Resulta crucial que los diferentes candidatos a las primarias socialistas tengan a su disposición el censo completo de afiliados lo antes posible, para que puedan transmitir en igualdad de condiciones sus propuestas, programas y convocatorias de actos a todos los afiliados, sin ninguna dificultad 

Después del bochornoso espectáculo del Comité Federal de octubre pasado, el PSOE tiene ahora una magnífica oportunidad para dar ejemplo a la opinión pública de cómo se pueden realizar unas elecciones primarias limpias y democráticas.

De momento se ha logrado que la opinión pública siga con gran interés el proceso que está teniendo lugar en el PSOE. Proceso en el que no pocos votantes –y ex votantes− de este partido tienen cifradas sus esperanzas e ilusiones. De ahí la importancia de que tales elecciones se realicen con las debidas garantías y que en el proceso electoral se respeten las reglas del juego limpio, sin trampas ni abusos, y que el debate se inspire en propuestas y argumentos que los ciudadanos puedan ver como suyos, como algo que concierne a sus problemas, anhelos y necesidades. Lo que se espera, pues, es un debate caracterizado por el rigor, la concreción y la altura de miras.

Obviamente, la altura que pueda alcanzar el debate y las buenas formas entre los candidatos va a depender básicamente de ellos. Sin embargo, las garantías de juego limpio, de igualdad y de transparencia son cuestiones que debe garantizar la organización como tal. Sabiendo que cualquier irregularidad podría tener efectos muy negativos para todo el PSOE.

¿En qué aspectos hay que poner especial celo para garantizar la limpieza y credibilidad del proceso electoral? En primer lugar, en las garantías de la disposición de un censo de afiliados (votantes), en el que no exista ninguna irregularidad ni sospecha de que solo se han tramitado, o se están tramitando, las altas que vienen de la mano de un sector del partido, o de un “aparato” instalado actualmente en el poder, mientras no se tramitan las altas y peticiones de afiliación que desde hace meses se están formulando, sin estar avaladas por ningún “padrino” concreto, o que puedan ser sospechosas de estar decantadas a favor de una opción determinada. Las protestas que se están formulando por bastantes personas en algunos territorios deben ser atajadas de manera concluyente, sin que quede ninguna duda sobre la posibilidad –ni remota− de que aquellos que están organizando el proceso electoral estén intentando introducir manipulaciones o cortapisas en el censo de afiliados del PSOE. Algo para lo que resulta también crucial que los diferentes candidatos tengan a su disposición el censo completo de afiliados lo antes posible, para que puedan transmitir en igualdad de condiciones sus propuestas, programas y convocatorias de actos a todos los afiliados, sin ninguna dificultad. Algo que es connatural a todos los procesos electivos democráticos. Tanto intrapartidarios, como generales.

Hay que ser conscientes, en este sentido, de que la limpieza y exactitud de los censos es el primer requisito de cualquier sistema democrático. Por lo que existe una gran sensibilidad intrapartidaria y ciudadana ante todo lo que pueda arrojar dudas sobre su fiabilidad y objetividad.

Un segundo aspecto importante en unas elecciones desarrolladas con juego limpio es evitar las prácticas maniqueas. Es decir, los candidatos deberían abstenerse de explicar deformadamente lo que postulan los otros candidatos-candidatas y dejar que sean ellos mismos los que expliquen sus puntos de vista, sin simplificaciones, sin bulos maliciosos, ni reduccionismos maniqueos propios de otras culturas políticas.

Un tercer aspecto nuclear para garantizar juego limpio es que los aparatos y estructuras del partido, sean del tipo que sean, no se pongan al servicio de una candidatura o línea política específica. Ni antes de la campaña, ni durante esta. Por eso, es muy importante que quienes ahora están gestionando transitoria y excepcionalmente el PSOE sean escrupulosamente imparciales en el proceso electoral, y que todos los candidatos tengan las mismas oportunidades de hacer oír su voz. También en las publicaciones del partido.

Un cuarto aspecto, aún sin agotar el tema, concierne al compromiso previo de lealtad y respeto de los resultados de las votaciones por parte de todos los candidatos. Aspecto que debe quedar muy claro desde el principio, evitando –entre otras cosas− agitar los argumentos del miedo, y absteniéndose de trasladar a los medios de comunicación social y al propio interior del partido imágenes apocalípticas sobre lo que podría ocurrir o no ocurrir si ganan unos u otros, y cuestionando si se van a respetar o no respetar los resultados de las urnas. Las tensiones, las divisiones y las faltas de lealtad que se han vivido en el PSOE en los últimos años –y que se han trasladado recurrentemente a los medios− han demostrado bien a las claras el efecto erosivo que todo esto tiene, no solo en la buena funcionalidad del PSOE, sino también en su credibilidad pública. Con la correspondiente traducción en “votos de castigo” en las elecciones generales.

Hay, pues, muchos aspectos en los que es preciso aprender de la experiencia y en los que es necesario hacer un esfuerzo para lograr llevar a cabo correctamente un ejercicio sano de democracia interna, que pueda ser valorado como algo valioso en sí mismo por amplios sectores de la opinión pública. Como de hecho ocurre en otros partidos políticos y países en los que la práctica de las elecciones primarias se ha convertido en algo habitual, casi natural.