Carta abierta al Comité Central del PCM.

Por vía de urgencia, se ha convocado el CC del PCM para el miércoles 17 de mayo. Nuevamente, se pretenden expulsiones de camaradas. En este caso, se presenta una propuesta de expulsión del PCE de los camaradas Juan Ramón Sanz y Seila R.  Sánchez García.

Un compromiso familiar me impide asistir a esa reunión, por lo que el propósito de esta carta no es otro que manifestar mi opinión y determinación respecto de unas  prácticas que caracterizan a la actual dirección del PCM y que considero inadmisibles.

El despiadado tratamiento dispensado a una admirable comunista trabajadora de la sede del PCM; las múltiples y arbitrarias sanciones y expulsiones en Getafe, Fuenlabrada, Villaverde, Vallecas,  San Blas, Fuencarral, Coslada, Cultura, Profesionales, etc;  el maltrato y desprecio a militantes comunistas históricos; la insólita censura política al anterior Secretario General del PCE en “Mundo Obrero”; la desestabilización y disolución de Agrupaciones de base (el caso de la Agrup. de Universidad resulta paradigmático); la promovida división de los comunistas en el  Sector Crítico de CC.OO; autoritarios métodos de dirección y promoción interna de personas para quienes todo vale, etc, etc…, no hacen sino ilustrar el alto grado de aventurera irresponsabilidad política alcanzado y el sofocante predominio de unas prácticas prepotentes  y destructivas que degeneran el clima y vida interna del Partido, reduciéndolo a una mera caricatura de sí mismo.

Una capacidad destructiva que encontró su zenit político, para gusto y beneficio de Podemos, en la voladura de IU-CM, el proyecto político unitario de los comunistas. Siento tener que recordar que gracias a la labor de zapa de A. Garzón y el núcleo de dirección del PCM y por primera vez desde la Transición, nos quedamos sin representación política en el Ayuntamiento de Madrid y en la Asamblea Regional, lo que sin duda facilitó el gobierno del PP de la Sra. Cifuentes. Dicho sea de paso, hace poco más de un año, también gracias a la posición de voto de Podemos y de su aliado Garzón en el Congreso de los Diputados gobierna  el corrompido PP del Sr. Rajoy, el mismo al que hoy se le obsequia con una unilateral  Moción de Censura.

Por más que llenen sus documentos e informes de términos como “ruptura”, de ultra-revolucionarias proclamas y de una inagotable auto-satisfacción política, lo cierto es que  los actuales núcleos de dirección del Partido están, de hecho, provocando su descomposición. La realidad es concluyente: dinamitados su carácter y cohesión política federal, en lo orgánico el PCE se desangra: en los últimos 8 años, ha pasado de 24.000 afiliados/as  a  8.000.  

Comoquiera que en la vida todo tiene un límite, el mío propio se ve ya rebosado.  

Todas y cada una de las arbitrarias sanciones impuestas en los últimos meses en el PCM resultan dolorosas. Sin embargo, la sola intención de expulsar del partido al camarada Juan Ramón Sanz me parece especialmente deleznable.  Sencillamente, es la gota que colma el vaso de lo razonablemente soportable.

No glosaré aquí su dilatada trayectoria de lucha. Sólo diré que fue nuestro Secretario General entre los años 1999 y 2010. Pudiendo permanecer en el cargo, ya que encabezó la lista que resultó mayoritaria en el VIII Congreso del PCM (2010),  propició no obstante el relevo en la Secretaría General. Preside, con apreciable balance de actividades, la prestigiosa Fundación Domingo Malagón, hoy objeto de una ruin e interesada agresión por parte del núcleo de dirección del PCM.

Guste o no, para muchísimas personas, entre las que me encuentro, Juan Ramón Sanz es un destacado referente de los comunistas madrileños, por lo que siento la obligación moral de manifestar, mediante esta carta, mi plena solidaridad política con él y con el combate crítico y emancipador que simboliza, combate al que por otra parte no tengo intención de renunciar.

Insaciable en su afán represor, ese núcleo de dirección del PCM está también requiriendo  de la dirección federal del PCE la imposición de sanciones para 3 miembros del Comité Federal: los camaradas Daniel Morcillo, Javier Moreno y Javier Ruiz. Su único delito, al igual que Juan Ramón y Seila, es el de no aceptar dimitir del  Patronato de la Fundación Domingo Malagón.

Personalmente y junto a otros/as muchos camaradas, pienso seguir activo, atento a los profundas mutaciones que generan las nuevas realidades, pero siempre referenciándome en el PCE de la abnegada lucha contra el franquismo, el PCE que impulsó la creación de las CC.OO, el PCE del Pacto por la Libertad, el PCE del combate contra la OTAN, el PCE motor de la construcción  de IU como plataforma política vertebradora de la unidad de la izquierda para la transformación social, etc, etc..  En fin, el PCE influyente entre los trabajadores, que supo ganarse el respeto y la admiración de todos los comunistas y progresistas del mundo. 

Me duele constatar que ese PCE ha dejado políticamente de existir. Me duele que lo hayan cambiado de orilla y paulatinamente mutado en algo carente de los más elementales valores de la cultura comunista, políticamente descarriado, insignificante, auto-clandestinizado en la actual podemizada  IU  y bastante ajeno a la defensa de los intereses de las clases trabajadoras de nuestro país.

En definitiva: en la medida en que no me siento en nada identificado con la claudicante deriva político-estratégica emprendida por la dirección del Partido ni con la profunda degradación interna que le es consustancial y que, por otra parte, no albergo esperanza alguna de que el manoseado próximo XX Congreso del PCE posibilite una rectificación política de fondo y superación real de esta situación, comunico por la presente, aunque ello me cueste trabajo, mi firme y serena decisión de darme de baja de este partido.