¿Referéndum?: ¡Referéndum!

“Aquí no se utiliza ningún sistema o artefacto visual para hacer las fotografías más allá de la descripción clara y la lucidez”
Garry Winogrand (fotógrafo) acerca de Walker Evans (fotógrafo)


El más reciente de los sondeos realizados por el Centre d’Estudis d’Opinió (CEO) (julio 2017) proporciona información de sumo interés que si se examina con detenimiento- más allá de los titulares a los que ha dado lugar- puede causar más de una sorpresa.

Empezando por lo más llamativo que sin duda es lo que se refiere a la celebración- o no- el próximo 1 de octubre (I-O) del (impropiamente) llamado referéndum, no se ha destacado lo suficiente, en mi opinión, que hasta un 48 % del total de entrevistados (cuya respuesta sería representativa de la de más de dos millones y medio de electores, es decir de catalanes adultos) con su posición de estar “a favor de que se celebre un referéndum, tanto si quiere como si no el gobierno español” (Pregunta 79 del cuestionario), no ha hecho sino expresar con otras palabras lo que el presidente de su Comunidad Autónoma de modo periodístico enunció con el ya célebre ¡Referéndum o Referéndum! (RoR)

Otro 23,4% (equivalente a un millón doscientas cincuenta mil personas ) dice estar también a favor de que se celebre un Referéndum, pero “solo si es acordado con el Gobierno español”). Así pues de una forma u otra un 71,4 % de los entrevistados (que se elevaría a un 76% si se descuentan los N.S/N.C.) se muestra favorable en esa Encuesta a la celebración de un “Referéndum sobre la independiencia de Catalunya”.

Dos millones y medio -los del “¡referéndum o referéndum!”- son demasiados para tildar su preferencia de “matonismo” por parte de alguien que sin duda se encuentra entre la ‘minoría’ del 22,6% (un millón doscientas mil de personas) que “en ningún caso quieren un referéndum”.

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Hay que tener la soberbia que solo la condición de afamado columnista del periódico de PRISA puede otorgar, para despacharse con tanta arrogancia y con pareja falta de respeto a los demás -que además son más-y a sus preferencias. Claro es que a lo mejor en este caso no es su condición de periodista en nómina  lo que le empuja al desahogo, sino la de epígono de Victoria Prego como gacetillero-cronista de la regia y dulce Transición.

Otras sorpresas de no menor interés nos depara la encuesta del CEO.

Quizá no extrañe que los votantes de la coalición que gobierna allí (Junts pel Sí) se decanten de modo practicamente unánime en la encuesta (el 91,3 %) por la fórmula RoR o que haga lo propio el 92,3% de los votantes de las CUP, apoyos sin fisuras en esta cuestión que ya desearían otros para sí.

Lo verdaderamente inesperado, en cambio, es que hasta un 7,8% (posiblemente más de 25 mil de sus electores) que dicen estar dispuestos a votar por Ciudadanos (C’s) e incluso un 5,1% de los que dicen que lo harían por el PP siga en esto la consigna acuñada por el Presidente de su Comunidad – tan detestado entre los dirigentes de ambos partidos- y ello sin olvidar que hasta un 35,1% adicional de los que dicen ser seguidores de C’s en Catalunya y hasta otro 28,8% más de los del PP, manifiesten querer la celebración de un “Reférendum sobre la independencia de Catalunya”, eso sí, condicionado al previo acuerdo con el Gobierno español.

Relativamente menor es la sorpresa que produce el que tales porcentajes, en el caso de quienes secundan con sus votos al PSC, se eleven al 17,0 % y al 38,4 % , según que respalden el RoR (los primeros), o deseen ( los segundos) la celebración de un Referéndum solo si es acordado con el Gobierno español. Así pues, más de la mitad del potencial electorado del PSC dice querer, en esa Encuesta, la celebración de un Referéndum sobre la Independencia.

