Para poder conseguir que confíen en ti en una mediación, nada más importante que conocerte a ti mismo, saber cuales son tus principales habilidades y porque no… cuales tus debilidades para convertirlas en virtudes. Por eso hoy os quiero hablar de vuestro AVATAR. Se dice que en internet y en otros tipos de tecnologías como wassap, videojuegos, etc. se denomina avatar a una representación gráfica, normalmente con rasgos humanos, que se asocia a alguien que sea usuario de la red y con ella se identifica. Por otro lado los avatares pueden ser fotografías o dibujos artísticos, y algunas tecnologías permiten el uso de representaciones en tres dimensiones.

Si hablamos de religión, por ejemplo en el Hinduismo, podemos decir que el avatar puede ser la reencarnación de algunos dioses, porque tratamos de espíritus que ocupan un cuerpo terrenal, lo que supone una representación en la tierra de algún dios.

El término se hizo famoso gracias a una película de ciencia ficción de 2009 dirigida por James Cameron, donde los personajes, para conseguir entrar en la atmósfera de un planeta llamado Pandora, “deben introducirse en un avatar (el cuerpo de un indígena llamado “na`vi”) para interactuar con los nativos del planeta y convencerlos de explotar sus recursos naturales y minerales”.

En mediación se necesitan profesionales, bien formados y que sean capaces de “bucear” cual avatar en las emociones, en los sentimientos, en los intereses, en las necesidades de las partes en conflicto. ¿Cuáles son los verdaderos secretos del mediador?, sabiendo que no hay que esperar que seamos “supermanes” o “superwomans”, simplemente necesitamos que nuestro avatar consiga: La modestia, la sencillez y la naturalidad.

Que utilicemos de la mejor forma nuestras dotes de comunicador y de discreción, que nos lleve a la prudencia.

Que tengamos plena convicción en lo que hacemos, para conseguir con ecuanimidad, la sobriedad y el ejemplo ante los mediados.

En definitiva, tener con nuestro esfuerzo, la capacidad de ver más allá lo evidente. La poderosa arma del sentido del humor, con la que conseguir una especial sensibilidad y humanidad que nos permita mirar en los entresijos del problema.

Siempre se habla también de la capacidad de escucha activa, comprensión y paciencia, que no debe abandonarnos durante el proceso de mediación, para conseguir a través de la persuasión, la disposición de las partes enfrentadas a cambiar el rumbo (hay que viajar ligero de equipaje).

Y todo ello no se puede conseguir más que con nuestra ética e integridad para poder conseguir la traducción de los mensajes que se lanzan, aquellas personas que un día perdieron su canal de comunicación.

No me digáis queridos lectores, que no es un trabajo apasionante; que no es como planteamos al inicio de nuestro artículo, un viaje en busca de “nuestro AVATAR”. La competencia del mediador o mediadora debe ser tanto:

  • Intelectual: para tener una gran visión estratégica, saber planificar y  evaluar el conflictos
  • Interpersonal: Para conseguir la capacidad de dirigir y comunicar
  • Personal: Con la que conseguir la credibilidad y creatividad que tanto propugnamos desde nuestra Escuela Sevillana de Mediación

Tenemos que prepararnos para ponernos en la piel de los mediados y saber trabajar en mediación, por eso no dejes nunca de buscar tu avatar.