El motor de la Unión Europea es víctima de la propia medicina que está imponiendo a los otros países europeos...

La austeridad está suponiendo, en prácticamente todos los países, un descenso de la demanda que afecta a las exportaciones alemanas

La economía alemana, la más poderosa de la Unión Europea, se ha estancado. Este frenazo que está sufriendo se da ya a lo largo de varios meses y el peligro de la recesión está cerca. El motor de la Unión Europea es víctima de la propia medicina que está imponiendo a los otros países europeos. La austeridad está suponiendo, en prácticamente todos los países, un descenso de la demanda que afecta a las exportaciones alemanas. Alemania es el gran exportador mundial y aunque su mercado se extiende por todo el mundo Europa es el principal. El Gobierno alemán considera que es la crisis de Ucrania y el conflicto con Rusia lo que motiva este estancamiento económico, pero no es esta la única causa ni mucho menos, sino los remedios que se están aplicando.

Se ha escrito mucho sobre los efectos negativos de la puesta en práctica de esta política económica y yo he insistido en ello en varias de mis publicaciones, tanto artículos como libros. Pero el comportamiento de la realidad importa poco a la canciller alemana y a los dirigentes de la Unión Europea, que siguen insistiendo en esta política de ajuste. Aunque hay economistas brillantes, como Krugman y Stiglitz, que han insistido en lo erróneo de esta política con análisis adecuados y consistentes. Un libro realmente importante por el rigor en que se sustenta para argumentar la crítica que realiza a este tipo de políticas es sin lugar a dudas el de Mark Blyth Austeridad. Historia de una idea peligrosa (Crítica, 2014). Pero los dirigentes económicos ignoran la abundante y buena literatura que cuestiona este tipo de prácticas y que demuestra sus efectos perniciosos. Prefieren seguir en la ignorancia y en la equivocación.

De hecho, el Fondo Monetario Internacional (FMI) tras el error que cometió a la hora de estimar la repercusión que podían tener las políticas contractivas sobre la actividad económica, tuvo que rectificar hasta el punto que llegó a la conclusión de que era muy superior. Como se sabe, se calculó un multiplicador del 0,5, con lo que se consideraba que si bien las políticas de reducción del gasto público sí tendrían efectos restrictivos sobre la economía estos no serían grandes, pero resultó que los cálculos eran equivocados, siendo realmente el multiplicador del 1,5. De modo que las llamadas políticas de austeridad sí que tenían un efecto mayor en el descenso general de la actividad económica de lo que previamente se había dicho e incluso justificado cuantitativamente, como así ha sido condenando a muchas economías a la recesión o a una recuperación débil e incierta.

La persistencia en el error condena a las clases sociales menos favorecidas a un empobrecimiento y a la mayor parte de la sociedad a la pérdida de poder adquisitivo y de derechos sociales. Por el contrario, aumenta la riqueza de los ricos. En los países desarrollados aumenta la desigualdad, aunque en grados diferentes, fundamentalmente desde la década de los ochenta del siglo pasado. Esta tendencia se ha intensificado con la crisis como consecuencia de la austeridad. La concentración de riqueza es el resultado de las políticas neoliberales aplicadas y de la globalización financiera. Se vive en una situación escandalosa, pues mientras se insiste en que no hay otra salida a la crisis que la de apretarse el cinturón, se produce una gran evasión de dinero apoyado por los paraísos fiscales que se encuentran en varios casos dentro de la propia Unión Europea.

Acaba de publicarse un libro que ilustra muy bien sobre todo esto, de Gabriel Zucman La riqueza oculta de las naciones (Pasado&Presente, 2014) en el que se dice: "Lo cierto es que, teniendo en cuenta la proliferación de paraísos fiscales en el territorio del Viejo Continente, Europa es la economía más afectada por la evasión fiscal".

De manera que hay un doble rasero, austeridad para las clases medias y bajas, y permisividad para los ricos. Los paraísos fiscales se alimentan de patrimonios de particulares, familias, empresas y bancos para evadir impuestos, pero también de dinero procedente de actividades delictivas, tales como la droga, tráfico de armas y terrorismo. Los paraísos fiscales contribuyen a la concentración de riqueza, lo que se concreta en una economía mundial más desigual y un mundo más inseguro.