Es cierto que tales porcentajes pueden estar afectados por diversos sesgos, como sería sobre todo el motivado porque el total de las respuestas de cada partido solo correspondiese (como parece) a los que han manifestado ya expresamente su intención de voto , estando excluídos por tanto los todavía indecisos y los recalcitrantes de la abstención. Si como parece es más que probable que en ambos grupos prevalezca el deseo de no celebración del referéndum en ningun caso., los porcentajes favorables al referendum debidamente ponderados serían menores y por tanto no causarían tanto estupor.

Pero no por ello desaparecería ni mucho menos la sorpresa. Sobre todo porque en la respuesta a la pregunta de lo que harán los entrevistados el 1-O –en ese “referéndum que no se va celebrar” (Soraya Saenz de Santamaría), un 67,5% (es decir muchos más que los RoR) afirma que atenderá el llamamiento, bien sea para votar sí a la independencia (39% de los entrevistados), bien sea para decir no (el 23,47%) o bien sea para abstenerse en esa disyuntiva votando en blanco, con voto nulo etc (hasta completar dicho 67,5%).

Sobre la base de esa hipotética respuesta, el sí a la independencia obtendría una mayoría muy cualificada ( el 62,4% de los votos válidos), que aún contando con una relativamente exigua participación (respecto a la importancia y trascendencia del asunto) no dejaría de tener un alto valor simbólico , ya que otro tipo de efectos es muy dudoso que consiga reunir.

Las respuestas a la pregunta sobre el referéndum resultan congruentes por lo demás con las no menos desconcertantes contestaciones a otras preguntas de este mismo cuestionario. Gracias a él nos enteramos, por ejemplo (pregunta nº 30) que nuevamente un 5,2 % de quienes declaran su intención de votar a C’s en Catalunya elige, entre las cuatro fórmulas que el cuestionario brinda sobre la forma de inserción o de relación entre Catalunya y España, la que ese partido denomina secesionista- “Un Estado Independiente”-; y hasta un 14,3 % adicional se inclina por la de “un Estado dentro de una España Federal” ( ¡cáspita¡ esto es ir bastante más lejos que lo de la plurinacionalidad del Estado…).

Menos sorpresa en cambio en las filas del PP, donde nadie absolutamente quiere oir hablar de Independencia, aunque hasta un minoritario 6,8 % dice desear también un “un Estado dentro de una España Federal”.

En el extremo opuesto de la extrañeza cabe señalar que, pese al tan publicitado federalismo del PSOE/PSC, entre quienes manifiestan su intención de darles el voto, solo poco más de un tercio (37,1%) apoya la formula federal en el preciso modo en que se enuncia en la Encuesta -“un Estado dentro de una España Federal”-, mientras que casi uno de cada dos (45,9%) prefiere ‘lo que hay’ (“Una Comunidad Autónoma de España”); e incluso no son pocos los ‘jacobinos pata negra’ (8, 8% ) que optaría por “una Región de España”; desde luego bastantes más –aunque alguno hay- de los que siguiendo a este partido están por la independencia (5%, como en C’s).

Teniendo en cuenta las cifras que se han ido desgranando antes y atendida la circunstancia de que la coalición que gobierna hoy Catalunya-con el apoyo ‘externo’ de las CUP, constituye una amalgama de fuerzas que se distribuyen a lo largo del eje I-D, ¿puede dudarse que la cuestíón territorial, tal y como se concreta hoy día en Catalunya, es basicamente transversal y que no admite su reducción univectorial en ese famoso eje?

Alguna enseñanza deberían haber extraído al respecto los jóvenes de PODEMOS a partir del descalabro del 27-S- de 2015 , con esa sigla de imposible pronunciación (CSQEP), tras la inoportuna irrupción de su líder madrileño en Nou Barris y en Cornellá y el deslumbrante éxito posterior del partido de Colau en Catalunya, en dos sucesivas elecciones generales (dic 2015 y junio 2016).

Pero es que, además, si esa consideración no fuera bastante para tomar posición a la hora de pergeñar apoyos o alianzas, lo que la realidad política –y no la propaganda- enseña y lo que los datos corroboran, va mucho más allá.

A ello se dedicará la próxima y penúltima entrega de esta serie dedicada a glosar la primera de las cuestiones que hace bien poco nos proponía Borrell.