo los sindicatos de clase son el blanco de las agresiones del neoliberalismo, !hay que reducir su influencia de forma urgente!.
Por ello es sumamente importante la intervención pública de intelectuales, como el catedrático que firma el artículo Sr. Baylos, Que junto a otras personas de la vida pública: artistas, políticos, sindicalistas, religiosos, ciudadanos comprometidos, deportistas, etc. aúnemos esfuerzos para contrarrestar esta estrategia regresiva y conseguir una plataforma que impulse una salida a la crisis progresista, que respete la dignidad humana y los derechos de las personas.

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escrito por Jose Rafael Martínez hace 1 año
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Estimado Antonio "es por tanto importante que el sindicalismo español" y sus sindicalistas, recobren el prestigio que van perdiendo ante los trabajadores y el conjunto de la sociedad. Con ello desaparecerían esos intentos permanentes de hacer leña del árbol ya caído. Por cierto "el compañero" Octavio Granado inaugura jornadas en CC.OO. con la entradilla "Compañeros y compañeras".

Salud Compañeros

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escrito por Gregorio Benito hace 1 año
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Siendo importante la observación sobre la opinión de Sostres, a mi parecer, resulta más "llamativa", aunque no más sorprendente, la expuesta por Octavio Granados, sobre la mercantilización de los trabajadores (el factor trabajo de la microeconomía neoclásica) y su apuesta por el vaciado del mercado de trabajo en base a precios asequibles.
Un psicoanalista diría que para Octavio Granados la fuerza de su subconsciente ha sido de tal calibre, que ha permitido emerger un mensaje "moralmente reprobable".
Mucho me temo que a estas alturas nos sorprenda más la "verbalización" de la filosofía que subyace en la política económica del gobierno, y de los partidos que le apoyan, y se le oponen (PSOE, PNV, CC, Ciu y PP), que la ejecución callada, y "justificada" desde la práctica totalidad de los medios de comunicación, de dicha política.
Estando totalmente de acuerdo con el contenido del artículo, a mi parecer, la señal de alarma no debe encenderse únicamente en las sedes sindicales, sino en las "sedes" de todos y cada uno de los ciudadanos de este país.

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escrito por navarrico hace 1 año
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"En las húmedas y frondosas selvas tailandesas existe un hongo (Ophiocordyceps unilateralis) que es capaz de introducirse en el interior de cierta especie de hormiga, y desde dentro la manipula en su beneficio. No solo pasa con este hongo y con este tipo de hormigas... pero bueno, otro día hablaremos de esos....
El hongo parásito obliga a la hormiga a la que infecta, a morir en el lugar más adecuado para que el hongo crezca y se reproduzca. Básicamente les obligan a encontrar un lugar húmedo y alejado del sol, luego la hormiga zombi, clava sus mandíbula (en el envés de la hoja) y se agarra fuertemente con sus patas. En ese momento muere, el hongo empieza a desarrollarse, y la hormiga le ha servido de base, ya sea como cobijo bajo se exoesqueleto o como base para desarrollarse completamente."
Direis que tiene que ver esto con el tema del artículo, a mi me parece que mucho, es así como actua la sociedadcon una falta de conciencia de ser manipulado que son incapaces de defenderse.

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escrito por Ara hace 1 año
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Muy bien Antonio,como siempre Javier Fernandez

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escrito por javier hace 1 año
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MUY BUENO Y OPORTUNO. A RAIZ DEL ACUERDO QUE SOBRE LOS LIBERADOS SINDICALES HAN FIRMADO LOS SINDICATOS Y LA COMUNIDAD DE MADRID, ME HA LLAMADO PODEROSAMENTE LA ATENCIÓN UNA TERTULIA EN LA SER, DONDE LA INMENSA MAYORIA DE LOS TERTULIANOS PEDIAN DIRECTAMENTE LA SUPRESION DE LOS SINDICATOS EN LA FUNCION PUBLICA, Y ADEMAS SU ARGUMENTO ERA QUE LOS SINDICATOS ERAN IMPRESCINDIBLES EN LAS FABRICAS Y EN LOS LUGARES DONDE EL EMPLEO ESTABA EN RIESGO, PERO NO EN LAS ADMINISTRACIONES PUBLICAS, DONDE TODO ESTA GARANTIZADO: EMPLEO, SALARIOS, DERECHOS (SEGUN LOS TERTULIANOS, CLARO!). HAY CIERTAMENTE UNA HEGEMONIA ANTISINDICAL PREOCUPANTE Y ADEMAS CALA COMO LLUVIA FINA EN GRAN PARTE DE LA SOCIEDAD. CREO QUE EL SINDICALISMO Y LOS SINDICALISTAS DEBERIAN RESPONDER EN CADA MEDIO, A CADA AGRESION, PORQUE SINO SE ACABARA GENERALIZANDO UNA OPINION ANTISINDICAL PREOCUPANTE, QUE HOY POR HOY DESTILAN CASI TODOS LOS MEDIOS DE COMUNICACION. REFLEXIONES COMO ESTE ARTICULO SON CLARIVIDENTES E INVITAN A PASAR DE LAS MUSAS AL TEATRO.

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escrito por antonia hace 1 año

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