El follón que se ha armado por la irresponsabilidad de Rajoy no sé en qué puede quedar, pero pinta muy mal.

Primero suspende el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Después no se digna hablar y negociar con las autoridades catalanas y se despatarra en su dolce far niente, esperando que pase el temporal. Pero el temporal viene cargado como un tsunami. Catalunya es un país cuya gente tiene una concepción de su lengua y costumbres muy suyas y muy amadas.

Cierto que ha habido, durante años, mandatarios de la derecha catalana que, al igual que el PP, se han dedicado a robar, y, de momento, muy poco les ha sucedido y nada han devuelto. Derecha con derecha/ ladrones con ladrones todo queda en el mismo saco.

El tema que ahora nos trae es el deseo de un referéndum por parte de los catalanes, el derecho a decidir. Per se tal derecho es absolutamente legal. Y si Rajoy se hubiese avenido a dialogar con el president Puigdemont, muy posiblemente podrían haber llegado a un acuerdo. Estoy convencida de que el pueblo catalán, aparte de querer decidir su futuro, de haber habido en España un presidente normal, dialogante y hábil, el resultado del referéndum hubiera sido negativo.

Pero no. Rajoy no es nada de lo mencionado más arriba. Rajoy es arrogante, orgulloso y nada dado a ceder. Su estirpe es superior a la de la mayoría de los mortales. Así lo afirmó en un vergonzoso artículo de 1983, que recuerda el pensamiento hitleriano.

Por ese y por más motivos Rajoy no se ha rebajado a dialogar con Puigdemont. En lugar de ello, ha movido al mundo judicial, al Tribunal Constitucional y a toda la policía (como para que en España se produzca ahora otro atentado yihadista o como les venga en gana). Ha obligado al Parlament catalán a actuar de forma no habitual, y así lo han hecho, por el desprecio del gallego en imponer su autoridad porque sí. Está prometiendo Rajoy que el referéndum no se producirá. Ha ordenado destruir las urnas y las papeletas de voto, con la contundencia que haga falta. Ha ordenado cerrar la web oficial del referéndum, pero la Generalitat lo reabre minutos después. 
Es un tira y afloja que no lleva a ninguna parte más que a crear un clima de odio entre los catalanes y entre los españoles que no se le puede perdonar. Incluso el "Preparao" ha tenido que intervenir -le va mucho en ello, pues, como en Cataluña se decida la República, el resto de españoles se van a sumar y rápido, muy rápido-. ¿De qué van a comer, en ese deseado caso, los borbones?

Felipe, el "Preparao" ha dicho : La Constitución prevalecerá frente a quienes quiebran la convivencia”. La "convivencia democrática" alcanzada en España solo es posible "si las leyes son atendidas y cumplidas por los ciudadanos y por las instituciones", advierte Felipe VI. Imagino el dolor de tripas que le corroería mientras pronunciaba esas palabras.

Lo peor es el fenomenal lío que Rajoy y los suyos han montado, confundiéndolo todo, qué es lo bueno y qué es lo malo. El malestar interior de tanta gente no se lo podemos perdonar. Y mientras, siguen casos de corrupción de la que él y su gente del PP son expertos. Y el fuego producido y provocado este domingo en el Palacio de Justicia de Valencia es otra de las maneras de hacer desaparecer pruebas de sus felonías. No sabemos qué va a suceder ahora o a quién le toca el turno en el "adiós, mundo cruel".

Suceda lo que suceda, los catalanes son muy catalanes y sus ideas son muy suyas y las defienden con uñas y dientes, hay que tener en cuenta que la responsabilidad última recae en el Presidente del Gobierno. Y nada bueno podemos esperar.