La dirección socialista del PSOE no debiera al menos ser tan entusiasta con un 155 en manos de gentes tan peligrosas para la libertad y la justicia como las del PP

La existencia del socialismo, la socialdemocracia y el laborismo obrero, no se justifica por el respeto de las leyes, sino por el cambio democrático de las mismas, si se puede. La transformación social, combinada en los parlamentos, la lucha de clases, las huelgas y las reivindicaciones sociales ya sean feministas, laborales o culturales es nuestra herencia y nuestro ser.

El socialismo no es algo pegado a leyes fruto del poder de los sectores más fuertes, influyentes y detentadores de la economía, el alto funcionariado o el ejército.

Las constituciones avanzadas, las pocas que hay, suponen un punto de partida para una persona socialista, pero ni de llegada ni de sometimiento ciego.

La razón de estado no puede llevarle a ninguna socialista a abrazar tesis funcionariales grises carentes de valentía política. Los y las fundadoras del socialismo, lucharon por la democracia y el reparto y para ello utilizaron tanto las luchas sociales y obreras como aquellas posibilidades que les ofrecían las instituciones ya fueran monarquías liberales o republicas burguesas, pero su objetivo no fue anquilosarse sino transformar y avanzar el mejora de las condiciones de vida, el bienestar, la conquista del sufragio universal y la consecución del estado obrero y luego, tras los años, al menos el estado social.

Por eso la dirección socialista del PSOE no debiera al menos ser tan entusiasta con un 155 en manos de gentes tan peligrosas para la libertad y la justicia como las del PP.

Cierto es que hay un serio conflicto, que ya no es solo catalán sino español. Se quiera o no se quiera el “proces” ha puesto al descubierto muchas carencias democráticas, tanto en el gobierno neoliberal de la Generalitat como en el gobierno neoliberal y autoritario del Reino de España y ambos con elevadas dosis de corrupción interna (Gürtel y 3%) no resueltas y ahora sepultadas.

Pero cierto igualmente que el PP ha dejado pudrirse la situación adrede. No ha tenido voluntad de dialogo y que jamás ha reconocido que Hispania, España, es un realidad plurinacional y eso debe tener un traslado al  mundo real, no solo a la literatura.

Estamos ante una crisis política, social, económica, nacional y sistémica. Crisis que estamos soportando las clases trabajadoras, víctimas de numerosos engaños y manipulaciones. Por eso es el momento de animar y articular un socialismo transformador, republicano, federalista y que desee cambiar las leyes, no solo someterse a ellas. Un socialismo legal, no nos sirve y hablo de legal formalista y juridicista. No. Los y las socialistas siempre hemos querido cambiar las leyes, incluido el 155 de la Constitución interpretado de forma autoritaria por el PP. Ese no es nuestro sitio. En la cárcel nos han metido a nosotras, pero nosotras a nadie por ideas le podemos meter en la cárcel ni tolerarlo.

La mejor forma de defender el respeto a todos y lograr una democracia social plena es comenzar por reconocer el derecho a la libre federación y desde la defensa federal hacer ver que hay una sola clase trabajadora y una solo lucha en una variedad de pueblos que pueden buscar estar juntos. Creo que lo deben hacer, pero desde el federalismo, una constitución democráticamente pactada y en democracia y una república laica y federal.