Las Marchas de la Dignidad volvemos a las calles de Madrid. Sin movilización de la clase trabajadora con empleo o no. Ya jubilada o sin prestaciones, no habrá ningún avance. Fiar todo al parlamentarismo es un error que Pablo Iglesias jamás cometió en su larga trayectoria de fundador y líder socialista. Sabía que lo primero era organizar a la clase obrera y sin eso, nada.

Vivimos momentos de profunda fragmentación política y sindical entre las izquierdas y el sindicalismo. Una fragmentación de la que la derecha saca pecho y que los capitalistas, grandes directivos de bancos, servicios privados y multinacionales se aprovechan para imponer su ley, defraudar al Estado, es decir a todas y todos. Ejecutándose sus designios siempre crueles e injustos con el resto de las y los ciudadanos, así como sus empleados.

Todos vivimos peor para que los rentistas del estado vivan mejor, mucho mejor que antes de su “crisis”. Por eso diversos segmentos de la clase trabajadora comienzan a reaccionar y llenan los vacíos sindicales organizándose de mil maneras diferentes y a través de múltiples asociaciones y nuevos sindicatos a los que afortunadamente y poco a poco comienza a sumarse el precariado juvenil, asfixiado por la “competitividad” salvaje que impone la globalización y sin derechos.

Por eso surgieron las Marchas de la Dignidad, como un esfuerzo unitario para defendernos de los recortes y robos contra nuestros derechos, pero también para denunciar un régimen corrupto y desgastado y una Unión Europea que tan solo daña a las clases trabajadoras y destruye estado social. Pan, trabajo, techo y dignidad. Lo cual me lleva a recordar que la lucha contra los desahucios continua.

Durante estos meses han surgido nuevas luchas en los puertos y por una estiba digna, en los hoteles de la pujante industria turística o en los taxis saqueados por multinacionales del fraude y el engaño, o en sectores de tele operadores. Todo un mundo laboral desregulado y mal pagado que no permite llegar a mitad de mes por unas grandes empresas que a su vez crean empresas que subcontratan a cientos de miles de falsos autónomos todo ello con el consentimiento más ruin de los estados y la UE, que no es que miren para otro lado, sino que favorecen y “legalizan” esta política de multi-precariado barato y con escasas aportaciones a la caja de la seguridad social, que vacía las arcas de las pensiones y de las propias haciendas públicas, que a su vez ejercen una política fiscal que solo favorece a los ricos y les perjudica  a ellos. Total, hospitales y escuelas para pobres ¡Que desperdicio!

Mientras a la clase trabajadora miseria, recortes y empobrecimiento. Los sindicatos oficiales o reaccionan o serán arrojados al sumidero, por eso deben estar en las Marchas. Pero también la necesidad de unidad exige que en las luchas de clase se abandone el sectarismo y el veto de unos sindicatos a otros, porque eso solo beneficia a los que nos atracan diariamente.

La Estiba no se vende. Las Kellys denunciando las ETT y los destajos criminales, Elite Taxi enfrentándose a la “uberización” de la economía son tres ejemplos de porque las Marchas de la Dignidad resultan imprescindibles en la calle, pero también que en todo el estado español hay una sola clase obrera utilizada por sus burguesías corruptas que acaparan la propiedad y la mayor parte de los gobiernos. Las burguesías corruptas no nos pueden dividir.

Es cierto que han surgido diversas iniciativas y CICLO o coordinadora intersindical de sectores obreros en lucha de Cataluña es algo muy interesante y que debemos apoyar, pues no solo no es sectaria, sino que en ella se juntan activistas, militantes y secciones sindicales muy variadas muchas de ellas de CCOO y UGT, lo cual es muy interesante. Pero creo que CICLO también debería confluir con las Marchas, desde el convencimiento que sé, que tienen de que somos una sola clase trabajadora ante una burguesía depredadora, rentista y defraudadora.

Pero es más todos los militantes políticos de todas las fuerzas de progreso, debieran confluir con las Marchas. Todas y todos los afiliados al PSOE del “NoesNo” a cualquier colaboración con el PP debieran estar y ser partícipes en la calle del rechazo al gobierno del partido más corrupto, autoritario y depredador que hemos sufrido en mucho tiempo. Rajoy debe dimitir, se debe marchar, por eso las Marchas pueden y deben ser un elemento clave en acabar con Rajoy. La moción de censura se expresará en las movilizaciones y en el rechazo de una clase digna a tanto atropello. Por eso las Marchas deben recuperar su carácter de-constituyente, para comenzar a construir un nuevo proceso constituyente, también. Eso o más Rajoy, al menos por ahora.

Carlos Martínez fue convocante del inicio de las Marchas de la Dignidad y co-primer secretario de Alternativa Socialista.