spinela146El Éxodo advierte: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás". El fanatismo interpretativo de la palabra de Dios ha torcido muchos renglones para hacer lo contrario de lo que predica. Vaya, si no, el recordatorio de las más las más de 200 vírgenes y cristos que ostentan cargos honoríficos o militares en nuestro país: 185 como alcaldes o alcaldesas honorarias, y otras 16 condecoradas militarmente como capitanes generales, siendo las únicas (además del Rey) que pueden optar a tal honor, convertidas en una paradójica inspiración para la guerra y la justificación de la violencia, cuando nace en el seno de las instituciones, donde los ángeles de la guarda aparcan coches oficiales.

Desde el S. XV, España solo ha sido aconfesional durante la Segunda República y en la actual democracia que, tras cuarenta años de dictadura católica, apostólica y romana, lo plasmó en la Constitución. Pero prevalece el concordato con la Santa Sede pese a que, según el último barómetro del CIS, el 59% de los ciudadanos se declara no practicante y que desde 2009 los enlaces civiles superan a los religiosos y una amplia mayoría social, de todas las ideologías, aprueba el aborto, el matrimonio homosexual u otros hitos alejados de los dogmas católicos.

Desde el S. XV, España solo ha sido aconfesional durante la Segunda República y en la actual democracia que, tras cuarenta años de dictadura católica, apostólica y romana, lo plasmó en la Constitución

Si entramos en materia y nos atenemos al precepto que indica que Dios hizo al hombre a su imagen y semejanza, no hay por dónde coger la reciente condena que el juzgado de lo Penal número 1 de Jaén viene de hacer a un joven colombiano, multándolo con 480 euros por atentar contra los sentimientos religiosos al publicar un fotomontaje de Jesús Despojado donde sustituye la cara de la imagen por la suya propia. Lo cierto es que las sagradas escrituras no se manifiestan en términos de cánones de belleza y ponen bajo el manto divino a todos los seres humanos, de cualquier raza, aspecto y condición, y D.C.D. es un muchacho de rasgos correctos, piel morena y ojos oscuros que, en lugar de una corona de espinas sobre la frente, lleva un piercing en la nariz que ha provocado la demanda de la Cofradía de la Amargura.

Tanto exceso de celo se ha convertido en una provocación para muchas otras personas que se apoyan en el derecho a la libertad de expresión, cuanto más si se refiere a una manifestación artística como la fotografía. Dicho con todo respeto, la sentencia se cubre de gloria al tener en cuenta el alegato de la Fiscalía que califica al fotomontaje como "vergonzosa manipulación del rostro de la imagen (…) con manifiesto desprecio y mofa hacia la cofradía con propósito de ofender".

A este paso, llegaremos a ver la excomunión en el Código penal...