En memoria de los más de 500.000 soldados españoles del Ejercito Popular leal, que combatieron en una guerra que se inicio tal día como hoy en la Comandancia Militar de Melilla. Fué el 17 de Julio de 1936.

Cuando se habla de la guerra, que tal día como hoy se inicio, se olvida siempre injustamente a los miles de voluntarios murcianos, albaceteños, granadinos, vizcaínos, valencianos, asturianos o conquenses entre otros muchos de tantos pueblos y ciudades que se fueron a luchar primero en las columnas sindicales de CNT y UGT y luego en las brigadas mixtas.  Ellos eran de Ciudad Real o de Madrid o de Hospitalet o de Lorca o de El Cabañal; gracias a los sindicalistas que tomaron las Atarazanas, el cuartel de la Montaña o el cuartel de Caballería de Valencia.No habían nacido en Londres o en Paris o Nueva York, pero, fueron los que el 18 de Julio y días posteriores pararon el golpe y después los que fueron la principal carne de cañón durante tres largos años del Ejercito constitucional, cuando tras el fracaso del 18 de Julio el fascismo inició una guerra larga, dura y cruel.

Muchos eran muy jóvenes y murieron vírgenes en la toma de Teruel,  la ofensiva de Extremadura, Amorebieta, el Mazucu, la de Córdoba, la batalla de Levante o el Ebro. A ellos los injustamente olvidados, a ellos nuestros bisabuelos, abuelos y padres quiero recordar hoy.

A ellos que luego llenaron los campos de concentración, los batallones de trabajadores o fueron expulsados del magisterio nacional; a ellos los depurados. A ellos los que lograron salir de su patria y murieron luchando por la libertad de Europa, contra los nazis y fascistas. Lucharon y murieron esos excombatientes de la República Española, en las arenas de Bir Hakein frenando a Rommel, en Montecasino, los campos de Francia siendo columna de la Resistencia, tanto en las FFI como las FTP; o luego en el maquis en las serranías de España o el Valle de Aran. Quiero recordarles hoy a todos ellos y también a las combatientes de primera hora, represaliadas después y sostén indispensable del maquis.

No os debemos olvidar. Gracias inmensas a los voluntarios extranjeros, si. Pero gracias a la juventud obrera española sacrificada desde 1936 hasta casi su muerte, los que lograron sobrevivir. Gracias a los soldaditos de las Brigadas Mixtas, gracias a los miembros de las Brigadas de Carabineros, gracias a los combatientes españoles en las Brigadas Internacionales que en muchas de ellas eran hasta el 50% de sus miembros. Gracias a los regimientos y oficiales que fueron fieles a la República, gracias entre otros muchos a Don Vicente Rojo o al General Escobar. Gracias a nuestros héroes muchos, demasiados de ellos injustamente olvidados.