Igualdad, solidaridad, tolerancia. Los valores que identifican a la izquierda

Eduardo Sotillos | Sistema Digital

nuevatribuna.es | 14 Febrero 2013 - 18:46 h.

Los estudios mensuales que realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) se denominan barómetros. O sea, que miden el grado de presión. Según está el país, además de la presión habría que medir la temperatura, porque la gente está muy caliente. Los dos medidores combinados describen la realidad de una olla exprés que exige estar muy atentos a la válvula de seguridad. La lectura más tentadora, la más simple también, de cada barómetro del CIS es la referida a la intención de voto, con unos datos cocinados según receta tan secreta como la fórmula de la Coca-Cola, y que son los que se convierten en titulares para el gusto de cada consumidor. Así, este mes, podemos leer que el PP se hunde, o que el PP seguiría ganando, que el PSOE no remonta o que PSOE acorta distancias hasta un empate técnico, que se acaba el bipartidismo, que Rajoy y Rubalcaba no generan confianza entre sus propios votantes, que crece la preocupación por la corrupción…Todo es, simultáneamente, tan cierto como que la máxima preocupación de los españoles sigue siendo el paro y la situación económica. Y que no creen que nada vaya a mejorar.

El barómetro de enero, contiene, sin embargo, una pregunta (la pregunta 10 del barómetro del CIS, que se reproduce a continuación) a la que los medios no han prestado ninguna atención y que es, a mi juicio, una aportación verdaderamente interesante, nada coyuntural, a la hora de perfilar cualquier programa de regeneración de la pasión democrática de los españoles, y, de manera excepcional, para la izquierda desnortada que busca estos días en tantos foros la definición de sus mensajes.

Ahí está, muy claramente expresado por los españoles consultados el ideario en el que se reconoce la hegemonía de la izquierda en una serie de valores que se corresponden con el desarrollo positivo de la sociedad. Es, también la meta a alcanzar, la fórmula nada mágica sino contrastada, para recuperar el crédito social. La derecha se hace fuerte en la defensa de la tradición y del orden. ¿Nos sorprende? De nosotros se espera que fomentemos la igualdad, los derechos humanos, la tolerancia, las libertades individuales, la solidaridad y el progreso. Debieran vernos también como paradigmas de la honradez y de la eficacia, pero, lamentablemente, en estos renglones, con diferencias apreciables, cosechamos el mismo suspenso. No es imposible dar la vuelta a esta percepción, pero para ello es imprescindible no caer en la tentación del relativismo. No se trata de que parezcamos más honrados que el PP cuando este partido está sacudido por los escándalos, ni de que se hunda la valoración de la eficacia de la derecha gobernante a la vista de los resultados de su gestión. Nuestra responsabilidad no estriba en esperar la derrota del adversario por marcar goles en propia puerta, sino en mostrar un equipo que juega limpio y entusiasma.

¿Idealismo? Bueno, pero ese es también uno de los valores que los españoles identifican con la izquierda. Y somos la izquierda ¿no?

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