La excusa de Catalunya desde los partidos monárquicos

amorosHe manifestado públicamente, en el tema tan "de moda" en los momentos presentes, que amo a Catalunya y que NO soy independentista. A pesar de esto último, me he rebelado contra el gobierno del PP, contra el art. 155 y contra la manera de aplicarlo estos que mandan en el Estado español.

Van a por Catalunya. Desde hace tiempo, han sido los encargados de crear el odio contra este país. La catalanofobia es producto de esta derecha heredera de Franco y que tanto ha alertado el resurgimiento de los grupos neofascistas, con un odio inquisitorial contra la lengua catalana, contra su cultura, contra su forma de vivir. Ello ha incentivado que el pueblo catalán ansíe no pertenecer a España. Otra exageración, ya que se toma la parte por el todo. Somos muchos, muchísimos, los que admiramos a Catalunya, hasta el punto de que, en el conflicto actual nos hemos posicionado claramente al lado de esta.

No es cierto, como los monárquicos afirman, que Catalunya se haya partido en dos mitades. Inés Arrimadas (C's), andaluza, también de corazón, aunque con ansias de liderar una nación cuya lengua no le he oído hablar, no tiene empacho en mentir al afirmar que, en los momentos presentes, haya dos "Catalunyas". Es mentira. Los catalanes siguen unidos, es mucho y bueno lo que los ensambla.

Cierto es que, cerca de las elecciones promovidas por Rajoy para el 21D, haya distintas sensibilidades de cara al gobierno de la Generalitat.

¿Qué hay independistas y no independistas? Naturalmente. Igual sucede en el Estado español cuando hay elecciones generales o autonómicas. Son distintos los partidos y su concepción del Estado los que conforman las listas para las votaciones. Y a nadie se le ocurre decir que España está "rota".

En Catalunya, pasado el 21D, los distintos partidos, según el resultado obtenido en las urnas, hablarán entre ellos y se llegará a un consenso acerca de cómo conseguir la mejor gobernabilidad para el país. Y nada más. Todo lo que se está diciendo no es más que el deseo de confundir no ya a los catalanes, sino al resto del pueblo español y provocar en nosotros ese odio irracional que, durante tantos años, se ha albergado contra Catalunya como tierra de riqueza, de progreso, de cultura y de apertura sociopolítica.

Otra cosa es Carles Puigdemont, ese señor "propuesto” por Artur Mas, y que es capaz de marear al más equilibrado con sus contradicciones diarias. Una persona con tan contradictorio y escaso criterio propio que se las apañe como pueda. Pero, considero, que el resto de los catalanes tampoco deben dejarse agobiar ni importunar por las incoherencias de aquél. Su propio partido, "Junts pel Sí", devenido de Convergència, con unos señores burgueses al frente, que bien se han aprovechado/enriquecido de aquel 3% (o 20%), denunciado por Pasqual Maragall en 2005, sin que ni PSOE ni PP entraran a fondo en el asunto para evidenciar públicamente esta corrupción y acabar con ella -más bien lo contrario-, es el que debe significarse al respecto.

El resto de los catalanes están trabajando de cara a las elecciones del 21D. Déjenlos en paz de una vez por todas y no enreden más.